Sociedad

El déficit de naturaleza puede volvernos menos sociables y más estresados

Teresa Rey

Jueves 2 de mayo de 2019

2 minutos

Según esta teoría, muchos problemas psicológicos podrían solucionarse si nos rodeáramos de más verde

El déficit de naturaleza puede volvernos menos sociables y más estresados (Bigstock)

El Síndrome de Déficit de Naturaleza fue acuñado en el año 2005 por el periodista Richard  Louv en su libro titulado El último niño de los bosques. En él hacía referencia a la desconexión con la naturaleza que en la sociedad moderna están sufriendo los niños debido al aumento de la población en las grandes ciudades o el uso de las nuevas tecnologías que les lleva a estar más tiempo en casa. No es un trastorno en sí, sino una teoría, y que aunque en un principio se centra en los más pequeños también se traslada a los adultos, que igualmente tienen un estilo de vida urbanita y centrado cada vez más en el uso de lo digital.

Desarrollo y estrés

Los distintos estudios que avalan esta teoría aseguran que el contacto con la naturaleza a través de un parque, un jardín o un bosque, el espacio natural que sea, es positivo para el desarrollo motor, sensitivo, psicológico e intelectual del niño, explican desde la Universidad Internacional de La Rioja. Además, ayuda a prevenir la obesidad y la miopía. De igual modo, los menores que salen más a pasear al campo suelen desarrollar más habilidades sociales, tener menos estrés o presentar un mejor estado de humor en general.

Si bien en los más pequeños esta carencia es más significativa por encontrarse en un proceso de crecimiento, en los adultos hay repercusiones de igual modo. Las manifestaciones pueden ser varias, pero una de las más habituales es el estrés.

Un estudio realizado por el Laboratorio de Paisaje y Salud de la Universidad de Illinois, en Estados Unidos, ha demostrado que en las zonas donde hay más espacios verdes se aprecia una población más sana en general, y un mejor comportamiento humano, más sociable y con sentido de comunidad. En este mismo análisis se refleja además que las personas operadas o en centros hospitalarios que se encuentran en entornos donde hay naturaleza alrededor se recuperan antes.

Más paseos por el parque

El propio Richard Louv explica que muchos de los problemas psicológicos tienen su origen en esta falta de contacto y que se podrían solucionar si lo aumentáramos. Existen distintos estudios de Psicología Ambiental que avalan esta hipótesis desde los años 50, y que han constatado que algunas alteraciones relacionadas con la psique desaparecen cuando nos relacionamos de forma habitual con la naturaleza. Nuestro rendimiento mental y bienestar se ve beneficiado.

Si vivimos en una ciudad, para contrarrestar esta ausencia podemos buscar un parque cercano a nuestra casa y salir a pasear todos los días por este lugar, en vez de por el asfalto.

En los días más libres o que tengamos más tiempo podemos planificar una ruta por el campo. Para ello no es necesario irse muy lejos, podemos buscar parajes cercanos a nuestra ciudad que ofrecen esta posibilidad.

En definitiva, se trata de ser más conscientes de la naturaleza que nos rodea e intentar que forme parte de nuestras vidas para alcanzar ese estado de bienestar general y al que un paseo entre árboles puede contribuir también, según esta teoría.

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