Sociedad

José Luis Martín: "Siendo mayor debes saber que eres un privilegiado. Hay que gozar el presente"

Antonio Castillejo

Lunes 3 de junio de 2019

9 minutos

Para el editor durante 34 años de 'El Jueves', "el humor está más encogido que hace 40 años"

José Luis Martín. Fundador de 'El Jueves'

José Luis Martín, que firma sus dibujos como J. L. Martín, nació en 1953 en Barcelona. Empezó a trabajar con 14 años en un banco y se licenció en Filosofía y Letras, pero su verdadera vocación era el humor gráfico. Trabajó en La Vanguardia y El Periódico de Catalunya y en revistas históricas como El Papus, Matarratos, Por Favor, Interviú o Bazaar. En 1977 fue uno de los miembros fundadores de El Jueves y su editor durante 34 años. Ha publicado numerosos libros con sus personajes, ha sido productor de televisión, autor dramático, adaptador teatral y acaba de terminar su primera novela. Desde 2017 publica online las nuevas historias de Quico el progre, bajo el título de Quico Jubilata.

PREGUNTA.- Para empezar por el principio, ¿de dónde viene la vocación por el humor gráfico?

RESPUESTA.- Tengo 65 años y soy uno de aquellos niños que devoraba tebeos cuando era chaval. Era un lector compulsivo de tebeos, lo que en mis tiempos era lo más normal del mundo. Un día empiezas a imitar lo que te gusta y otro te dices ‘yo de mayor quiero hacer dibujitos como estos’. ¡Menudos mercados de tebeos había en mi barrio! Recuerdo a un viejo trapero y a los más negociantes que iban a comprar los tebeos al peso y luego los vendían a peseta. Era fantástico.

P.- En 1976 acaba Filosofía y Letras y al año siguiente ya está trabajando en La Vanguardia, Interviú o las mejores revistas de humor gráfico como El Papus, Matarratos o Por Favor…  

R.- Yo trabajaba en un banco de de ocho a tres y a partir de las cuatro estábamos en la Facultad hasta las diez con lo que no me podía plantear dibujar. Pero cuando acabé la carrera me casé unos días después y ya sólo, entre comillas, trabajaba en el banco y me podía plantear pasearme por las redacciones. Tuve suerte porque era un momento fantástico, veníamos del franquismo y no paraban de salir nuevas revistas y periódicos, además el humor gráfico tenía un gran prestigio.

P.- ¿Y porqué ahora no hay tantas publicaciones?

R.- Al final las cosas siempre funcionan por la ley de la oferta y la demanda, por necesidad. Entonces acabábamos de estar 40 años sin libertad de expresión. Durante el tardofranquismo ya surgieron revistas como Hermano Lobo, que hacían que aquello estuviera muy calentito y al llegar la Transición todo explotó porque la gente necesitaba información política, de sexo y erotismo. El humor podía por fín criticar sin trabas, el humor satírico prohibido durante cuatro décadas, y nacieron muchas revistas. Muchas cerraron, pero otras quedaron. Hoy el humor está más encogido que hace 40 años porque cualquier cosa que hagas puede ofender a algún colectivo.

Primer número de El Jueves (27 - 5 - 1977)

P.- Entre las revistas que quedaron está El Jueves

R.- Sí, lo fundamos el 27 de mayo de 1977. Fue una iniciativa de José Hilario que es un editor importantísimo, que ahora está, injustamente, un poco olvidado. Él estuvo detrás de Barrabás, El Papus, Interviú y también de El Jueves. Nos propuso a Tom, a Roméu (que trabajaban en Matarratos)  y a mí, que era un becario que andaba por las redacciones, hacer una revista de humor. Las revistas de humor de la Transición eran, lógicamente, muy políticas y nos propuso hacer un Pulgarcito para adultos, centrada en la actualidad pero construida en torno a personajes. La verdad es que yo jamás hubiera soñado que 42 años después la revista seguiría existiendo.

P.- ¿Ni tampoco que usted estaría allí más de tres décadas?

R.- Por supuesto, ni pensarlo, pero al final estuve en la sala de mandos desde 1977 hasta 2011

P.- Es una revista de personajes y uno de ellos, que perduró durante 30 años, era Dios… ¿Cómo nació Dios?

R.- Nació de casualidad. Yo había hecho en Por Favor y Matarratos historietas mudas de humor absurdo, algo que siempre me ha gustado mucho. Un día publiqué la historieta absurda de un dios celestial al que se le rompía el trono y tenía que coger un libro de bricolaje para arreglarlo. Una tontería como otra cualquiera. Pero se me encendió la bombilla y pensé que podía ser un personaje fijo al que le fueran pasando cosas. Veníamos de una educación católica y conocíamos muy bien las Sagradas Escrituras lo que me daba un montón de situaciones paródicas. Tenía muchísimas referencias para hacer humor y lo hice. A mí, de pequeño, el Antiguo Testamento siempre me pareció un tebeo de aventuras muy bestias en el que la gente atraviesa los mares levantando una vara con la mano, hay plagas horribles, se cortan cabezas, la gente se convierte en estatuas de sal… todo tan espectacular que superaba con mucho al Jabato y al Capitán Trueno.

P.- Pero no sólo dibujó a Dios, ha publicado muchos libros con sus personajes... ¿A cuál de ellos le tiene más cariño?

R.- Pues creo que a Dios, porque ahora es una chorrada, pero entonces dibujar a Dios era algo tremendo. El Fiscal de Prensa me tenía una gran afición. Se dedicaba, teóricamente, a mirar todo lo que se publicaba por si había algo susceptible de ser delito y semana sí, semana también nos veíamos un poquito. De hecho alguna vez me llevó a juicio por lo criminal con abogados y fiscales y todas esas cosas. Dibujar a Dios era entonces muy divertido por atrevido. Éramos muy jóvenes e inconscientes, y tampoco me preocupaba demasiado. Pero recuerdo que una vez que me condenaron por La Biblia contada a los pasotas y ahí sí me preocupé, porque cuando llegué al juzgado mi abogado tenía una mala cara tremenda. Cuando le pregunté qué pasaba me contestó que aquel día la habíamos fastidiado, porque el juez que me iba a juzgar llegaba al juzgado cada día a las diez y siempre venía de misa. Explícale tú a un hombre que venía de misa que yo dibujaba a Dios sencillamente con humor, que no era malo... (Risas). Pero eran otros tiempos, aquello ya pasó.

Dios en La Biblia contada a los pasotas

P.- Eran otros tiempos… ¿Cómo ha cambiado el humor gráfico en los últimos 40 años?

R.- Nosotros vivimos una época en la que la libertad de expresión tenía un gran consenso, casi todos estábamos convencidos de que debíamos tenerla y estaban lo que entonces se llamaban poderes fácticos a combatir como el Ejército, la política y los políticos, la monarquía, lo que nunca se había podido criticar y en ese momento sí se podía y es lo que hicimos. Hoy para mí, a lo mejor por mi edad, vivimos una época mucho más confusa. Todo el mundo está a favor de la libertad de expresión pero está mucho más coartada, no tanto, como se dice, por los poderes del Estado, que más o menos se puede controlar aunque de vez en cuando intenten empurar a alguien, sino por la generalizada intolerancia de la sociedad. Hoy hacer humor implica, como te dije, que cualquier cosa puede ofender a algún colectivo, de derecha, de izquierda, de abogados, de orientación sexual, religioso... siempre estás condenado, no en los tribunales por suerte, sino en las redes, en Twitter... o te machacan unos o te machacan otros.

P.- Volviendo al tema de sus personajes, ¿qué puede decirnos del renacimiento de Quico el progre reencarnado en la web, tres décadas después, en Quico el jubilata?

R.- Estuve trabajando en El Jueves hasta 2011 y llevaba desde 2014 haciendo actualidad. No tenía ganas de dejar de dibujar, es lo que más me gusta hacer, pero sí de dejar la actualidad que tanto te esclaviza. Entonces se me ocurrió hacer una tira recuperando a Quico y convertirlo en jubilado, con hijos y nietos, como yo tengo. Pensé hacer humor de todo eso y me permite un nivel de actividad, hasta cierto punto, agradable y también adelantar tiras y trabajar sin estresarme. Empecé publicándolo en redes, luego pensé en hacerlo en papel porque, al final, a mi generación le gusta el papel y a mí aún me hace ilusión publicar en papel, lo de los likes y todo eso me viene un poquito grande, pero no pudo ser. A mí, por filosofía profesional, lo de publicar gratis en las redes tampoco me parece lo más adecuado, tal vez por mi edad, creo que es una manera de desmerecer el trabajo. Mi abuela decía que lo que es gratis no vale nada.

P.- ¿Por eso usted cobra un poco al que quiera publicar las tiras que sube a la red? Por cierto, dinero que dedica a sacar adelante a Humoristán  y la Fundación Gin

R.- Sí, el dinero de las tiras que vendo en la web va para la Fundación y para ayudar a hacer Humoristán, donde hay gente trabajando y cobrando. La Fundación Gin se creó cuando murió Jordi Ginés ‘Gin’, compañero en El Jueves, para promover el humor gráfico y mantener viva su memoria. Él nos enseñó muchas cosas, era muy culto en lo que a humor gráfico se refiere y nos enseñó a todos de dónde veníamos, nos dio a conocer a los clásicos, cómo promover el humor gráfico y mucho más. Creo que el humor gráfico, sobre todo el de papel, tiende a la decadencia por razones obvias. No digo que no haya estupendos dibujantes en las redes, pero el humor gráfico que hemos conocido irá desapareciendo, por eso me pareció buena idea hacer una web, Humoristán, que recopilase todo eso y dejarlo a disposición de quien lo quiera ver. Humoristán es un museo del humor gráfico que abarca todo lo que se ha hecho en España desde el último tercio del siglo XIX hasta la actualidad. Está en la Red para que no se pierda y dejar constancia de que en este país hemos tenido un humor gráfico de una calidad portentosa. No hay ninguna institución que haga un museo para una cosa que ha sido y es tan importante en España como el humor satírico gráfico y por eso lo hicimos en Internet que tiene la ventaja de que cabe todo, no como en los museos de piedra, con escalinatas y columnas en la puerta.

P.- José Luis Martín es tan polifacético y poliédrico que además de dibujante también ha sido productor de televisión, adaptador teatral y autor dramático… Háblenos de estas otras facetas...

R.- Es que a mí lo que me gusta es contar historias divertidas y eso lo puedes hacer dibujando historietas pero también en series de televisión. A mí me gustaba muchísimo Las chicas de oro, y me propuse hacer algo parecido. Lo mismo me pasó con el teatro cuando pensé hacer comedias. La verdad es que soy muy inquieto, de hecho acabo de terminar mi primera novela de humor. Yo explico historias de humor y lo puedo hacer a través de una historieta, una tira, una obra de teatro, un programa de televisión o una novela.

http://quicojubilata.com/la-tira

P.- Empezó a trabajar a los 14 años en el Banco Ibérico, algo que hoy sería impensable, y sigue en activo. La inactividad y la jubilación no van con usted…

R.- Entonces era normal trabajar a los 14 y sí, la inactividad no es buena. Desde luego si trabajara en un banco me habría jubilado, pero a mí me gusta levantarme por la mañana y hacer cosas. Hago el Quico jubilata, estamos con lo de Humoristán, en los ratos que tengo he escrito otra obra de teatro y la novela. En principio, si puedo mantener este nivel de actividad seguiré haciendo cosas, porque se me ocurren bastantes y me lo paso muy bien. Por ejemplo, hoy hace un día precioso en Barcelona y cuando acabe de hablar contigo me iré a montar en bici que es algo que no podía hacer cuando tenía obligaciones laborales.

P.- Desde sus 65 años, ¿cómo ve la situación de los mayores hoy en día?

R.- El panorama se ve con preocupación, sobre todo porque cada vez somos más. Soy un firme defensor de que vengan emigrantes y haya gente joven trabajando y cotizando porque si no tenemos un problema que no es fácil resolver, aunque siempre nos queda el voto, porque los mayores somos nueve millones y tantos votos hay que mantenernos, de alguna manera, contentos. Por otra parte, soy de los optimistas porque en esta sociedad hemos alcanzado unos niveles que hace 50 años, cuando yo empecé a trabajar, no podíamos ni imaginar. A veces estamos tan ensimismados con nuestros problemas que no nos damos cuenta de lo que hemos avanzado. Nuestra generación es bastante positiva, vivimos el desarrollismo de los 60 y el optimismo político de los 80. Cuando venga algo serio me preocuparé pero mientras tanto disfruto de poder tomarme una cerveza con los amigos.

P.- ¿Cree que los mayores están discriminados?

R.- Sí, hay discriminación, sobre todo en el tema del trabajo. Yo que fui empleado de banca nunca he podido entender cómo se prescinde de un señor con 55 años que acumula una experiencia enorme y necesaria. Es por un tema económico, está clarísimo, no es que los mayores no sean buenos, es que son más caros y esto es muy frustrante. Que la gente no pueda tener un trabajo a partir de los 50, y es así, es un problema enorme y empresarialmente una estupidez.

P.- ¿Cómo se siente siendo una persona mayor?

R.- Ésta es una edad en la que, si no tienes problemas de salud, es fantástica. Tienes tiempo libre, amigos, puedes disfrutar... El problema, claro, es que es una edad en la que también empiezan las enfermedades, algún amigo falta…, pero si tienes salud debes ser consciente de que eres una persona privilegiada. Yo tengo dos hijos y cinco nietos y todos están sanos, tengo tiempo y puedo hacer cosas. ¡Qué más se puede pedir! Se trata de ser un poco más positivos, dentro de 10 o 20 años ya veremos, hay que gozar del presente.

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