Sociedad

Manuel Campo Vidal: "Durante muchos años la España urbana ha vivido de espaldas a la rural"

Antonio Castillejo

Domingo 20 de diciembre de 2020

7 minutos

El veterano periodista publica 'La España despoblada. Crónicas de emigración, abandono y esperanza'

Manuel Campo Vidal: "Durante muchos años la España urbana ha vivido de espaldas a la rural"
Antonio Castillejo

Domingo 20 de diciembre de 2020

7 minutos

De sobra conocido por todos, el periodista, sociólogo y escritor Manuel Campo Vidal (@mcampovidal), nacido, hace 69 años, en el pequeño pueblo oscense de Camporrélls, acaba de publicar La España despoblada. Crónicas de emigración, abandono y esperanza. Se trata de un documentado ensayo en el que analiza la situación actual del mundo rural debido a la despoblación.

Campo Vidal publica 'La España despoblada': "Es grave que el 80% vivamos en el 15% del territorio"

PREGUNTA: ¿Cómo nace La España despoblada. Crónicas de emigración, abandono y esperanza?

RESPUESTA: Tengo contacto con la España despoblada desde que formé parte de esa despoblación cuando tenía nueve años. Mi familia salió de un pueblo del pirineo de Huesca, Camporrells, hacia Barcelona y yo con ellos. Mis padres consideraron tres destinos: Zaragoza, Barcelona o Australia, esta última posibilidad gracias a la intervención de una parroquia. De hecho, muchos españoles fueron allí.

P.: ¿Continúa vinculado a su pueblo?

R.: Siempre he tenido, por así decirlo, esa herida sentimental dentro de mí.  Porque tengo una gran vinculación a mi pueblo en el que de niño pasaba las vacaciones y a donde sigo yendo cada verano a la fiesta mayor y allí bailo unas danzas con bastones que representan viejas ceremonias agrarias y luchas guerreras que ayudamos a recuperar hace 40 años. Siempre he mantenido mi vinculación al pueblo como ciudadano, como nacido allí, como periodista y como sociólogo. 

P.: ¿Qué le impulsó a escribir sobre esto?

R.: Cuando el 31 de marzo de 2019 desfilamos por la Castellana en aquella manifestación que se llamó “La vuelta a la España vaciada” y yo leí en Neptuno, junto con Paloma Zuriaga de RNE, el manifiesto que me habían encargado que redactara las coordinadoras que lo organizaban. Entonces me dí cuenta de que allí había mucho valor, gente de todas las generaciones, me sorprendió la gran cantidad de jóvenes que había de tantas provincias. Y ahí empecé a pensar en la necesidad de poner en orden todo aquello, ver de dónde veníamos, hacer un diagnóstico y sobre todo, empezar a ver soluciones.

P.: ¿Qué va a encontrar el lector en este libro?

R.: Va encontrar una crónica documentada de la salida de los territorios, un diagnóstico de cómo estamos con una despoblación a la que se suma un declive demográfico, no podemos olvidar que somos el país más envejecido del mundo después de Japón, y una masculinización del territorio. A partir de ahí lo que el libro plantea son algunas soluciones que sirven para contener la despoblación y, si puede ser, revertirla.

P.: ¿A qué se refiere cuando habla de la masculinización del territorio?

R.: En la zona rural de España hay muchas menos mujeres que hombres. Es cierto que las mujeres viven más años, pero durante muchísimos años el campo solo ofrecía trabajos agrícolas y ganaderos a los hombres y no tanto a las mujeres que iban a estudiar, a servir o a trabajar en una fábrica, eran las primeras que se marchaban. Y las estadísticas demuestran que donde sea que haya mujeres, se fija mejor la población. Por eso los pueblos que tienen balnearios, normalmente dan mucho más trabajo a mujeres que a hombres. Es necesario que haya jóvenes y mujeres, lo que técnicamente se llama generación de reposición. Así es como se fija el territorio.

P.: ¿Cuándo comenzó a despoblarse España?

R.: En el libro hago un análisis que demuestra que España se despuebla desde mitad del siglo XIX a pesar de que algunos piensen que esto es algo que comenzó en la segunda mitad del siglo XX pero no es así. De hecho, el año 1841 ya fue considerado y llamado en Galicia “ano da fame” y según el historiador Pierre Billard, España tenía, en aquel momento, una densidad de población superior a la media europea. Tampoco podemos olvidar que tenemos una orografía endiablada que hace que nuestros ríos no sean navegables, que la máquina de vapor no pudiera llegar al interior del país y que por eso, entre otras razones, empezamos la revolución industrial con medio siglo de retraso con relación a Inglaterra que nos superó como imperio dominante. Ahí empezó todo, hay un millón de gallegos que se van a América (Cuba, Puerto Rico, Argentina…) antes de que termine el siglo XIX y otro millón en el primer cuarto del siglo XX. Entonces Galicia tenía más población que Cataluña. La primera cuestión es, por tanto, que esto viene de muy atrás. 

P.: Usted habla de que los españoles no solo nos hemos movido internamente, sino que también hemos tenido destinos "exóticos"...

R.: Sí, con respecto a los destinos exóticos de españoles, ya hemos comentado el tema de Australia, burgaleses que en un momento determinado se van a la República Dominicana por el pacto Frranco - Trujillo, 300 personas que se van desde Villarquemado, en la provincia de Teruel, a Montreal, en Canadá, y así sucesivamente… Fueron emigraciones un tanto exóticas hasta que llega el gran vaciado de Andalucía cuando, en el siglo XX, un millón de andaluces van a Cataluña además de los que salen a otros lugares de España.

P.: ¿Es consciente la España urbana de que tiene que apoyar a la España rural?

R.: Durante muchos años, la España urbana ha vivido de espaldas a la rural. Incluso, la subcultura popular, a través de películas como las de Paco Martínez Soria, ha ido dibujando una imagen absolutamente injusta de que el que se quedaba en el pueblo era porque no se atrevía a ir a la ciudad, el que tenía menos cultura, el cateto. Pero creo que, poco a poco, la España urbana se va dando cuenta que hay una España rural de la que depende. En primer lugar, y se ha demostrado durante la pandemia, porque si se hubiera cortado la cadena de suministro alimentario no quiero ni imaginar la catástrofe, además de la sanitaria, que habríamos vivido. Y en segundo lugar, habida cuenta que la despoblación es una herida medioambiental del planeta, es bueno que la España urbana vaya reconociendo que necesita gente que cuide de los bosques, de los ríos, del entorno, o el aire que se respira en las ciudades será cada día más insano y se agravarán las enfermedades del aparato respiratorio. Creo que España es un país profundamente desequilibrado , tanto en lo económico como en lo territorial. Hay que recordar que el 80% de los ciudadanos vivimos en solo el 15% del territorio, lo cual es un despropósito que se paga caro en unidades de salud, de coherencia y de equilibrio territorial.

P.: Hablando de diferencias, una de ellas ,y no menor, sería la llegada de Internet en condiciones a cualquier rincón del país...

R.: Sí, también en ese sentido el país está desequilibrado. Hay ciudades en las que las líneas de fibra óptica están multiplicadas por distintas compañías. Operadoras, con toda la pérdida de eficiencia económica que eso supone por el exceso de inversión, y sin embargo es cierto que llega Internet, según las cifras oficiales de la Secretaría de Estado de Telecomunicaciones, llega al 94 % de los ciudadanos, pero el 6 % no tiene Internet ni, en ocasiones, tampoco cobertura telefónica, porque llegar a las poblaciones rurales es muchísimo más difícil. Creo que la llegada de Internet es el borrado de una de las fronteras más pronunciadas entre la España rural y la urbana. El que haya o no Internet es determinante. Cuando me encuentro pueblos del Bajo Aragón que, unos sí y otros no, tienen una tienda de correo electrónico y me cuentan que venden a Qatar, Finlandia, Canadá porque todo eso está a un solo click del Bajo Aragón, pero sin Internet está a un mundo de distancia.

P.: Se necesita trabajo digno en los pueblos para que la gente no se vaya, pero ¿cómo se hace eso?

R.: Internet es fundamental. La gente se ha ido, muchos no por gusto, sino porque no había trabajo digno en el pueblo. No obstante, hay una perspectiva que lentamente mejora y hace pensar que podemos albergar alguna esperanza, me refiero a una alianza importante entre las administraciones, central, autonómicas, provinciales y municipales. Se trata de una alianza que, en la práctica se está haciendo con Correos, con Telefónica, con el grupo Red Eléctrica, con la Guardia Civil y con otras entidades que no son tan importantes, pero están prestando grandes servicios. Es algo muy interesante y también debe incluir esa alianza a los emprendedores que están sobre el terreno, que son más de los que creemos, también a los medios de comunicación  que deben mostrar una sensibilidad hacia esa alianza. Con todo eso junto, creo que estamos empezando a ver alguna luz, en la lejanía, que nos da esperanzas.

P.: ¿Alguna luz...?

R.: Sí, de hecho hay un nombramiento que se ha producido en las últimas semanas que, a mi juicio, es determinante y el mundo rural lo sabe. Francisco Boya es el nuevo Secretario General para el Reto Demográfico que antes era presidente del Valle de Arán y su comarca y durante mucho tiempo ha sido el presidente de la Asociación de Pueblos de Montaña (2.000 pueblos así considerados por su altitud), por lo que este señor viene con la asignatura conocida y vivida, con ideas muy claras sobre lo que tiene que hacer . No es ni un burócrata ni un político al uso y eso da garantías de un diálogo muy serio que, me consta, ya se ha iniciado.

Sobre el autor:

Antonio Castillejo

Antonio Castillejo

Antonio Castillejo es abogado y periodista. Comenzó su carrera profesional en la Agencia Fax Press dirigida entonces por su fundador, Manu Leguineche, en la que se mantuvo hasta su desaparición en 2009. Especializado en información cultural y de viajes, desde entonces ha trabajado en numerosos medios de prensa, radio y televisión. Actualmente volcado con los mayores en 65Ymás desde su nacimiento.

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