Miyar (FUNCAS) avisa del aumento de la carga de cuidados familiares: "Va a ser desproporcionada"
La directora de Estudios Sociales alerta de los efectos de la baja natalidad
La familia sigue siendo en España la principal red de ayuda que tienen las personas mayores con algún tipo de dependencia.
Y ante esta realidad, la baja natalidad registrada en los últimos años sumada al envejecimiento de la generación babyboom, podría provocar que las "cargas de cuidados" se vuelvan "desproporcionadas" en el futuro, ya que las redes familiares son cada vez más frágiles.
Esta advertencia fue formulada por María Miyar, directora de Estudios Sociales de FUNCAS, en una mesa redonda que compartió con el director del Centro Internacional sobre la Longevidad CENIE, Juan Martín, y Mario Fontán, vocal asesor en la Secretaría de Estado del Ministerio de Sanidad, en el marco de la jornada Japón, la España de 2040: retos y soluciones para el Sistema Nacional de Salud del Futuro, celebrada recientemente en Madrid en el Espacio Bertelsmann, donde se presentó el informe de igual nombre Japón, la España de 2040.
El acto contó asimismo con la presencia destacada del Embajador de Japón en España, Hiroshi Yamauchi; de la comisionada para el Perte de Salud de Vanguardia del Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades, Raquel Yotti; de la directora general de Salud Pública de la Comunidad de Madrid, Elena Andradas; y de la directora general y head de Oncología en España de Daiichi Sankyo, Ana Zubeldia.

Determinantes sociales
Durante su intervención, la directora de Estudios Sociales puso énfasis en los determinantes sociales, como puede ser la educación, entre otros, que afectan a la calidad de vida durante la longevidad.
En concreto, detalló que las desigualdades contribuyen a tener una peor salud y puso el ejemplo de cómo un stock de vivienda poco mantenido y con deficiencias en el aislamiento o de hacinamiento, puede afectar negativamente.
El urbanismo también influye, añadió, y puede provocar aislamiento, si no se fomentan los estilos de vida saludables, no se facilita la comunicación o los servicios de proximidad.
Y finalmente se refirió al empleo, asegurando que la precariedad genera estrés, malas condiciones, peores hábitos y accidentalidad.
Así, su diagnóstico fue claro: la salud debe entenderse como una inversión a largo plazo y una responsabilidad transversal que debe de estar en todas las políticas, y no solo en el sistema sanitario.

Ámbitos de mejora
Al analizar el modelo de "comunidades inclusivas" de Japón, Miyar reconoció que fomentar las relaciones próximas alarga la vida y mejora su calidad.
Sin embargo, advirtió de importantes barreras estructurales y culturales para importar este modelo a España.
En primer lugar, denunció la separación administrativa entre el sistema sanitario y los servicios sociales, así como la falta de financiación crónica de la dependencia.
Pero la principal diferencia radica en el tejido social: mientras que en Japón el concepto de "grupo" o comunidad es primordial, en España la red principal de cuidados es la familia.
Y estas redes familiares son cada vez más frágiles "porque no hay relevo generacional". Ante este escenario, puso sobre la mesa un debate complejo: la urgencia de "intentar recuperar las tasas de fecundidad". Aunque reconoció que es un tema impopular, defendió que la natalidad es una "inversión a largo plazo" indispensable para sostener a una población tan envejecida.



