Política

Sábado Santo Rojo: Cuando el Partido Comunista se convirtió en legal

Antonio Castillejo

Sábado 3 de abril de 2021

5 minutos

Fue en 1977, un mes después de la matanza de Atocha y dos meses antes de las primeras elecciones

¡ Sábado Santo Rojo ! Cuando el Partido Comunista se convirtió en legal
Antonio Castillejo

Sábado 3 de abril de 2021

5 minutos

El domingo 27 de febrero de 1977 se reunieron el entonces presidente del Gobierno, Adolfo Suárez, y el secretario general del PCE, Santiago Carrillo, en casa del presidente de la agencia Europa Press, José Mario Armero. Cuenta Carrillo en sus memorias que el primero en hablar fue Suárez: "Usted y yo hemos estado jugando este año una partida de ajedrez y su avance de peones ha condicionado mi juego". Fue el principio de una conversación al término de la cual el presidente del gobierno había tomado la firme determinación de legalizar el Partido Comunista y cometer de esta forma el pecado más terrible que el franquismo pudiese llegar a imaginar.

Santiago Carrillo y Adolfo Suárez

Tan solo un mes antes de aquella reunión, el 24 de enero, se produjo la que tristemente ha pasado a la historia como 'matanza de Atocha' en la que un comando de extrema derecha irrumpió en un despacho de abogados laboralistas pertenecientes a CCOO y el PCE y abrió fuego contra ellos dejando tras de sí cinco muertos y cuatro heridos. Al entierro de las víctimas acudieron más de 100.000 personas puño en alto a pesar de que el PCE era aún ilegal. Algo cambió radicalmente aquel día y Adolfo Suárez supo leer lo que era ya inevitable. Aquel día los comunistas, con su actitud ordenada y respetuosa, sin entrar en las muchas provocaciones que sufrieron, ganaron buena parte de su futura legalización.

Entierro de los abogados de la matanza de Atocha

Poco más de un mes después de la reunión en casa de Armero, después de disolver la Secretaría General del Movimiento de la que el propio Suárez había sido en su día responsable, el 9 de abril de 1977, sábado santo, el presidente del Gobierno legalizó el PCE después de casi 40 años en la clandestinidad.

Legalización del PCE

Prácticamente sin aliento después de haber recorrido al galope los pasillos de Radio Nacional de España, que en su día fundase general Millán Astray, el periodista Alejo García daba la noticia en el Diario hablado de las 10 al que, como el resto de boletines de RNE, el resto de emisoras de todo el país tenía obligación de conectarse. Tuvo que parar varias veces para tomar aire, pero Alejo García anunció: "Hace unos momentos, fuentes autorizadas del ministerio de la Gobernación, han confirmado que el Partido Comunista... perdón... que el Partido Comunista de España ha quedado legalizado". 

Alejo García

Pueden volver a escuchar aquel histórico documento sonoro que no llegó al minuto de duración, PINCHANDO AQUÍ.

En el mes de marzo, las encuestas descubrieron que un 40% de la población a favor de la legalización y un 25% en contra, pero al mes siguiente los porcentajes ya eran del 45 % y 17 % respectivamente. Y es que de alguna forma, el PCE puso en marcha una especie de campaña subterránea para lograr su legalización en base a ligar la necesaria legitimidad de las primeras elecciones democráticas a la posibilidad de presentarse a ellas para todas las fuerzas políticas, fueran cuales fuesen sus siglas. Además, sus dirigentes no se cansaron de repetir que, por sentido de la responsabilidad, el partido aceptaría sin rechistar los cauces democráticos establecidos, sin olvidar, ya se comentó más arriba, la modélica y sosegada respuesta del PCE a los asesinatos de la calle Atocha, algo que tampoco dejaron de recordar a la opinión pública en cuanto tenían ocasión.

PCE

En cualquier caso, como era de esperar, la legalización cayó como una auténtica bomba de inmensa indignación y furia tanto en la derecha franquista como en el seno del ejército.

"He tenido que negociar con los militares hasta las cinco de la mañana y, a pesar de la calma, la situación es muy peligrosa. Todavía no me he acostado. Pepe, pide al PCE máxima prudencia, que traten de evitar reacciones contrarias. Me preocupa especialmente la Marina", le dijo Adolfo Suárez por teléfono a José Mario Armero. De hecho, poco después dimitió de su cargo el ministro de Marina, almirante Gabriel Pita de Veiga.

Dimisión del almirante Gabriel Pita de Veiga

Para lo que entonces se conocía como 'el búnker' no cabía ninguna duda de que todo había sido orquestado por un gobierno, débil, inepto y traidor. Prácticamente todos los historiadores coinciden en que tras aquel sábado santo, entre el 11 y el 15 de abril, España estuvo al borde de un golpe de Estado tras la legalización de, así se refería a ellos la ultraderecha, los "sempiternos enemigos de España" que ya podían presentarse a las elecciones del mes de junio de aquel 1977 en las que, se temían con toda razón, se produciría el "intolerable espectáculo" de que diputados comunistas electos entraran a formar parte del Congreso.

Diario 16. El poder vuelve al pueblo

Lo sucedido a partir de ahí ya es historia. Historia muy reciente de nuestro país, de hace tan solo 44 años, la historia de todo lo que supuso para España aquel Sábado Santo Rojo de 1977.