Sociedad

Por qué los juegos de mesa triunfan en la era digital

Miriam Gómez Sanz

Sábado 20 de diciembre de 2025

9 minutos

La popularidad crece en España y se consolidan como herramienta educativa y social

Por qué los juegos de mesa triunfan en la era digital
Miriam Gómez Sanz

Sábado 20 de diciembre de 2025

9 minutos

Durante los meses de confinamiento, cuando el tiempo parecía haberse detenido, muchas personas redescubrieron una forma de ocio que parecía relegada a los estantes del pasado: los juegos de mesa. Aquellas tardes largas y silenciosas abrieron paso a dados, cartas y tableros que volvieron a ocupar un lugar central en los hogares. Hoy, lejos de ser una moda pasajera, este fenómeno se consolida como una tendencia cultural y social en pleno crecimiento.

En una sociedad dominada por pantallas, lo físico adquiere un valor distinto. Así lo explica Noemí Blanch de la Cueva, profesora colaboradora de los Estudios de Psicología y Ciencias de la Educación de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC): "En una era digital, lo raro y lo especial puede pasar a ser lo analógico". 

Los juegos de mesa apelan a los sentidos: materiales agradables al tacto, diseños cuidados y la experiencia de sentarse alrededor de una mesa. Pero, sobre todo, recuperan algo que se había ido perdiendo: compartir tiempo sin interrupciones.

 

Por qué los juegos de mesa triunfan en la era digital

 

"Es toda una experiencia háptica y de mirarnos a la cara en un momento en el que las familias seguramente ya no se reúnen para ver la televisión y ni siquiera para comer o cenar, porque tienen horarios muy distintos", añade la experta.

Más allá del entretenimiento, los juegos de mesa crean espacios de convivencia. Según Blanch, permiten dejar fuera las prisas, el trabajo o los estudios para centrarse en disfrutar juntos. "Ofrecen la oportunidad de compartir emociones y momentos agradables", señala, destacando su capacidad para generar entornos familiares libres de conflictos.

Este regreso al ocio compartido conecta con una necesidad clara: desconectar del ritmo digitalizado y recuperar rituales sencillos, pero significativos.

 

El festival de juegos de mesa 'Minas Tirith' en Santander. Fuente: Europa Press.
El festival de juegos de mesa 'Minas Tirith' en Santander. Fuente: Europa Press.

Un sector en plena expansión

El auge no es solo social, también económico. En España, el sector facturó 150 millones de euros en 2023, con un crecimiento del 7 % respecto al año anterior. A escala mundial, Fortune Business Insights estima que la industria supera los 14.000 millones de dólares anuales y podría rozar los 16.000 millones en 2025.

"Ha aumentado su popularidad, tanto en las aulas como en el ocio.Es un momento de auge en el sector", afirma Blanch. La diversidad es una de sus señas de identidad actuales. Los juegos ya no responden a un único perfil de jugador: "Ha pasado de ser algo de nicho a ser mainstream".

Creatividad, riesgos y pequeñas editoriales

Aunque grandes multinacionales dominan parte del mercado, los pequeños estudios ganan peso gracias a propuestas innovadoras. Temáticas variadas y mecánicas originales conviven en las estanterías, aunque no sin desafíos. "En algunos momentos, estamos entrando en 'riesgos', como el hecho de que tienen un ciclo de vida más corto", advierte la profesora.

Las redes sociales, los creadores de contenido y movimientos empresariales recientes —como la compra de Maldito Games por parte de Devir— muestran un sector dinámico que también reivindica la experiencia física de la tienda especializada, donde descubrir un juego es casi una aventura.

Lejos de enfrentarlos, Blanch rechaza el debate entre pantallas y tableros: "Yo huyo del falso dilema entre videojuegos y juegos de mesa. Al final, estamos jugando". Cada formato responde a momentos distintos. El juego de mesa, explica, fomenta la conversación y el estar juntos, algo que no siempre ocurre en videojuegos que exigen mayor concentración individual.

 

Más que ocio

Los juegos de mesa ya no son solo cosa de niños. Se han convertido en productos culturales capaces de transmitir valores, conocimiento y reflexión. "El juego es un elemento transformador o perpetuador de la sociedad", advierte Blanch.

Ejemplos como We can play: mujeres que cambiaron el mundo o Votes for women muestran cómo pueden servir para educar y concienciar, incluso en debates como el feminismo.

Además, diversos estudios apuntan a sus beneficios cognitivos: estimulan la creatividad, ayudan a desarrollar habilidades y contribuyen a mantener activo el cerebro. "En todas las edades, jugar es divertido, nos da un componente social y es beneficioso para nuestro cerebro", concluye la experta.

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Miriam Gómez Sanz

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