Sociedad

Stephen King confiesa su temor a tener demencia: "Me da miedo que me pase"

David Vargas

Martes 31 de marzo de 2026

5 minutos

Asegura en una entrevista que cuando tiene olvidos propios de la edad piensa en esa posibilidad

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David Vargas

Martes 31 de marzo de 2026

5 minutos

El escritor, maestro del género de terror, Stephen King, ha revelado uno de sus miedos más profundos y personales en una entrevista concedida al diario The Times.

A sus 77 años, el autor no teme a los monstruos ni a los futuros distópicos, sino a la fragilidad de su propia memoria y a la sombra de la demencia.

Durante su charla con el medio británico, King, que mantiene una inquebrantable disciplina de escritura de 1.200 palabras al día durante seis o siete días a la semana, relató que había escrito una historia sobre el fin del mundo.

La premisa principal de este relato es que, a medida que la vida de un hombre llega a su fin, el mundo entero también alcanza su punto final.

Al intentar explicar el concepto exacto que define esta idea, el escritor experimentó un pequeño lapsus de memoria en plena entrevista que dio pie a su confesión.

"Hay una palabra para eso y no me acuerdo de cuál es", admitió y trató de buscar el término nuevamente: "Es la idea de que todos contenemos el mundo y el mundo desaparece cuando nosotros desaparecemos".

Stephen King confiesa su temor a tener demencia: "Me da miedo que me pase a mí"

 

Fue en ese instante cuando el periodista de The Times estableció un paralelismo con el caso del célebre autor de fantasía Terry Pratchett, quien sufrió demencia en sus últimos años de vida.

El entrevistador recordó cómo, a medida que la mente de Pratchett se hundía a causa de la enfermedad, todo el universo mágico de Mundodisco (compuesto por 41 novelas) que albergaba en su interior también llegaba a su fin de manera irremediable.

Ante esta comparación, King confesó su vulnerabilidad. "De eso tengo miedo", comentó y  reconoció abiertamente la angustia que le genera cualquier pequeño signo de desgaste cognitivo: "Tengo miedo de que me pase eso y cada vez que no puedo recordar una palabra o algo, pienso: 'Este es el principio'".

Síntomas de demencia

Cabe recordar que olvidarse de cosas no siempre es indicativo de ser síntoma de demencia, sino que puede ser una fenómeno propio de la edad y no patológico.

Según explican desde la Fundación Pasqual Maragall, existen diferencias claras. A nivel de memoria, por ejemplo, es clave ver si, con pistas o "tras un rato", la información se recupera. 

Ahora bien, una señal de alarma puede ser si "hay una dificultad progresiva para retener información nueva, dando lugar a contar varias veces una misma cosa o preguntar lo mismo, sin ser consciente de ya haberlo hecho".

"Por ejemplo, dudar acerca de qué ha comido u olvidar detalles importantes de situaciones, conversaciones recientes o fechas relevantes, así como mostrar frecuentes confusiones con el día de la semana, el mes, o el año en curso", detallan.

Otros posibles síntomas temprano, según esta organización, son: 

  • Tener problemas para seguir instrucciones o planificar actividades cotidianas. Por ejemplo, llevar la contabilidad doméstica, cocinar, realizar la compra o tomar una medicación de manera correcta. Un indicio puede ser que la persona necesite ayuda para hacer cosas que antes hacía sola, que necesite bastante más tiempo para hacerlas o que cometa frecuentes errores.
  • Desorientarse en lugares conocidos. Puede ocurrir que la persona se muestre desconcertada en un trayecto habitual, que se desoriente o que se confunda sobre los lugares en los que ha estado o el lugar donde se encuentra en ese preciso momento.
  • Cometer errores en la percepción del paso del tiempo. Puede darse, por ejemplo, que confunda a conocidos actuales con otros que forman parte de su pasado personal y no tenga una correcta percepción del paso del tiempo.
  • Mostrar dificultades para seguir una conversación. Una señal de alerta del Alzheimer puede ser que el lenguaje sea más pobre, que cada vez sean más frecuentes las dificultades para evocar ciertas palabras o para nombrar objetos o, tal vez, que se abandone una conversación sin ser consciente de ello. 
  • Perder objetos personales importantes o dinero. Hay que prestar atención a si es algo más frecuente de lo que pudiera ser habitual en esa persona o si las dificultades para encontrar cosas personales (llaves, gafas, monedero...) son cada vez mayores.
  • Presentar una disminución en la capacidad de juicio: la persona es especialmente vulnerable o más susceptible de caer en engaños por parte de otros.
  • Mostrarse más descuidado. Se puede hacer evidente una menor preocupación por el aspecto y la higiene personal o, quizás, del hogar.
  • Perder el interés por actividades que antes le gustaban o tener dificultades para llevarlas a cabo. 
  • Manifestar cambios en la forma de relacionarse con otras personasTambién puede mostrar dificultad para interpretar bromas o para entender el estado de ánimo de otras personas. Tal vez se muestre más reservada, con menos ganas de interactuar con otros. 
  • Presentar cambios en el estado de ánimo o en el humor. A menudo, la persona puede mostrarse más desconfiada, fácilmente irritable o triste, incluso llorar sin motivo aparente.
  • Mostrar nerviosismo en ambientes poco familiares o ante situaciones nuevas. Puede ser que incluso trate de evitarlas, quizás poniendo excusas. 

Sobre el autor:

David Vargas

David Vargas es periodista y redactor especializado en temas de ocio.

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