Sociedad

Rabia, impotencia, tristeza y vergüenza: así vive una ucraniana la guerra en su país desde España

María Bonillo

Foto: Europa Press

Lunes 7 de marzo de 2022

8 minutos

Explica que sus padres de 80 años "parecen haber envejecido años por la tristeza"

Rabia, impotencia, tristeza y vergüenza: así vive una ucraniana la guerra en su país desde España. Foto: Europa Press
María Bonillo

Foto: Europa Press

Lunes 7 de marzo de 2022

8 minutos

La guerra en Ucrania va sumando días, y lo que parecía inconcebible se está haciendo muy real. Con cada día que pasa, son más las historias que dan muestra del horror que supone una guerra, los rostros que hacen más cercano y humano un conflicto para el que mucha gente no ve excusa válida, y que ya ha supuesto miles de vidas perdidas y refugiados.

Desde que Rusia inició la invasión a Ucrania, se han conocido los duros momentos por los que familias enteras han tenido que pasar para sobrevivir y huir, resignándose muchas veces a la separación porque no hay otras opciones. El conflicto ha dado la vuelta al mundo y se sigue de cerca cualquier novedad, de una forma especialmente difícil para aquellos ucranianos que lo están viviéndolo desde lejos. Porque a veces la seguridad de estar a salvo no supone ningún alivio. 

Es el caso de una mujer ucraniana que actualmente vive en España. Nació en la región de Volyn, al oeste de Ucrania junto a la frontera con Polonia y Bielorrusia. Tiene 57 años y prefiere que no se sepa su nombre "por vergüenza". "Cuando hablas con los que lo están pasando tan mal allí mientras tu estás a salvo en tu casa... Es muy duro. Es muy duro que te culpen por estar en una situación mejor, que te digan que has huido y que te escondes. Pero lo acepto". 

"Yo no puedo ir a Ucrania a coger las armas y luchar debido a mi edad y mi salud. No serviré de mucho. Tampoco creo que fuese capaz de disparar. Pero aquí también soy de ayuda, doy apoyo". Y lo hace preparando su casa para acoger a familias y gente que necesita huir del país. 

Es hija, es madre y es abuela. Junto a sus hijos, padres y nietos, vino a España hace 22 años debido a la crisis económica por la que pasaba el país, que apenas les permitía contar con dinero suficiente, según cuenta a 65YMÁS. Llegaron a España con la intención de permanecer durante un año "como mucho", para poder ahorrar y después volver. "Pero conseguimos trabajo y al final nos quedamos aquí. No era nuestro destino, pero así ha sido la vida, y doy gracias por ello".

Y agradece sobre todo haber conseguido traer a sus padres con ellos. "Menos mal que están con nosotros porque es una pena para una persona mayor levantarse todas las noches con el ruido de las sirenas y quedarse solo sin apoyos", comenta.

"Pasamos por una etapa de no aceptar y de perseguir información sobre la guerra. Lo que sentimos va cambiando cada día con cada noticia nueva que vemos, pero la rabia, la tristeza, la vergüenza por no estar allí, vergüenza por estar vivo, vergüenza porque tus hijos no están luchando sino que están trabajando aquí en España. Y todos esos sentimientos cambian por impotencia, y eso se hace aún mas pesado teniendo a personas mayores de 80 años que viven en mi casa, viendo cómo en una semana parecen haber envejecido años por la tristeza que sienten de ver cómo experiencias del pasado se repiten. Ya han pasado muchas historias y esta les está matando ahora", explica con pena. 

"Así que no puedo imaginar cómo vive y sobrevive la gente en Ucrania, a veces lejos de sus casas, oyendo las sirenas por las noches, saltando de sus camas con los niños y corriendo a los sótanos, sin saber siquiera si los aviones van a por ellos o no. Suenan cuatro o cinco veces por las noches, y provocan un miedo constante", añade. 

Nuestra entrevistada habla en base a experiencias cercanas de las que ha tenido noticias, porque aunque por suerte gran parte de su familia está con ella en España, admite que todavía tiene familiares y amigos en Ucrania que "están huyendo de la guerra y tratan de pasar la frontera, donde la situación, por suerte, ha mejorado un poco". "Algunos han conseguido llegar a Europa, caminando kilómetros a pie, teniendo que abandonar lo poco que llevan de sus vidas consigo porque no tienen otra opción, no tienen fuerzas. Muchos otros se negaron a marcharse a pesar de que les hemos ofrecido ayuda y acogida. Quieren quedarse, algunos porque temen el viaje de salida, mas que permanecer en un país en guerra". Y explica que a veces "es difícil comunicarse con ellos, por temas de seguridad o por no preocupar al resto de la familia". 

Rabia, impotencia, tristeza y vergüenza: así vive una ucraniana la guerra en su país desde España. Foto: Europa Press

"No nos pilló por sorpresa"

Se están destrozando ciudades, vidas enteras… "¿Qué culpa tienen ellos?”. Se lo pregunta una hija de la Unión Soviética, que no tenía más de 27 años cuando Ucrania se proclamó independiente y "comenzamos a vivir en un país con libertad. Empezamos a poder a hablar en voz alta", recuerda. 

Para ella, la invasión de Ucrania por parte de Rusia no fue inesperado. “Con la información que hemos recibido, la verdad es que la invasión no nos pillo por sorpresa. Teníamos la certeza de que habría guerra", asegura. 

Varios países han mostrado ya su apoyo a Ucrania y han decidido sumarse a las sanciones a Rusia. La amenaza de que la guerra tome un mayor alcance y que las armas nucleares entren en juego obligan a actuar con precaución, aunque para aquellos que viven esta guerra de primera mano sea visto de una forma diferente. "Dicen que no se puede hacer más para no empezar una Tercera Guerra Mundial, cuando la realidad es que ya está empezada", opina nuestra entrevistada. "Lo que yo temo es que, cuando Ucrania se desangre del todo, Rusia no se detenga en la frontera. Nos va a juzgar el tiempo".

Por ello, ve necesario "ayudar de verdad a Ucrania y ayudarse a sí mismos, porque al final lo peor sucederá en la frontera de la Unión Europea". El temor se ha instaurado en pequeños y mayores, en familias enteras y ciudadanos de todo el mundo, sobre todo al ver que el causante de toda esta situación "está fuera de juicio". "Putin ya no actúa de forma normal, aún teniendo a todo el mundo en contra suya, por lo que no sabemos cómo terminará todo". 

"Hay salidas", explica. "Negociando y hablando se pueden conseguir unos objetivos muy prósperos para todos los pueblos. Unos vivirán un poco mejor que otros, pero vivirán", señala. "No veo razones para esta guerra. Los ucranianos se están defendiendo, es su deber, pero para los rusos, un país tan rico, con tantas personas, que no les amenazaban... ¿Por qué necesitan esta guerra?", se pregunta, al igual que tantos otros.

"La gente va a ver la verdad"

A los horrores de la guerra se suman las mentiras y especulaciones, y de eso nuestro entrevistada sabe mucho. Explica que, antes de la invasión y de que todo se desestabilizara, todavía había quienes pensaban que la época comunista era mejor que lo que tenían en la actualidad. "Van a dejar de decirlo a partir de ahora. Se van a cambiar muchas opiniones e ideas y la gente va a ver la verdad”, opina. 

Explica a su vez que también tiene familia en Rusia, "y lo peor es que eran tan fieles a la propagando rusa y tan creyentes a lo que les decía el propio Putin que muchas cosas que llevan sucediendo desde que este conflicto histórico comenzó en 2014, no las conocían". "Todo lo que se está destinando a la guerra se podría estar utilizando en desarrollo de educación, medicina, infraestructuras, inversiones económicas, y, sin embargo, se están cobrando vidas", añade.

Rabia, impotencia, tristeza y vergüenza: así vive una ucraniana la guerra en su país desde España. Foto: Europa Press

"Una cultura más nunca te hace mas pobre, te enriquece"

Todas esas mentiras y propaganda falsa de la que habla nuestra entrevistada no hacen más que enfrentar a las personas entre sí. "Yo nunca he odiado a los rusos, pero no me parece bien que quieran invadirnos. ¿Porque acabar con una cultura? Una cultura más nunca te hace mas pobre, te enriquece. Me da mucha rabia las mentiras y la propaganda rusa falsa, cuando la gente ni siquiera quiere escuchar. Esto pesa". 

Después de que la pandemia supusiera un duro golpe a todo el mundo, la guerra en Ucrania se ha sumado a la tragedia. Las justificaciones que Putin ha dado para iniciarla no han convencido a nadie, ni la "desmilitarización" ni la "desnazificación de Ucrania". "Antes de la invasión, la mayoría de la gente en Ucrania quería unirse a la Unión Europea y a la OTAN, porque veían un edén, un apoyo y una seguridad, una oportunidad de encontrar trabajo, de mejorar sus vidas. Es una posibilidad de salvarse", explica nuestra entrevistada. 

"Creo que Ucrania, con el tiempo y ayuda, se levantará y prosperará. Yo todavía estoy pasando la vergüenza, que se puede justificar únicamente con mi muerte, porque no veo otra forma. Es un vínculo de condolencia con las personas que lo pasan tan mal que no se puede explicar". Pero aunque no puede evitar sentirse en parte culpable, da gracias "de todo corazón" por la ayuda, a la que ella se suma, con la que consigue "no sentirte tan inútil". "Así eres parte de lo que está ocurriendo y estás luchando. Eres una columna de apoyo de tu pueblo, de la verdad. Y aunque es muy duro, todo pasa”, concluye, incapaz de contener la tristeza y la emoción, y compartiendo un dicho ucraniano: “Gloria a Ucrania y gloria a sus seres”.

Sobre el autor:

María Bonillo

María Bonillo, periodista.

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