Cohousing sénior: el sueño de envejecer con amigos, reservado aún a unos pocos mayores
Expertos analizan su evolución en España y señalan los numerosos retos aún por superar
Hace tiempo que Isabel (73 años) llevaba dando vueltas a la idea de envejecer en un espacio común junto a sus amigos, pero lo veía muy lejano y difícil desde su piso en el centro de Madrid. "Yo tenía claro que no quería ir a una residencia, pero tampoco quería ser una carga para mis hijos, por lo que he reflexionado mucho sobre esto", nos cuenta. Hasta que un conocido le habló de centro de convivencia cooperativa para mayores en Tres Cantos, Entrecantos y se metió de lleno en ello hace cinco años, junto con otras 50 personas y este octubre han empezado finalmente a convivir en el nuevo espacio. "La idea es envejecer acompañados, hacer actividades comunes, comer juntos, decidir las cosas juntos y también quitarnos el miedo a estar solos en casa sin que nadie se de cuenta si nos pasa algo, aunque sea una simple caída", nos cuenta Isabel, terapeuta de profesión.
Es lo que se conoce como cohousing o nuevos modelos de vivienda colaborativa que están surgiendo en los últimos años en España, como un alternativa para muchos mayores. Aunque no hay estadísticas oficiales, se estima que hay entre 40 y 100 proyectos cohousing en nuestro país, contando los que están planificándose, así como los que están en funcionamiento. Otro de los que acaba de inaugurar es el de la cooperativa de viviendas Jubilar Villa Rosita en Torrelodones o el cohousing intergeneracional de Axuntase en Asturias, que ha sido presentado en el I Foro Internacional de la Vivienda Colaborativa celebrado este noviembre en Ovideo, así como uno de los pioneros, Trabensol, inaugurado en 2013 en Torremocha del Jarama (Madrid).
Función preventiva del deterioro y la soledad
El cohousing sénior combina la vida independiente y la privacidad individual con amplios espacios y servicios comunes, buscando fomentar la comunidad y el apoyo mutuo. Sin embargo, a pesar del creciente interés y la proliferación de proyectos de este tipo en España en los últimos 10 años bajo diversas modalidades, su consolidación enfrenta todavía importantes retos económicos, regulatorios y sociales, que hacen que todavía sea una opción viable para "unos pocos mayores", según los expertos, pese a ser una de las mejores opciones para envejecer en comunidad y combatir la soledad."La idea es vivir solo, pero no en soledad", defienden desde de la Confederación Española de Cooperativas de Consumidores y Usuarios (Hispacoop).
Por su parte, Lourdes Bermejo (@Bermejoimas), experta en intervención social, consultora en Gerontología y en Cohousing y miembro de la asociación Jubilares señala que se ha "avanzado mucho en los últimos años en este modelo, que viene del norte de Europa, pero queda mucho por hacer aún", destaca. "Es un modelo muy ilusionante y yo estoy segura de que este es el futuro, aunque quizás no para todos los mayores, ni para todas las etapas de la vejez" señala. Además, tiene confianza en que los cohousing son preventivos contra la soledad y el deterioro físico e intelectual. "Al ser un entorno donde se hace una vida mucho más saludable y compartida, hay actividad física, intelectual y social, y eso tiene una función preventiva".

Crecen los interesados, pero no tanto los beneficiarios
Con todo, recuerda que todavía quedan numerosos retos por superar, que convierten al modelo en una opción limitada a unos pocos. "He notado un incremento de jornadas y eventos sobre el cohousing como una alternativa habitacional y forma de vida en los últimos años, pero hay que reconocer, que, aunque es una opción muy bonita, es probable que llegue a unos pocos", señala. "No es un modelo, fácil, y por lo tanto no es para todo el mundo", explica. "Es para gente que disfrute de lo cooperativo, de tomar decisiones comunes, y que también pueda arriesgarse económicamente. Hay muy pocos cohousing ahora mismo que bajen de los 150.000- 200.000 euros de inversión, contando la compra de suelo y edificación, a lo que luego habrá que sumar las mensualidades de gastos comunes", avisa.
En este sentido, el experto en Longevidad, Javier García Pérez, señala que hay cada vez más gente de entre 55 y 65 años que se interesa por el tema pero que "la mitad de los que se acercan acaban yéndose" antes de que se inaugure el proyecto, haciéndo que quede reducido a unos pocos miles de beneficiarios, una parte "muy reducida" de los 9 millones de mayores de 65 años que hay en España y los babyboomers que están por llegar en los próximos años. "Se acercan aquellos que ven su futuro de jubilados relativamente cerca, pero cuando ven la gran implicación en el diseño del proyecto, los estatutos y la vida cotidiana mediante un sistema democrático de gobernanza, mucha gente se asusta y se aparta del camino", explica García, miembro del Comité de Expertos de Economía del diario 65YMÁS, que lleva décadas explorando este tipo de proyectos. "Solo persisten los valientes", bromea.
Caos regulatorio y de concepto
Y es que este modelo de vivienda colaborativa autopromovida y autogestionada, que surgió en los años 70 en el norte de Europa, y que en España está liderado en su mayoría por cooperativas, tiene sus complejidades. Para empezar las problemas de financiación, falta de un modelo claro adaptado al contexto español, además de las dificultades para conseguir suelo. Los expertos consultados señalan que existe un "caos regulatorio" en torno al cohousing, que sigue siendo diferente en cada autónoma y que complica replicar modelos de éxito. Además, "las exigencias que se piden para un cohousing son casi como para una residencia", a pesar de que los residentes son los están construyendo viviendas, aunque también están surgiendo colaboraciones público-privadas", señala Javier García.
Por eso para María José Vañó, profesora de Derecho Mercantil de la Universidad de Valencia y miembro del Instituto Universitario de Economía Social, Cooperativismo y Emprendimiento (IUDESCOOP), la solución pasa por "una mayor implicación de ayuntamientos y gobiernos autonómicos en la cesión de suelo (por ejemplo, a 75 años). "Esto abarataría mucho el proceso, pero por el momento, la cesión de suelo público es escasa, ya que muchos gobiernos locales desconocen el mundo cooperativo o el mundo de la iniciativa social, pese a que éste tiene una larga historia en nuestro país", lamenta. Otro desafío es la diferenciación entre el cohousing (autogestionado y autopromovido) y el coliving o senior living (promovido por una empresa privada o inmobiliaria). "Muchas veces se utilizan los términos indistintamente, pero son muy diferentes en origen".

Avances hacia la creación de "comunidades de cuidados"
Otro de los aspectos que más dudas suscita sobre el envejecer en comunidad es qué pasa cuando los habitantes de un cohousing empiezan a tener enfermedades o dependencia. Al respecto, Lourdes Bermejo recuerda que la reforma de la Ley de la Dependencia ha incluido una modificación este verano en la que se puede pedir ayuda a domicilio en un cohousing. "El escollo es ver cómo irán adaptando esta normativa las comunidades autónomas, y también cómo lo gestionan las cooperativas. No es lo mismo que lo pidas a nivel individual para tu casa, que se preste dentro de una cooperativa donde hay muchos mayores, deberían contemplarse las particularidades del espacio", opina Bermejo.
Javier García destaca en los cohousing más veteranos, que ya tiene a personas de 70-80 años, "se han decantado hacia una entidad más prestadora de servicios, contratando personal de cocina, limpieza y enfermería y asumir los gastos entre todos y otros tiene edad límite de 75 años, porque en un inicio no estaban pensados para personas dependientes", explica. "La capacidad para prepararte para los cuidados es clave", opina Bermejo, quien apuesta por crear "comunidades de cuidados", ya sea en cohousing o redes de apoyo vecinales. Mientras que María José Vañó, considera que los modelos que triunfarán serán los que permitan una mutualización de gastos y la colaboración en la asistencia sociosanitaria, integrando servicios públicos y privados.

Cohousing intergeneracional, una opción de futuro
Pero ante el progresivo envejecimiento de la población en España, los expertos consideran que el futuro no reside solo en el cohousing sénior, sino también en la creación de nuevas soluciones e incluso la transformación de las residencias tradicionales hacia "unidades de convivencia con alto grado de cuidados". María Jesús González- Espejo, fundadora del Instituto Smart Aging, y autora de El arte de Envejecer sabiamente, considera que el cohousing "es solo una modalidad dentro de una diversidad de soluciones habitacionales que incluyen el co-living, la vivienda tutelada o la co-vivivenda con amigos", pero que se necesita un esfuerzo regulatorio para que se facilite su implementación. "Hay que explorar otras vías, que sean menos complicadas para la gente y que las administraciones lo faciliten", opina.
Javier García cree que "hará falta modelos de todo tipo debido al gran numero de mayores que se estima habrá en las próximas décadas. Desde coliving donde haya muchos mayores, residencias renovadas, o virar al cohousing intergeneracional". Este último, en su opinión, resuelve dos problemas problemas a la vez: "la necesidad de cuidados y el aislamiento de los mayores, y el alto coste de la vivienda para los jóvenes". En definitiva, apuntan a que el cohousing irá virando hacia conceptos más sencillos que incluyan también promociones privadas o promovidas por ayuntamientos "donde solo sea entrar a vivir y compartir espacios comunes", pero no tan participativas y complejas como en el cohousing genuino. El tiempo dirá.



