Nati, la abuela entregada, cuya vida se quedó en el Alvia de Adamuz
Viernes 23 de enero de 2026
ACTUALIZADO : Viernes 23 de enero de 2026 a las 12:45 H
3 minutos
Volvía con su hijo y sus nietos de Madrid cuando ocurrió el trágico accidente
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Balance final del accidente de Adamuz: 36 fallecidos viajaban en el Alvia y 9 en el Iryio
Devoción por Dios y entrega por su familia. Así describen a Natividad de la Torre sus familiares más cercanos en declaraciones a varios medios de comunicación.
Desgraciadamente, el pasado domingo esta mujer de Huelva perdió la vida en el Alvia que chocó en Adamuz (Córdoba) contra un tren Iryo, que acaba de descarrillar.
Natividad es una de las 45 víctimas mortales de este siniestro, cuyas causas aún se investigan.
Volvía con su hijo, Luis Carlos, y sus nietos, Fidel, Carlota y Guillermo, de Madrid. Habían pasado allí el fin de semana: fueron a ver el musical El Rey León.
Y es que, recientemente, Natividad había vendido un terreno y se llevó a toda la familia de crucero.
El desgarrador testimonio de Fidel tras perder a su madre en la tragedia ferroviaria.
— Pedro Pineda Celis (@pedropcelis) January 20, 2026
Imposible no llorar.🥹 pic.twitter.com/DvovMFMYdl
Como uno de sus hijos –el que viajaba en el Alvia– no pudo ir, le ofreció invitarles a Madrid a ver el espectáculo.
Por suerte, tanto el hijo como los nietos sobrevivieron al accidente, aunque resultaron heridos. No obstante, la abuela no se pudo salvar.
En declaraciones a medios, sus familiares han pedido que se la recuerde como una persona que dio todo por su familia, hasta el último momento, y que contaba con un gran fervor religioso.
Es más, son muchas las personas que han mostrado en Huelva sus condolencias por su deceso, incluido el Movimiento de Cursillos de Cristiandad de la Diócesis de Huelva, del cual formaba parte desde los años 70.
"Quienes la conocimos sabemos que su vida fue un verdadero Evangelio vivido: inteligente y valiente, sencilla y sincera, servicial, respetuosa, amable, atenta, bondadosa, generosa sin medida –no tenía nada propio, todo lo ofrecía–, optimista y profundamente responsable. Hoy el Movimiento de Cursillos de Cristiandad de Huelva llora su ausencia, pero agradece a Dios el don de su vida y de su testimonio. Y, como último regalo, nos queda la palabra de su hijo, Fidel, pronunciada entre lágrimas y fe: 'En mi familia nos agarramos a la fe. Mi madre iba rezando el rosario en el momento del choque. Estoy seguro de que le pidió a Jesús de Nazaret un milagro: Si yo me voy contigo, deja aquí a mi hijo y a mis tres nietos. Y eso fue lo que ocurrió'”, aseguran en un comunicado subido a la web de la Diócesis.



