Alimentación

Así se engañaba al hambre en la posguerra: platos ingeniosos para sobrevivir

Marta Vicente

Lunes 29 de marzo de 2021

5 minutos

Las cantidades de las cartillas de racionamiento no eran suficientes para llenar los estómagos

Así se engañaba al hambre en la posguerra: platos ingeniosos para sobrevivir. (Foto: Gachas. Bigstock)
Marta Vicente

Lunes 29 de marzo de 2021

5 minutos

El hambre de la España de la posguerra fue una lacra que se mantuvo durante la década de los 40 y los 50. Las cartillas de racionamiento no eran suficientes para abastecer al país, por lo que la desnutrición y la necesidad estaban a la orden del día. Por esto, el instinto de supervivencia fomentó la imaginación de una población que, a falta de recursos, tenía que comer y alimentar a familias enteras. 

En los años 40 se formaban filas inmensas para recibir los alimentos básicos del día. La cantidad de las cartillas dependían de la edad y el sexo, siendo diferente para un hombre adulto, una mujer adulta, los mayores de 60 –recibían el 80% que un hombre adulto– y los menores de 14, que se les otorgaba el 40% del mismo.

El contenido de la cartilla debía ser, para un hombre adulto: 400 gramos de pan, 250 de patatas, 200 de pescado fresco, 100 de legumbres, 125 de carne, 30 de azúcar, 25 de tocino y 10 de café al día–. Sin embargo, casi nunca se respetaban estas cantidades e, incluso, había conflictos en la espera de la cola para recibir los alimentos correspondientes ya que, a los últimos, no les llegaba nada. A esto le sumamos el fracaso de la agricultura, el aislamiento de un mundo en guerra y los precios desorbitados de algunos productos básicos que se vendían en el estraperlo.

Dicho esto, con lo poco que tenían, los españoles trataban de buscarse la vida y, para engañar al hambre, comían algunos platos de comida citados a continuación, 

Tortilla de patatas sin huevos ni patatas

Resulta impensable a día de hoy imaginar una tortilla de patatas que carece de huevos y de patatas. Sin embargo, durante la posguerra, el ingenio modificó la receta original de este clásico de la gastronomía española. 

En 1941, Ignacio Doménech, gastrónomo catalán, publicó un libro llamado 'Cocina de recursos' escrito durante la Guerra Civil. Dentro del mismo, el autor dice lo siguiente: "En todos los tiempos de miseria, de escasez, lo esencial de toda persona guisandera es saberse arreglar ingeniosamente con lo que se pueda lograr, y con ello preparar sus comidas de buen gusto para el paladar". Dicho esto, el cocinero incluía en su libro esta receta de subsistencia.

El plato consiste en sustituir el huevo por una pasta hecha de harina, bicarbonato, agua, unas gotas de aceite, sal y un poco de pimienta molida, mientras que la patata se cambia por las mondas o por la parte blanca de la piel de la naranja. 

Tortilla de patatas

Gachas

Las gachas, un plato típico de la cocina española, era un básico de la posguerra. Actualmente, dependiendo de la zona, este plato se elabora con harina de avena, trigo o, como las gachas manchegas, con harina de almorta. La almorta es una leguminosa similar a un garbanzo aplastado y, durante la posguerra, su consumo fue tan excesivo que llegó a ser perjudicial para la salud. En los años 40 este ‘plato esencial’ provocó el latirismo, una enfermedad ocasionada por la intoxicación crónica producida por el consumo excesivo de almorta. Tras descubrir que esta leguminosa contiene sustancias tóxicas que pueden desembocar en un final trágico, la almorta se prohibió en el año 1944. En 2018 volvió a ser legal tras asegurar que si se consume con moderación y con sentido común, no supone ningún riesgo para la salud.

Sopa de ajo

Esta receta casera típica de nuestra gastronomía tiene su origen en esta época de hambruna y su consumo abundaba por necesitar pocos ingredientes y baratos para su elaboración, ya que se usa el pan duro del día anterior. Además, este plato delicioso entra con gusto, sobre todo, en los meses de invierno para combatir el frío, por lo que no extraña que fuera un aliado para luchar contra las penurias de la posguerra.

Sopa de ajo o sopa castellana (bigstock)

Gato por liebre

En el libro de ‘El hambre en el Madrid de la Guerra Civil’ las hermanas Laura y Carmen Gutiérrez Rueda, nacidas durante la guerra, recogen testimonios de mayores que recuerdan la escasez de alimentos de la época. En la contienda, las hermanas aseguran que los gatos comenzaron a desaparecer de la ciudad y que la gente se los comía debido a su parecido con el conejo o la liebre.

Calamares de la huerta sin calamares

Otro plato que aparece en el libro de Doménech y que, como la tortilla, se cocinaba sin el ingrediente principal son los calamares de la huerta sin calamares. Lo curioso de esta receta culinaria es que ahora es habitual encontrarlo en los menús, ya que son los actuales aros de cebolla rebozados en harina que, por aquel entonces, simulaban la forma del calamar.

Aros de cebolla (bigstock)

 

Sobre el autor:

Marta Vicente

Marta Vicente Carmona es Graduada en Periodismo por la Universidad Rey Juan Carlos y Máster de Marketing Digital y en Edición y Postproducción Digital. Es redactora especializada en temas de sociedad y salud y tiene experiencia como Community Manager.

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