Fraudes tradicionales y engaños en cajeros automáticos
Los timadores tienen como víctimas principales a las personas mayores
Aunque muchas estafas actuales se relacionan con el mundo digital, los engaños tradicionales siguen afectando especialmente a las personas mayores. Los delincuentes combinan métodos de toda la vida con nuevas técnicas de ingeniería social, aprovechando descuidos, vulnerabilidades emocionales o la falta de familiaridad con la tecnología. Esto convierte al colectivo sénior en un objetivo prioritario para muchos estafadores.
A continuación, estos son los fraudes más habituales, que mayoritariamente siguen afectando a personas mayores:
El clásico fraude del tocomocho
El timo del tocomocho es uno de los engaños más antiguos, pero continúa siendo utilizado porque apela a la ilusión de obtener un beneficio rápido. Los estafadores se acercan a la víctima, normalmente una persona mayor, y le explican que poseen un décimo de lotería supuestamente premiado, pero que, por diversos motivos, no pueden cobrarlo.
Con una historia convincente que suele apelar a la compasión o la urgencia, logran ganarse la confianza de la víctima. Luego le ofrecen la posibilidad de comprar el supuesto billete premiado por un importe menor al valor del premio. Tras obtener el dinero, los estafadores desaparecen y la víctima descubre que el billete es falso o no está premiado.
Este engaño ha perdurado porque se basa en la confianza, en la aparente oportunidad y en la presión emocional para actuar sin pensar demasiado.
Estafas en cajeros automáticos
A pesar de que los cajeros automáticos incorporan cada vez más medidas de seguridad, los fraudes que se producen en ellos siguen siendo muy frecuentes. Las personas mayores suelen ser más vulnerables porque pueden sentirse inseguras, tardar más en completar la operación o estar menos familiarizadas con los procesos. Los delincuentes aprovechan estos momentos de duda o distracción.
No es necesaria una tecnología avanzada para estafar a alguien en un cajero: basta con un descuido o una distracción bien diseñada.
El timo de la siembra
Una de las técnicas usadas es el conocido timo de la siembra. El estafador observa a la víctima mientras introduce su PIN. En un momento clave, deja caer un billete al suelo, fingiendo que pertenece a la persona. Cuando la víctima se agacha o se gira para recogerlo, el delincuente roba la tarjeta o la sustituye por otra muy similar. Con la tarjeta y el PIN memorizado, puede extraer dinero rápidamente antes de que la víctima sospeche.
Falsas ayudas y distracciones intencionadas
También es habitual que desconocidos se acerquen al cajero bajo el pretexto de ofrecer ayuda. Un comentario inesperado, una conversación forzada o cualquier distracción puede bastar para que la víctima deje de cubrir el teclado o pierda de vista su tarjeta. Aunque parezcan situaciones inofensivas, suelen formar parte de una estrategia de robo perfectamente planificada.

Por qué las personas mayores son un objetivo frecuente
Los delincuentes suelen enfocarse en este colectivo porque, en muchos casos:
- Tienen menos familiaridad con la tecnología.
- Pueden sentirse inseguros ante situaciones nuevas.
- Tienden a confiar en desconocidos educados o aparentemente serviciales.
- Actúan con más rapidez si sienten presión o urgencia.
Estas circunstancias facilitan la manipulación emocional, sobre todo en entornos donde la persona se siente vulnerable, como los cajeros automáticos.
Cómo prevenir estos engaños
La mayoría de estos fraudes pueden evitarse adoptando algunas precauciones sencillas que ayudan a mantener la seguridad durante el uso de un cajero automático. Lo primero es mantener siempre el control del entorno, antes de iniciar cualquier operación conviene observar si hay personas demasiado cerca o si detectas comportamientos que resulten extraños. Si algo te incomoda o no te encaja, es mejor buscar otro cajero.
También es fundamental proteger el PIN. Cubrir el teclado con la mano al introducirlo es un gesto rápido y discreto que dificulta enormemente que alguien pueda verlo. Del mismo modo, nunca deberías aceptar ayuda de desconocidos. Si surge algún inconveniente, lo más seguro es acudir directamente al personal de la entidad o utilizar los canales oficiales del banco, evitando cualquier interacción con personas que no puedas identificar. Y, además, si se observa algún elemento extraño en el cajero o no funciona con normalidad, se debe reportar al personal de la entidad bancaria o llamar a los teléfonos oficiales.
Finalmente, una vez hayas terminado en el cajero, guarda siempre el efectivo y la tarjeta o libreta en un lugar discreto.
¿Cómo actuar?
Si has sido víctima de alguno de los fraudes descritos, es importante actuar con calma pero con rapidez. Estos pasos pueden ayudarte a minimizar daños y recuperar el control de tu situación:
- Contacta inmediatamente con tu banco: Contacta con el banco a través de los empleados de la oficina (si está abierta) o usando los canales oficiales. Cuanto más rápido actúes, más posibilidades hay de evitar nuevas operaciones no autorizadas.
- Revisa tus movimientos recientes: Comprueba si se han realizado cargos o retiradas que no reconozcas. Anota fechas, horas cualquier detalle que pueda ser útil.
- Denuncia el fraude: Acude a una comisaría o utiliza los canales oficiales para denunciar lo sucedido.
- Guarda toda la información relacionada: Mensajes, capturas, recibos o la descripción de la persona que cometió el fraude pueden ayudar a las autoridades o al banco.
- Cambia contraseñas y refuerza tu seguridad: Aprovecha para actualizar tus códigos PIN, contraseñas y activar medidas adicionales como alertas de movimientos o notificaciones en tiempo real.
- Pide orientación si la necesitas: Los equipos de atención al cliente de las entidades bancarias están acostumbrados a gestionar estos casos y pueden ayudarte a entender qué ha ocurrido y cómo evitarlo en el futuro.
Entidades como CaixaBank ofrecen recursos que ayudan a reconocer estos riesgos y a protegerse frente a ellos. En el apartado de “Seguridad” de su web puedes encontrar información clara sobre fraudes, estafas y medidas de prevención útiles para el día a día. Y, si en algún momento sospechas que has podido ser víctima de un engaño o detectas cualquier actividad inusual en tu cuenta, lo más recomendable es ponerte en contacto con tu banco cuanto antes a través de sus canales oficiales, para que puedan orientarte y actuar de forma rápida y segura.



