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Cómo debe ser una buena siesta: recomendaciones

Anna Blanco

Foto: bigstock

Sábado 23 de mayo de 2020

3 minutos

Consejos para conseguir que la siesta nos permita recargar las pilas

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Hay quien para hacer la siesta se pone pijama y se va a la cama y hay quien simplemente cierra los ojos unos minutos allá donde le pille. Hay quien evita las siestas porque después se encuentra peor o quien no es persona si no la hace. Y a esto le podemos sumar la pregunta recurrente cuando se habla de ella: ¿la siesta es cosa de vagos o, por el contrario, todos deberíamos hacerla para funcionar mejor? Los expertos, como siempre, responden que depende ya que si bien querer dormir después de la comida responde a una necesidad del cuerpo también es verdad que no todo el mundo siente esta necesidad.

Desde la Clínica del sueño del Dr. Estivill comentan que "en 24 horas del día el cerebro tiene dos momentos en los que necesita dormir, el primero es el que va entre las 10-11-12 de la noche y se termina alrededor de las 6-7-8 de la mañana, este es el que denominamos periodo mayor de sueño, pero también tenemos otra pequeña necesidad de dormir que es aproximadamente unas 8 horas después de habernos levantado, esto es lo que llamamos la siesta". Por tanto, estos expertos la recomiendan porque después tenemos un mejor rendimiento, tanto físico y mental. Y, de hecho, algunas empresas están apostando por garantizar el bienestar de sus empleados reconociendo los beneficios de la siesta en el trabajo. 

Así que, veamos qué hay que tener en cuenta para hacer una siesta 10:

Está estudiado científicamente y demostrado que la siesta tiene que ser corta para que sea reparadora por lo que no debemos alcanzar un sueño muy profundo. Se trata de un sueño superficial de unos 15-20 minutos, 30 a lo sumo, como aconseja la Fundación Nacional de Sueño norteamericana. Siestas más largas pueden afectar nuestro sueño por la noche.

Nunca debe entenderse la siesta como un sustitutivo de las horas que no hemos dormido por la noche. Ni una siesta de 3 horas puede eliminar los efectos negativos por haber dormido poco la noche anterior como el mal humor, estar más irritables o la falta de concentración. Así que hay que dormir las siete u ocho horas diarias de sueño que se recomiendan a los adultos (nueve en caso de adolescentes). 

La siesta es recomendable para quien la necesite, es decir, para quien tenga sueño después de la comida. Además, si a una persona le cuesta recuperarse, y después de la siesta, tarda más de 15 minutos en ponerse en forma o se despierta de malhumor, mejor pasar de la siesta.

Mejor si la siesta la hacemos en un lugar cómodo y con una posición del cuerpo que permita relajarnos. Así que, es malo quedarse dormido en cualquier parte o encima del teclado del ordenador.

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Como hemos comentado al principio, la siesta responde a un ciclo diario en el que sentimos necesidad de dormir a las 8 horas de habernos levantado. Dicho esto, es conveniente respectar este horario y no hacer la siesta ni demasiado pronto ni demasiado tarde ya que puede afectar a nuestro ritmo circadiano.

Y también:

  • Conseguiremos desconectar más rápido utilizando antifaz y tapones para aislarnos de la luz y el ruido.
  • Mejor poner la alarma del móvil o el despertador a los 30 minutos y así nos aseguramos de no dormir más de lo recomendado. 
  • Una vez despiertos, mejor levantarnos o incorporarnos para que no nos volvamos a dormir.
  • Algunos expertos recomiendan tomar un café antes de la siesta para combinar el efecto de ambos y así despertarnos más alerta y operativos.  

Siesta, una de las palabras españolas más universales

La siesta la inventaron los romanos, que tenían pautado el día en grupos horarios de tres horas: la prima, la tercia, la sexta, la nona, etc. La sexta correspondía a la hora del mediodía que comprendía de las 12 a las 15 horas. y que era cuando se paraba para comer y descansar un poco. A este descanso se le empezó a llamar 'la sexta', palabra que derivó en la siesta.
Muchos idiomas - inglés, francés, ruso, italiano, polaco, húngaro, checo, finés,...-utilizan esta palabra para indicar el periodo de sueño breve después de la comida del mediodía.

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