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El peligro de la procesionaria para tus mascotas: cómo actuar ante este riesgo

Verónica Mollejo

Foto: Bigstockphoto

Sábado 2 de mayo de 2020

4 minutos

Los meses más críticos de la procesionaria son entre febrero y abril, con la llegada de la primavera

El peligro de la procesionaria para tus mascotas

Aquellos que compartan su hogar con una mascota, especialmente un perro, sabrán perfectamente qué es la procesionaria. En términos generales, y como explican desde el portal de Medio Ambiente del Ayuntamiento de Madrid (@MADRID), se trata "de un insecto que, en su fase de mariposa adulta, deposita huevos en los árboles. Una vez estos eclosionados, las jóvenes larvas van a permanecer sobre el árbol protegidas por una especie de bolsa protectora muy características, alimentándose de las hojas y defoliándolo debido a que la actividad de alimentación de las orugas no se detiene durante el invierno".

Sin embargo, el problema llega cuando estos insectos alcanzan la madurez, algo que suele ocurrir a mediados de septiembre, momento en el que comienzan a descender de las copas de los árboles para encontrar el lugar adecuado donde enterrarse y pupar, reiniciando así este ciclo biológico.

¿Y por qué hablamos de problema? El daño potencial vinculado a esta especie, también conocida como Thaumetopoea pityocampa, es su increíble capacidad urticante con efecto irritativo. Es decir, todo aquel que entre en contacto con estas orugas podrá sufrir diferentes afecciones. El ser humano suele desarrollar urticaria por contacto, dermatitis, rinitis o algunas manifestaciones respiratorias, entre otras. Pero, ¿qué ocurre con nuestras mascotas?

Procesionaria

Procesionaria, el enemigo de tu mascota

El peligro de intoxicación por procesionaria ocurre principalmente con la llegada de la primavera, siendo los meses más críticos de febrero a abril. En esta época, estas orugas altamente peligrosas, y atractivas a ojos de tu mascota, se pueden encontrar fácilmente en el suelo de parques, bosques y zonas ajardinadas donde haya pinos y robles, las dos especies que más sufren su impacto.

Debido al carácter curioso de la mayoría de canes, las partes más expuestas y sensibles a los efectos de la procesionaria son el hocico, la boca, los ojos y las almohadillas de las patas, que entran en contacto con las sustancias tóxicas que liberan los pelillos que cubren el cuerpo de las orugas. Por lo tanto, tu mascota presentará rápidamente un proceso alérgico agudo y de extrema gravedad. Bajo esta premisa, ¿qué síntomas suelen experimentar?

Tal y como explica la firma Affinity Petcare (@Affinitypetcare), especializada en la alimentación de perros y gatos, "las lesiones empiezan en forma de erosión y progresan formando úlceras y necrosis tisular. Los pelos urticantes transportados por el aire pueden tener contacto con la zona ocular y nasal ocasionando blefaritis o úlceras corneales y rinitis aguda". Signos que el dueño del animal puede notar si este se toca demasiado la boca, la lengua presenta manchas de color blanco, está más nervioso de lo normal o sufre hipersalivación.

Si esto ocurre, la rapidez de actuación resulta fundamental para salvarle la vida, pues la intoxicación suele evolucionar a otras dolencias más preocupantes como convulsiones, disnea, edema laríngeo, una coagulación intravascular diseminada e incluso la muerte. Por ello, es de vital importancia acudir de urgencia al veterinario, quien recurrirá al "uso de corticoides de acción rápida por vía intravenosa o intramuscular asociados con antihistamínicos", añaden desde Affinity. Aunque este tratamiento puede variar ligeramente dependiendo del caso.

Eso sí, es esencial que, desde el minuto uno, te protejas las manos con guantes para evitar la propagación, e impedir que el animal se toque demasiado la zona afectada, con el mismo objetivo.

Oruga procesionaria

Cómo prevenir el ataque de la procesionaria

Como ocurre en este tipo de situaciones, lo mejor es la prevención, es decir, intentar por todos los medios que tu mascota no entre en contacto con la procesionaria. ¿Cómo? Evitando los paseos en las zonas de riesgo y avisando a los servicios municipales competentes de la presencia de nidos si ves alguno cerca de tu domicilio, pues lo más correcto es su eliminación para prevenir también la evolución de la plaga.

"Los servicios municipales controlan este tipo de plagas mediante sustancias y procedimientos autorizados y seguros. En caso de realización de tratamientos en arboleda localizada en espacios públicos, esté atento y siga las instrucciones que esos servicios le indicaran (carteles informativos u otras formas de comunicación)", recuerda desde el Ayuntamiento de Madrid.

También se puede dar el caso de que estos insectos aparezcan en un terreno o parcela de tu propiedad. En este supuesto, tú serás el responsable de contratar al personal especializado para que lleve a cabo el tratamiento preventivo más adecuado, para que así las orugas no puedan terminar su ciclo vital y poner en peligro a tu mascota en primavera.

En este sentido, es fundamental recordar lo irresponsable que resulta eliminar la procesionaria por tus propios medios. Tienes que recurrir "a la ayuda de profesionales especializados en gestión de plagas fitosanitarias. El uso de disolventes, gasolina y/o insecticidas es siempre peligroso cuando se utiliza de manera ilegal y/o inadecuada", concluye el Ayuntamiento de Madrid en su portal de Medio Ambiente. Y ante cualquier duda, siempre puedes pedir consejo al área de tu ayuntamiento que se encargue de estos menesteres.

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