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¿Cómo usar correctamente un termómetro? Estos son los errores más frecuentes

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Martes 31 de marzo de 2020

3 minutos

La temperatura se toma en distintas partes del cuerpo y en cada una se han de seguir unas pautas

Cómo usar correctamente un termómetro

El termómetro es uno de los aparatos médicos de primera necesidad que según aconsejan los expertos siempre ha de estar presente en el botiquín básico de cualquier hogar. Con este vamos a saber si tenemos fiebre o no, algo importante pues este síntoma nos está indicando que nuestro cuerpo está siendo víctima de una infección. Realmente esta es un mecanismo de defensa que utiliza el cuerpo para protegerse de estos microorganismos y que lucha en su contra no a su favor.

La fiebre

Normalmente el cuerpo se mantiene a una temperatura constante que se regula a través de un sistema localizado en el hipotálamo del cerebro. A lo largo del día esta puede variar levemente. Normalmente a primera hora es más baja y alcanza su pico entre las cuatro y las seis de la tarde, de modo que es posible presentar incluso algo más de 37 grados. Se considera febrícula si se alcanzan los 38 ºC, y fiebre cuando ya se supera este número de grados.

La aparición de fiebre se manifiesta de distintas formas en las personas, en algunos casos surge dolor de cabeza, dolores musculares o articulares y somnolencia. Si se tienen escalofríos el cuerpo nos está avisando de que se está produciendo una elevación de la temperatura.

La mejor manera de averiguar si tenemos fiebre y al mismo tiempo controlarla es usar el termómetro. Pero, ¿sabemos utilizarlo bien? Hace unos años se utilizaban termómetros de mercurio, sin embargo estos se descartaron por la peligrosidad que entrañaban. Si se rompían el mineral de su interior podría ser inhalado, y como ya se sabe se trata de una sustancia tóxica nociva para los humanos.

A día de hoy el termómetro que suele predominar en los hogares es el digital. Este es un aparato pequeño y fácil de usar provisto de una ventana en la que aparecen los grados. Su lectura es rápida, ya que normalmente en menos de un minuto ya nos dice la temperatura que tenemos. Su funcionamiento se basa en sensores de calor eléctricos que nos proporcionan la información requerida.

Termómetro digital

Boca, axila y recto

Estos aparatos se pueden colocar en la boca, bajo la axila y en el recto. En todos estos lugares hay que saber situarlos de forma correcta para evitar que se ofrezca una cifra imprecisa.  

Antes de proceder a la medición en cualquiera de los supuestos que hayamos escogido se ha de preparar el termómetro digital de forma adecuada. Para no caer en errores de uso lo primero que deberíamos de hacer es leer las instrucciones. El funcionamiento de estos dispositivos suele ser similar. En líneas generales el botón de encendido suele estar al lado de la ventana digital y para activarlo solo es necesario presionar sobre él.

Lo primero que aparece habitualmente es la última lectura, por lo que tendremos que quitarla. El mecanismo de cada marca es distinto, pero lo normal para que esto suceda es mantener presionado el botón de encendido unos segundos. Acto seguido la cifra desaparece y se sustituye por una letra o dos rayas, cada aparato es diferente. Solo cuando la pantalla ya no tenga la lectura anterior y según nos especifiquen en las instrucciones podremos utilizarlo otra vez.

Su colocación es la axila es muy sencilla. Se trata simplemente de poner el bulbo o parte metálica bajo la axila y presionar el brazo contra el cuerpo. Después, solo hay que esperar a que pite. Al retirarlo leeremos los grados que tenemos.

También se puede colocar en el rector, aunque esta fórmula se emplea más en el caso de bebés y niños. Antes de ubicarlo se puede lubricar con vaselina e introducirlo en la zona alcanzando entre 1 y 1,5 centímetro de profundidad, como máximo. De nuevo habrá que esperar a que el dispositivo pite.

La última alternativa es llevarlo a la boca. Aquí hay que situarlo bajo la lengua y cerrar la boca. Mientras esperamos hemos de respirar con normalidad por la nariz. Para sujetarlo bien los labios han de permanecer fijo y juntos. Tendremos que aguantar así hasta que el aparato nos avise.

Mujer con termómetro

Oído y frente

Otros tipos de termómetros menos frecuentes en los hogares son los digitales de oído. Estos miden la temperatura que hay dentro del canal auditivo y hay que introducirlos con cuidado dentro del canal auditivo, sosteniéndolos de manera estable hasta que se complete el proceso de medición. En este caso, es vital que la zona esté bien libre de cerumen porque de lo contrario interferirá en el funcionamiento.

Los termómetros de infrarrojos para oídos y frente son otra de las alternativas que existen en el mercado, aunque no se suelen tener en casa pues su coste es más elevado. Son sensibles a los campos magnéticos y a la humedad, de modo que al hacer la medición no debemos estar cerca de teléfonos móviles, televisores y otros aparatos eléctricos.

Es importante que se aclimaten a la habitación donde se vaya a hacer la medición, por lo que es recomendable dejarlos encendidos al menos quince minutos antes. Al medir la frente con este tipo de termómetros es importante no moverse lo más mínimo durante los segundos que el infrarrojo mida tu frente.

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