Cuál

Qué cuenta la leyenda para que a los madrileños se les llame gatos

Teresa Rey

Foto: Bigstock

Lunes 3 de febrero de 2020

2 minutos

El origen de este apodo se remonta a la época de la Reconquista y a la muralla que rodeaba Madrid

Qué cuenta la leyenda para que los madrileños se le llame gatos

Sabemos que los gatos son animales que tienen distintas cualidades, entre ellas que son excelentes trepadores, depredadores y además muy sigilosos. Pero, ¿qué tienen que ver estas propiedades felinas con los madrileños? También sabemos que a los oriundos de la capital de España se les apoda “gatos”, pero ¿qué vínculo poseen los nacidos en Madrid para que se les identifique con esta especie? Para desvelar esta curiosidad tenemos que remontarnos a la época de la Reconquista y la gesta que se desarrolló en un momento en que esta villa se conocía por el nombre de “Mayerit”.

Mayerit

Muhammad, hijo de Abderramán II, erigió este enclave en el siglo IX, cuando la Península se hallaba bajo la dominación árabe. La intención era crear una ciudad fortificada que sirviera de bastión defensivo frente al acceso a la Sierra de Guadarrama y el valle del Manzanares.

Su excelente posición hizo que sufriera distintos conatos de conquista, pero Muhammad consciente de ello la rodeó de una inquebrantable muralla, en cuyo interior levantó una ciudadela y el edifico más representativo de su religión, una mezquita.

El dirigente musulmán no previó sin embargo, que se iba a topar con un aguerrido contrincante que pudo vencer a sus en aparente indestructibles muros de piedra. En el año 1085, el rey Alfonso VI de León, llamado el Bravo, se propuso recuperar la ciudad de Toledo. Esta era por aquel entonces la ciudad más relevante y estaba bajo el dominio musulmán.

El monarca pensó que sería inútil reconquistar Toledo si a 60 kilómetros se hallaba una población fortificada como Mayerit, esencial desde un punto de vista estratégico. Así pues sus divagaciones le hicieron pensar que su ofensiva se debía centrar primero en este lugar.

Madrid

¿La muralla inquebrantable?

Alfonso VI preparó sus tropas y se dirigió hacia el objetivo, pero una vez allí se dio cuenta de que la muralla de 12 metros iba a ser un impedimento importante. Cuenta la leyenda que mientras el rey daba vueltas sobre cómo actuar se presentó ante él un soldado que decía tener especiales habilidades para trepar muros.

Ante este golpe de suerte se diseñó un plan. El valiente muchacho subiría por la muralla y detrás le seguiría un grupo de soldados. Con una soga y una daga, que utilizó para perforar el muro, consiguió vencer a la muralla. Tras de sí la cuadrilla silenció a los guardias y el osado joven llegó hasta una de las torres de vigilancia donde cambió la bandera árabe por la cristiana. A continuación se produjo un ataque sorpresa que acabó en victoria para el bando de Alfonso VI.

Algunos documentos dicen que el propio rey fue quien al ver la destreza del chico le calificó de “gato”, mientras que otros aseguran que ya se le conocía por este sobrenombre. En cualquier caso, a partir de este momento la hazaña se hizo tan famosa que el apodo de “gato” se utilizó para designar a los valientes de Madrid, y después a todos los que hubieran nacido en la ahora capital de España. El propio chico cambió el apellido de su familia por el de “gato” dando lugar a varias generaciones y haciendo que el apelativo se extendiera y se consolidara con esta acepción.

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