Cuándo

¿Cuándo puedes tomar un antihistamínico de los que no requieren receta (y cuándo no)?

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Domingo 16 de junio de 2019

2 minutos

Es básico conocer el uso correcto y los efectos secundarios de éste y de cualquier otro medicamento

Antihistamínicos

Ante dolores o molestias leves, es normal tomar, de vez en cuando, algún fármaco de los que pueden adquirirse sin receta (cada vez menos), como analgésicos, antiácidos o antigripales, pero médicos y farmacéuticos coinciden en afirmar que la automedicación no debe ser nunca una práctica generalizada.

Como explica la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (@SEAIC_Alergia), existen distintos tipos de alergias que afectan a órganos diversos, desde las de carácter respiratorio, como la rinitis, hasta aquellas cuyos síntomas se manifiestan en los ojos o en la piel, todo sin olvidar las alergias provocadas por la ingesta de un medicamento, un alimento o la picadura de algún insecto. En todos los casos, la respuesta del organismo ante un elemento que considera extraño (alérgeno), hace que éste genere una mayor cantidad de histamina, sustancia química que actúa como defensa pero, que en exceso, provoca los síntomas habituales de las alergias respiratorias más comunes.

¿Qué precauciones adoptar a la hora de tomar un nuevo antihistamínico?

Intentar evitar los efectos negativos del exceso de histamina es el objetivo de los antihistamínicos que actúan reduciendo su presencia. Aunque muchos de estos medicamentos puedan adquirirse sin receta, es fundamental contar con el consejo médico o con la orientación del farmacéutico, porque no todos los antihistamínicos son iguales y, además, pueden producir distintas reacciones, dependiendo de cada persona y del proceso alérgico que esté experimentando.

Las personas mayores, y más aún si padecen una enfermedad crónica que requiere un determinado tratamiento farmacológico, deben informarse y asesorarse convenientemente por medio de los profesionales sanitarios, antes de tomar un antihistamínico que no hayan utilizado con anterioridad aunque puedan adquirirlo sin receta. 

Si con frecuencia sufres episodios de reacciones alérgicas, tu médico puede aconsejarte sobre el antihistamínico más apropiado, que deberás tener siempre a mano ante un posible brote. No puedes tomar "uno cualquiera" porque debes estar plenamente segura de que no te provocará una reacción adversa.

Hay que recordar que los antihistamínicos también pueden tener efectos secundarios diversos, desde provocar cierto grado de somnolencia o un aumento de la sequedad en la boca (bastante frecuente), hasta problemas de tipo digestivo. 

 

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