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¿Problemas de humedades en la fachada de casa? Causas y soluciones

Victoria Herrero

Viernes 6 de diciembre de 2019

2 minutos

Un inconveniente de este tipo en las paredes puede llegar a afectar a la estructura de la vivienda

Cómo solucionar problemas de humedades (Bigstock)

La humedad es uno de los problemas más frecuentes en fachadas de edificios y viviendas. Y es que esa acumulación de agua afecta no solo al mantenimiento de esas paredes, sino que si no se pone remedio a tiempo, puede suponer un inconveniente serio que puede debilitar la estructura y estabilidad de dicho inmueble.

En el caso de que vivas en un bloque de edificios y el problema se haya trasladado a la fachada de la casa, has de comunicar la incidencia a la comunidad de propietarios para que soliciten ayuda profesional para solucionarlo. Si por el contrario, las humedades han aparecido en tu vivienda unifamiliar o en tu casa de campo, conviene que estés atento estas recomendaciones. 

¿Cómo aparecen estas humedades?

Nadie pone en duda que cuando se hizo la vivienda se aplicaron las medidas oportunas y los materiales necesarios para garantizar la impermeabilización de tu hogar. Sin embargo, el paso del tiempo, un mantenimiento inadecuado e insuficiente o problemas en la construcción puede hacer que el agua se acumule en esas paredes dando lugar a las molestas humedades. El agua puede colarse debido a:

  • Existencia de grietas o fisuras en las paredes.
  • Material de aislamiento térmico deficiente o ya deteriorado con el paso de los años.
  • Avería en las instalaciones que puede hacer que se acumule agua. 

Por tanto, lo mejor es dejar la solución a profesionales para que comprueben el estado de la fachada y determinen la solución más óptima en cada caso. 

Soluciones profesionales

Cuando se trate de una obra de reciente construcción, durante la misma es esencial que te cerciores de que se aplican las técnicas y materiales específicos para protegerse de las inclemencias climáticas donde se ubique esa vivienda.

Si se trata de un problema que ha surgido con el paso de las décadas, lo que hará un profesional es sanear dichas grietas y aplicar una pasta especial, además de emplear un tratamiento impermeabilizante por toda la fachada. Pero eso no acaba aquí, ya que aconsejan que cada 5 o 10 años se renueve esa capa de aislamiento para que la casa esté completamente protegida ante esas adversidades climatológicas u otro tipo de fugas que se puedan producir en este sentido.

Impermeabilización de la fachada para evitar humedades (bigstock)

A la hora de elegir esos materiales aislantes, en ocasiones se emplean pinturas para renovar el aspecto exterior de estas paredes, especialmente cuando se trata de fachadas de ladrillo. Dichas pinturas pueden llegar a desprenderse con el paso del tiempo si la fachada está muy expuesta a la intemperie; por ello, lo mejor es elegir aquellos productos que soporten climas extremos. De esta manera, solo se tendrán que renovar cada 15 años aproximadamente. 

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