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No es solo un antiácido: usos sorprendentes del bicarbonato de sodio

Verónica Mollejo

Viernes 6 de diciembre de 2019

2 minutos

El bicarbonato de sodio es uno de los remedios caseros más eficaces contra la acidez de estómago

El bicarbonato de sodio no solo sirve como antiácido (bigstockphoto)

El bicarbonato de sodio es, desde tiempos inmemoriales, uno de los remedios más recurrentes y efectivos para combatir el exceso de acidez en determinadas partes del cuerpo, especialmente el estómago. Eso sí, este compuesto que se obtiene del mineral natrón, presente en la naturaleza, y que es soluble en agua debe tomarse con precaución para evitar efectos secundarios. Por ejemplo, no se recomienda ingerirlo más de una vez a la semana y hay que esperar un mínimo de 60 minutos después de las comidas.

Sin embargo, el bicarbonato de sodio también puede ser de gran ayuda más allá del ámbito de la salud. Sin ir más lejos, puede ser un excelente complemento de belleza con el que exfoliar la piel, eliminar residuos del cabello, reducir la sequedad de los codos o lucir unos dientes más blancos, entre otras cualidades. Bajo esta premisa, ¿cómo puedes sacar el máximo rendimiento a esta sustancia en tu día a día?

El bicarbonato de sodio, un recurso multiusos

Bicarbonato de sodio para limpiar los azulejos (bigstockphoto)
  • Contra el fuego. Uno de los usos más sorprendentes de este compuesto es su capacidad para extinguir pequeños incendios o llamaradas. Y recalcamos lo de pequeños, pues puede ser de gran ayuda en episodios puntuales que tienen lugar en la cocina o cualquier otro punto de tu hogar. Al parecer, cuando el bicarbonato de sodio se calienta, emite dióxido de carbono, lo que ayuda a apagar el fuego.

  • Adiós al mal olor. Es normal que el cuarto de baño a veces emane malos olores. Un remedio para mantenerlos a raya es desodorizar los desagües con media taza de bicarbonato mientras mantienes el grifo del agua caliente abierto. Este simple gesto puede eliminar los olores ácidos y, al mismo tiempo, limpiar las tuberías y asegurar un correcto drenaje de las mismas.

  • El mejor aliado en la limpieza. Los platos, las sartenes, el horno e incluso el microondas pueden lucir siempre relucientes gracias al bicarbonato de sodio. Ya sea combinado con tu detergente habitual, humedecido con agua o con ayuda de una esponja, esta sustancia tiene el poder de eliminar los alimentos endurecidos, los malos olores y el color propio del paso del tiempo.

  • ¡También para los coches! ¿Sabías que el bicarbonato de sodio también sirve para neutralizar la corrosión de la batería de los automóviles? Solo debes hacer una pasta con tres partes de bicarbonato y una de agua y aplicarla con un paño húmedo sobre los terminales de la batería. Eso sí, debes tener cuidado de que estos estén desconectados y mantén siempre una distancia prudencial, pues contienen un ácido muy potente. Por otro lado, también puedes utilizarlo para limpiar los faros, las ventanas, las llantas o las alfombras del suelo, entre otros.

  • Para cuidar el jardín. El bicarbonato de sodio resulta de gran utilidad para evitar las enfermedades fúngicas en las plantas y eliminar las malas hierbas que normalmente crecen entre las baldosas del suelo. En especial el garranchuelo, que suele surgir en el césped, al que resta lustrosidad y roba su lugar en el jardín.
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