Corazón

Carolina de Mónaco: ¿La mano que mece el Principado monegasco?

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Martes 11 de febrero de 2020

3 minutos

La princesa de Hannover, aunque separada, sigue sin divorciarse de su último marido

Carolina de Mónaco y su hermano príncipe Alberto

Carolina Grimaldi nació en Mónaco el 23 de enero de 1957. Princesa de Hannover y de Mónaco, desde que su hermano Alberto ocupase el trono del pequeño país y, especialmente tras su boda con la nadadora sudafricana, hoy princesa Charlene, Carolina se mantiene en un discreto segundo plano en los distintos actos oficiales, sociales o culturales monegascos. Aunque hay quien asegura que su opinión pesa más de lo que parece en cualquiera de las decisiones que el actual soberano ha de tomar.

Una vida de amores y tragedias

Carolina es la mayor de los tres hijos nacidos del matrimonio entre Grace Kelly y el Príncipe Rainiero III,celebrado en un enlace “de cuento” en 1956, que supuso el punto de partida para que el Principado se convirtiese en el lugar más glamuroso de Europa. Con su hermano Alberto se lleva en edad poco más de un año y con su hermana la princesa Estefanía, ocho.

En los años 60 y 70, el lujoso estilo de vida que algunos disfrutaban en este bello rincón del Mediterráneo y los distintos acontecimientos relacionados con la familia monegasca, encandilaron a Europa y a través del papel cuché, donde seguimos cada uno de los movimientos de sus miembros.

Carlota Casiraghi hija de Carolina

Siendo muy joven, Carolina se marchó a Paris a estudiar Filosofía y aquí conoció al que sería un primer marido Phillipe Junot, con quien se casó, para disgusto de sus padres, en 1978. Dos años duró la unión con el "playboy" francés del momento, 16 años mayor que ella. Unos años más tarde, Carolina conoció al que parece que ha sido el gran amor de su vida, Estéfano Casiraghi, el padre de tres de sus hijos: Andrea, Carlota y Pierre. Con él contrajo matrimonio en 1983, solo civil, porque en un primer momento el Vaticano no concedió la nulidad a su primera unión.

Carolina había formado una bonita familia y su felicidad se confirmaba en cada una de sus apariciones, pero en 1990 su marido sufrió un accidente que le costó la vida mientras participada con su lancha ultrarrápida en una competición. Impactantes las imágenes del cuerpo del millonario italiano en el mar y también las de una princesa, esposa y madre, absolutamente destrozada por el dolor.

No sería la única tragedia que golpease duro a la princesa, porque solo dos años más tarde, su madre, Gracia de Mónaco fallecía en un accidente de coche en el que viajaba con su hija Estefanía (mucho se habló de quien conducía aquel vehículo). La supuesta “maldición de los Grimaldi” parecía cumplirse.

Superado el dolor, y tras pasar una temporada en la Provenza francesa, Carolina regresa y se convierte en el mejor apoyo de su padre que, tras perder a su mujer, nunca volvió a ser el mismo. La princesa asume el papel de primera dama del Principado, combinando el cuidado de sus hijos con actos oficiales y la dedicación a numerosas causas benéficas.

La extraña pareja

En 1996, la princesa volvió a casarse, esta vez con Ernesto de Hannover, al que conocía desde hacía años. Con él tuvo a su hija pequeña Alejandra. El fuerte carácter del duque de Brunswick y Luneburgo, así lo indican algunas “perlas” que ha ido dejando en imágenes recogidas por distintos medios, y, según las malas lenguas, su afición al alcohol podrían haber influido en la separación entre él y Carolina, aunque siguen estando legalmente casados y ella sigue siendo princesa de Hannover. Los motivos de esta situación, un tanto extraña, no han trascendido a la opinión pública y se sabe que en la actualidad la salud de Ernesto es algo delicada.

Mónaco

Carolina de Mónaco en la actualidad

Ahora, la familia monegasca que acapara toda la atención mediática es la que han formado Alberto y Charlene con sus mellizos nacidos en 2014. Se rumorea que la relación entre Carolina y su cuñada no es especialmente estupenda y que las tensiones entre ellas, por asuntos que afectan al Principado, son frecuentes.

Poco se sabe porqué la hija mayor de Grace y Rainiero mantiene una vida basada en la discreción, repartiendo su tiempo entre su participación en actos diversos y el cuidado de sus siete nietos. Además, se encarga de gestionar cualquier asunto relativo a la Fundación Grace Kelly y es embajadora de buena voluntad de UNICEF.

Nada se sabe sobre un posible nuevo romance de la princesa o sobre si pasa más tiempo en París que en Mónaco. Aparentemente lleva una vida tranquila, aunque el pequeño misterio sigue siendo el motivo de no haberse divorciado aún de su último marido, pese a llevar años separados. Solo ellos lo saben.

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