Consejos

Consejos a tener en cuenta para mejorar las relaciones con nueras o yernos

Mariola Báez

Foto: Bigstock

Lunes 13 de mayo de 2019

3 minutos

El respeto y un diálogo sincero a tiempo pueden evitar más de un conflicto

Consejos para mejorar la relación con nueras y yernos
Mariola Báez

Foto: Bigstock

Lunes 13 de mayo de 2019

3 minutos

En la mayoría de los casos, la imagen de suegra y nuera en eterna pelea es simplemente un tópico, pero es cierto que, en ocasiones, pueden surgir roces o incompatibilidades en la manera de ser de cada uno que pueden dificultar las relaciones familiares.

Llevarte bien con la pareja de tu hijo/a, que será el padre o la madre de tus nietos es muy importante para una buena convivencia en la que nadie resulte dañado. Tener distintos puntos de vista y alguna que otra pequeña discusión con los hijos políticos es algo normal, teniendo en cuenta que, aunque poco a poco estrecharéis lazos, al principio esa persona es alguien desconocido para ti.

Una mala relación entre adultos mayores y nueras o yernos no trae nada bueno. Ante los conflictos continuados, son los hijos propios los que más sufren, teniendo que tomar partido por sus padres o por su pareja. En los casos más graves, puede ser aconsejable buscar ayuda y apoyo en algún centro especializado en Terapia Familiar, para intentar resolver la situación y disfrutar de una convivencia en armonía.

¿Qué se puede hacer para mejorar las relaciones con las parejas de los hijos?

Cada caso es distinto y cuando surge un conflicto, cada uno de los afectados cree tener la razón, por lo que, en ocasiones, el arreglo no es sencillo. Es importante empezar bien y pensar que la persona que se incorpora a la familia es un nuevo “hijo o hija”, alguien que irás conociendo y por el que acabarás sintiendo un gran cariño.

Entre los consejos que dan psicólogos expertos para lograr una buena relación entre los padres con sus nueras y yernos destacan:

  • Hay que aceptar que la relación con los hijos es distinta cuando encuentran a su pareja con la que, tal vez, formen su propia unidad familiar, sabiendo que ese cambio no implica menos amor hacia los padres. Los “celos”, muchas veces inconscientes, de las madres hacia las nueras pueden ser motivo de conflicto.
  • El diálogo es básico. No es bueno que, si algo realmente serio te molesta de verdad, te lo calles porque tarde o temprano se manifestará en forma de discusión. Simplemente hablando desde el respeto y el cariño se pueden solucionar muchos pequeños problemas.
  • No des importancia a lo que no lo tiene. Son muchos los enfados familiares que duran años y que comienzan por algo que, visto con cierta perspectiva… no era para tanto.
  • Unos padres siempre van a intentar aconsejar lo mejor a sus hijos pero, a veces, esos consejos pueden ser interpretados como una intromisión en temas importantes como, por ejemplo, en la educación de los hijos, tus nietos. Aunque sea con toda la buena intención del mundo, no olvides que tus hijos tienen derecho a equivocarse.
  • Un último consejo claro y conciso: procura no intervenir en discusiones de pareja si no lo crees estrictamente necesario, porque tienes mucho que perder y poco que ganar.