Las 10 barreras que impiden el acceso de los sénior al mercado laboral

El edadismo en procesos de selección es el gran obstáculo, según un informe de Generación Savia

Las 10 barreras que impiden el acceso de los sénior al mercado laboral Miia

A pesar de contar con trayectorias consolidadas y un elevado capital de experiencia acumulada, los profesionales mayores de 50 años en España se enfrentan a severas barreras estructurales y culturales para reincorporarse al mercado de trabajo o para mantenerse relevantes en sus puestos de trabajo o sector. Así lo expone la inmensa mayoría de los expertos y acaba de ratificarlo un informe de Generación Savia (iniciativa de la Fundación Endesa y Fundación Máshumano) titulado Activar la experiencia. 

El principal obstáculo es el edadismo o discriminación por edad en los procesos de selección, identificado como un muro silencioso por el 71% de los profesionales sénior. También la falta de formación adaptada (lo señala el 45%) y de información o canales de empleo adecuados (el 41%), además de la ausencia de redes profesionales específicas (32%) y la brecha digital creciente en segmentos menos expuestos a la innovación tecnológica, de acuerdo con los resultados del informe de Savia.

 

Las 10 barreras que impiden el acceso de los sénior al mercado laboral

Decálogo de muros visibles e invisibles para el profesional sénior

"La evidencia desmiente los prejuicios generalistas. Las cifras y testimonios realzan que la (des)empleabilidad no responde a la edad, sino a una combinación de actitud personal, entorno, formación y oportunidades accesibles. Las empresas, administraciones públicas y la sociedad deben evolucionar para aprovechar este colectivo, eliminando filtros y sesgos infundados", reclaman los expertos de Savia.

Estas son las grandes barreras, culturales y organizacionales, para la plena integración de los sénior, al decir de estos especialistas:

  • 1. Discriminación en el acceso al empleo (edadismo). Uno de los muros más documentados en los procesos de selección es la discriminación por edad. A igualdad de currículum, la probabilidad de que un candidato mayor de 50 años sea convocado a una entrevista es al menos un 25% inferior a la de un joven de 30 años, brecha que alcanza el 50% en mayores de 66 años. Esta discriminación se observa desde los 40 años y afecta a todos los sectores laborales.
  • 2. Mayor exposición al paro estructural y de larga duración. En España, el 30% de las personas en desempleo pertenece al colectivo sénior. Casi la mitad de los desempleados mayores lleva más de un año buscando trabajo, y la tasa de transición de desempleo a ocupación es de solo un 11% en mayores de 50 años, frente al 27% registrado en los jóvenes.
  • 3. Dificultad de reintegración y reciclaje de competencias. Las limitaciones en la actualización de competencias, especialmente en el ámbito digital, sumadas a la menor probabilidad de recibir formación continua por parte de las empresas a partir de cierta edad, incrementan el riesgo de obsolescencia profesional. La OCDE señala la obsolescencia de habilidades como uno de los principales factores de exclusión laboral en este grupo.
  • 4. Percepción de "costes laborales altos". Los modelos retributivos basados en la antigüedad consolidan la falsa percepción de que el trabajador sénior cuesta más de lo que aporta. Sin embargo, los estudios constatan que la productividad media no desciende de forma inevitable con la edad y que la experiencia resulta determinante en ocupaciones complejas.
  • 5. Cortes de carrera y estancamiento profesional. Más de la mitad de los profesionales sénior en España percibe que su carrera se ha estancado debido a la edad, la falta de oportunidades internas de promoción y la escasa inversión empresarial en su desarrollo. Esto reduce su movilidad interna y aumenta su vulnerabilidad ante despidos o reestructuraciones.
  • 6. Mitos sobre productividad y adaptabilidad. No existe consenso ni evidencia científica que justifique la idea de que los perfiles sénior sean sistemáticamente menos productivos. En sectores donde la experiencia, la capacidad analítica y la gestión de situaciones complejas son fundamentales, el rendimiento de los mayores iguala o supera al de perfiles más jóvenes.
  • 7. Tecnología y digitalización, ¿barreras? La transformación digital no constituye un obstáculo insuperable, sino una palanca para aplicar el conocimiento experto a nuevas herramientas. La combinación de formación tecnológica (upskilling) y trayectoria profesional genera perspectivas y soluciones de alto valor añadido para las organizaciones.
  • 8. Prejuicios sobre la disposición de los sénior al aprendizaje. En España, más del 50% de las personas mayores de 50 años en búsqueda de empleo posee estudios medios o superiores, y el 86% se ha preocupado por formarse en los últimos cinco años. Quienes no participaron en cursos lo atribuyeron principalmente a barreras económicas (el 47%) o a la falta de oferta útil (el 18%), no a una falta de interés. 
  • 9. Deficiencias en la oferta de reciclaje profesional. La obsolescencia de competencias debe interpretarse como una debilidad estructural de los sistemas de formación —caracterizados por rigideces organizativas y falta de cursos adaptados— y no como un deterioro inevitable ligado a la edad del trabajador.
  • 10. Mito (falso): los perfiles sénior obstaculizan el crecimiento de los jóvenes. Contra la creencia de muchos, la presencia de perfiles sénior no desplaza ni obstaculiza el crecimiento de los jóvenes (crowding out), sino que fomenta entornos de mentoría inversa, innovación y complementariedad. "Los equipos con diversidad generacional presentan mayor estabilidad y capacidad de organización", subrayan desde Generación Savia.