El edadismo cerca a los mayores de 45 años: 5 claves que demuestran la losa del paro sénior
Los desempleados 45+ siguen concentrando el mayor volumen de paro registrado en el SEPE
La principal dificultad de los trabajadores sénior no es solo entrar en las listas del paro, sino salir de ellas. Por eso, entre los mayores de 45 años aparece con mucha más frecuencia el paro de larga duración: cuanto más tiempo permanece una persona fuera del mercado laboral, más pesan la pérdida de contactos profesionales, la obsolescencia percibida de competencias y los filtros de edad en selección.
Así lo detalla un análisis del Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo, de la Fundación Adecco (@fund_adecco), según el cual "España está resolviendo mejor el volumen total de paro que el atasco del desempleo sénior. La cifra global mejora, pero los mayores de 45 siguen siendo el núcleo duro del paro registrado: suelen verse menos afectados por la destrucción rápida de empleo que otros grupos, pero encuentran más dificultades para reincorporarse al mercado laboral cuando salen, así como para acceder a un empleo adecuado".

"Esta mayor dificultad de retorno se debe, en buena parte, a la persistencia de prejuicios y estereotipos asociados a la edad, así como a las barreras que hallan algunos profesionales para reconectar con un mercado laboral que cambia cada vez más rápido, con nuevas competencias, tecnologías y formas de trabajo", advierten estos expertos, señalando al edadismo como un muro contra el que se estrellan muchos mayores de 45.
Las últimas estadísticas oficiales del SEPE, correspondientes a junio de 2026, muestran que la situación está lejos de cambiar, pese a los récords alcanzados por España en afiliación y descenso del desempleo general en ese mismo mes.
5 claves para entender la losa del paro entre los +45
Del análisis de los últimos datos de paro registrado en el SEPE se extraen 5 factores clave que dibujan el complicado panorama laboral de los mayores de 45 años, según pone de relieve el Observatorio de la Vulnerabilidad y el Empleo, de Fundación Adecco:
1.- Los demandantes de empleo mayores de 45 son el mayor bloque de desempleados en España. Aunque en junio el paro registrado total ha bajado a 2.291.982 personas (mínimo desde 2008), los mayores de 45 suman 1.345.260 parados registrados, aproximadamente 6 de cada 10 (el 58,7%). Este mayor peso responde a una doble realidad: las dificultades específicas para reincorporarse al mercado laboral y el hecho de que la población activa española está cada vez más envejecida. Es decir, la mejora del mercado laboral no se reparte igual por edades, pero la comparación entre grupos también debe interpretarse teniendo en cuenta que los mayores de 45 representan una parte creciente de la fuerza laboral.
2.- A ello se suma un total de 654.985 “ocupados demandantes de empleo mayores de 45”, la cifra más elevada de todas las franjas de edad y que representa más de la mitad (52,5%) de todas las personas ocupadas que buscan empleo en España. Es decir, aunque tienen trabajo, permanecen inscritas porque buscan una mejora profesional. Este dato muestra que la relación de los sénior con el mercado no se limita al desempleo: muchas personas buscan cambiar de empleo, mejores condiciones, lograr mayor estabilidad.
3.- El desempleo sénior vuelve a tener rostro femenino y pesan especialmente las mujeres mayores de 45 años. Se contabilizan 828.499 mujeres de esta edad en situación de desempleo, el 61,5% del total de personas sénior desempleadas. Esto responde a una combinación de factores: trayectorias laborales más interrumpidas por cuidados, mayor presencia en sectores con peores condiciones y más dificultades de recolocación cuando se suma la edad al sesgo de género.
4.- Las cifras de paro entre las personas mayores de 45 mejoran más lentamente que otras franjas de edad y continúan concentrando el mayor volumen de paro registrado. Aunque el mercado laboral muestra una evolución positiva, la creación de empleo reciente está absorbiendo con más facilidad a algunos perfiles más jóvenes que a los sénior.
5.- Las personas desempleadas mayores de 45 años no forman un segmento de la población homogéneo: sus circunstancias, necesidades y barreras de acceso al empleo varían significativamente según la edad, la trayectoria profesional y el perfil formativo. Entre los 45-54 años: muchas personas todavía tienen carreras largas por delante, pero pueden enfrentarse a procesos de recolocación más complejos. A partir de los 55 años, aumenta el riesgo de cronificación del desempleo y de transición directa hacia la jubilación o el acceso a subsidios.

