La losa del talento sénior: edadismo, empleo temporal y poco cualificado bloquean a los +45 en paro
Conforme aumenta la edad, se registran cada vez menos contratos, admite un informe del SEPE
En 2025, en España se celebraron más de 15,5 millones de contratos de trabajo, de los que solo el 27% tuvo como beneficiario a un trabajador mayor de 45 años. Aunque este grupo etario representa el 51,32% de la población total y el 50,90% de la afiliación a la Seguridad Social, apenas concentra el 27,10% de los nuevos empleos. Esta baja proporción de contratación se explica por su "carácter mayoritariamente indefinido", pero también evidencia la "dificultad del colectivo para cambiar de puesto o reincorporarse tras una situación de desempleo".
Así lo admite el propio SEPE (Servicio Público de Empleo Estatal) en su Informe 2026 del Mercado de Trabajo de Personas mayores de 45 años, donde reconoce que el edadismo y la falta de ajuste de competencias provocan que, si un sénior pierde el empleo, sus posibilidades de retorno caigan drásticamente: "Los mayores de 45 años son el pilar que sostiene la economía, pero en el momento en que caen en el paro, sus posibilidades de ser recontratados caen a menos de la mitad de su peso en la población".
Otra dura realidad constatada por las estadísticas oficiales: "Conforme aumenta la edad, se registran cada vez menos contratos", constata la radiografía del SEPE, que detalla cómo en 2025 se produjo "un mínimo aumento de contratos de un cuarto de punto". La distribución de estos empleos entre mayores de 45 fue en un 48,48% con contratos a mujeres y un 51,52% restante, con hombres.
RADIOGRAFÍA LABORAL PERSONAS MAYORES DE 45 AÑOS (2025)

Barreras que frenan la contratación de +45
El edadismo, la precarización de los nuevos contratos, el sesgo hacia empleos de baja cualificación, la falta de competencias y el agujero negro del paro de larga duración son las grandes barreras que drenan o directamente impiden la contratación de mayores de 45 años, según refleja el citado informe del SEPE y coinciden en señalar los expertos recientemente consultados por 65YMÁS.
De entrada, existe un edadismo sistémico, una enorme dificultad de acceso a los programas de selección de personal, porque los currículos suelen ir directos a la papelera, tal como destapó un experimento de campo realizado para el Gobierno vasco por la Fundación ISEAK. Sus resultados no dejan lugar a dudas: a partir de cierta edad, las personas son consideradas mayores para trabajar, sus currículums son invisibles o en su mayoría van directos a la papelera, como muestra el hecho de que los trabajadores mayores reciben la mitad de invitaciones a una entrevista laboral que candidatos de menor edad con perfiles similares.
Además, los desempleados de más de 45 años chocan con la frecuente precarización de los nuevos contratos. Aunque este colectivo goza de elevada estabilidad si ya dispone de un empleo, la contratación nueva que consigue está marcada por la temporalidad (en torno al 60% de nuevos contratos son temporales) y un 25% se ofertan a jornada parcial (cifra que roza el 40% en las mujeres), de acuerdo con los datos del SEPE.

Se enfrentan asimismo a la falta de adecuación de la oferta de empleo, debido a que las nuevas ocupaciones presentan en su mayoría un sesgo de baja cualificación, con un predominio de puestos disponibles en ocupaciones elementales (el 40,54% de contratos en 2025), destacando tareas de limpieza, peones agrícolas y empleados domésticos.
La cronificación del paro es la consecuencia última del edadismo y las barreras al empleo sénior. Al cerrárseles las puertas de la contratación, su situación deriva rápidamente en desempleo de larga duración, con consecuencias nefastas en el plano personal, económico, familiar y para la futura pensión, a la que suelen acceder en condiciones precarias.
"Medidas para no expulsar a nadie por su edad"
"Mientras existe una necesidad vital de mano de obra [...] convive en paralelo una gigantesca bolsa de trabajadores apartados prematuramente del mercado mediante prejubilaciones y planes de reestructuración empresarial", exponía recientemente Antonio Vázquez, expresidente de IAG (Iberia y British Airways) y presidente del Comité de Expertos de Talento Sénior de 65YMÁS. A su juicio, potenciar el talento de los sénior en España requiere medidas que fomenten el alargamiento de la vida laboral, tales como incentivos fiscales y mecanismos para mejorar la compatibilidad entre el cobro de la pensión y seguir trabajando.
Carlos Bravo (@carlosbravofdez), secretario de Políticas Públicas y Protección Social de CCOO, reconocía a este diario que, si bien el empleo aguanta y mejora de forma sustancial en los últimos años, "el desempleo y la desprotección, aunque disminuyen, persisten". Y llamaba a abordar el paro sénior: "No es solo una cuestión de justicia social o de protección económica; es una necesidad estratégica para el país", para a continuación proponer "la reforma del despido, el refuerzo de los servicios públicos de empleo, políticas activas de empleo específicas y redes de protección y reinserción laboral, para que 'cumplir años' no sea sinónimo de exclusión laboral".

A su vez, la secretaria ejecutiva de UGT, Cristina Estévez (@CrisEstevez_UGT), reclama "incentivos estables para empresas que mantengan o contraten a sénior, evitando que la experiencia sea sustituida por salarios más bajos. No podemos normalizar que alguien diga que le despiden porque con su salario pueden contratar a dos personas". Urge a "combatir el edadismo laboral, una discriminación silenciosa que limita oportunidades y empobrece a las empresas".
¿Dónde se contrata a los mayores de 45?
En la configuración de la contratación por sectores en 2025, existe un predominio del sector servicios sobre los demás. Entre las secciones más contratadas, destacan la hostelería y el comercio, además de la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, donde la presencia de estos trabajadores es importante, constata el SEPE en su último informe.
Según el nivel educativo alcanzado, la mayoría de los contratos se concierta con personas de bajo nivel educativo, aunque en el último año, el tramo que más crece es el de personas con estudios universitarios. En todos los niveles educativos crece la contratación, salvo en dos niveles más inferiores en los que desciende ligeramente.
Respecto a la estabilidad en la contratación de personas mayores de 45 años, se sitúa en un 40% de indefinidos y 60% de temporales. En este caso, las mujeres se hallan en peor posición, al tener un 65% de eventuales.
Además, según la jornada de trabajo, un cuarto de los contratos concertados con personas mayores de 45 años es a tiempo parcial. En el caso de las mujeres mayores de 45 años, la parcialidad casi alcanza el 40%.
