Consumo

Ojo con la etiqueta de los productos de alimentación del supermercado

Agus Calvet

Domingo 21 de junio de 2020

1 minuto

Todo lo que debes saber para estar informado de lo que compras

etiquetado

En los últimos años ha mejorado mucho la información que podemos encontrar en las etiquetas de los productos que compramos en los supermercados, en especial de los alimentos, pero aún nos queda mucho camino por andar.

Así lo señala un informe realizado por el Institut Cerdà para el Ministerio de Agricultura, en el que muestra cómo, a pesar de que siete de cada diez españoles leemos siempre, o casi siempre, el etiquetado de los alimentos que compramos, la nota que damos a lo que encontramos es un 5,7 sobre 10.

¿Qué buscamos ávidamente los compradores en las etiquetas? Pues, ante todo, la fecha de caducidad y las condiciones de conservación, junto con, por supuesto, los ingredientes.

El porqué de ese probado raspado a las etiquetas de los productos de alimentación lo confirma la OCU en sus informes regulares sobre este tema: sobre todo destacar ingredientes que luego, releyendo el etiquetado, no son tan importantes. Para ello, además, se utilizan letras pequeñas, difíciles de leer, tipografías diferentes o utilizar sin rubor el término ‘natural’ cuando el producto es procesado. Por último, el no incluir el porcentaje de azúcar añadido también suele ser causa de queja entre los consumidores.

Hay que reconocer, sin embargo, que la legislación sigue avanzando y se está prestando atención a la normativa para ciertos alimentos. Uno de los ejemplos es el pan integral, que desde el año pasado debe mostrar un etiquetado más riguroso aclarando si la harina utilizada es cien por cien integral, o, también, con los lácteos, en donde hay que detallar el origen o país de ordeño, así como el de transformación.

¿Qué información debería contener una etiqueta correcta? Principalmente la lista de ingredientes por orden descendente (el primer ingrediente será el más presente en el producto), señalando los que puedan causar alergias, la cantidad neta de alimento, la fecha de caducidad o consumo preferente, si necesita condiciones de conservación y de utilización, el país de procedencia, en el caso de envasados el número de lote, si son bebidas alcohólicas el grado del mismo y, por último, la información nutricional (calorías, azúcares, grasas, etc.).

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