Al aire libre

Recorremos los desfiladeros más bellos de España

Carlos Losada

Foto: Bigstock

Lunes 27 de enero de 2020

4 minutos

La erosión de los ríos durante millones de años nos ha regalado paisajes inigualables

Recorremos los desfiladeros más bellos de España: Garganta del Cares

Recorrer nuestro país nos regala paisajes espectaculares y lugares que permanecen en nuestra retina durante años debido a su belleza. Uno de los accidentes del terreno que más nos llaman la atención por sus características son los desfiladeros, cañones y gargantas. Esos surcos que el agua ha creado en el terreno a lo largo de millones de años han llegado a nuestros días como parajes singulares, algunos de los cuales mencionaremos a continuación.

Garganta del Cares

Este desfiladero es uno de los más conocidos, espectaculares y bellos de nuestro país. Situado entre la localidad leonesa de Caín y la asturiana de Poncebos, la denominada garganta divina se extiende por unos 11 kilómetros paralela al río que la da nombre y lo hace por una senda que se abrió a principios del siglo XX para construir el canal de alimentación de la central hidroeléctrica que se encuentra en Poncebos. Si alguna vez la has recorrido, puedes imaginar las dificultades que debieron pasar para horadar tal camino en la roca caliza, sorteando precipicios que aún a día de hoy impresionan.

Actualmente es una de las rutas de senderismo más transitadas de los Picos de Europa, gracias en buena medida a que no entraña una gran dificultad. La mayor parte del camino carece de pendiente y el terreno se encuentra en muy buenas condiciones. Eso sí, para recorrerla por completo habrá que tener una mínima forma física, ya que la distancia es elevada.

Ruta del Cares

Si se recorre desde la parte de Poncebos, durante los dos primeros kilómetros habrá que ascender. Una vez en el collado, irás viendo cómo el cañón se va cerrando paulatinamente, hasta que poco antes del final te encontrarás con puentes y cuevas espectaculares. En cambio, si realizas la ruta desde Caín, el paseo tendrá una mínima ascensión hasta que los últimos kilómetros deberás descender hasta Poncebos. Sea como sea, es muy recomendable asistir al espectáculo que ofrece uno de los desfiladeros más bonitos de España.

Desfiladero de la Hermida

No muy lejos de la Ruta del Cares se halla otro bello desfiladero creado por la acción constante del río Deva sobre la piedra caliza de la Cordillera Cantábrica. A diferencia del anterior, este se puede recorrer en carretera, con lo que es posible admirar la magnificencia de sus muros de piedra (paredes de hasta 600 metros de altura) y la vegetación que se agolpa en las orillas de la corriente fluvial.

Con 21 kilómetros de longitud es considerado el desfiladero más largo de España y de su historia se puede encontrar mucha información porque ya el siglo XIX fue frecuentemente transitado por viajeros y exploradores. Si lo visitas, no solo habrás de recorrerlo en automóvil parando en los miradores construidos para que puedas hacer fotos y tener las mejores vistas, sino que además tendrás la oportunidad de visitar los pueblos que se encuentran a su paso, como el que le da nombre (La Hermida) o Lebeña. Además, si eres un gran caminante y estás en perfectas condiciones físicas, podrás ascender a la localidad de Tresviso por un sendero espectacular (y complicado).

Desfiladero de la Hermida desde el camino a Tresviso

La Foz de Lumbier

Viajamos hacia el este hasta llegar a tierras navarras, donde se sitúa la Foz de Lumbier, cercana a la localidad de Lumbier, a unos 35 kilómetros de Pamplona. En este caso hablamos de un cañón que parece excavado en la propia roca durante aproximadamente un kilómetro. En realidad surgió por el efecto del río Irati a su paso por la zona, dando lugar a paredes que pueden alcanzar los 400 metros de altura.

La Foz es una reserva natural donde vive una importante colonia de aves rapaces que podemos divisar si la visitamos, puesto que cualquier persona puede recorrer su distancia por una vía verde.

La Foz de Lumbier

Desfiladero de Mont-Rebei

Seguimos desplazándonos hacia oriente y nos topamos con este desfiladero situado entre Huesca y Lleida, donde es más conocido como Congost de Mont-Rebei. Esta antesala del Pirineo ofrece a quien lo visita un paraje que parece salido de una novela fantástica. Durante su recorrido es posible admirar las paredes de más de 500 metros de altura, que llegan a juntarse de tal modo que en la parte más estrecha solo hay 20 metros de anchura. Desde el año 2013 transitarlo es más sencillo ya que se construyeron las pasarelas de Monfalcó.

Desfiladero de Mont-Rebei

Desfiladero de Yecla

Dejamos la zona norte y nos adentramos en la meseta, hasta llegar a tierras burgalesas, concretamente cerca de Santo Domingo de Silos. Allí se encuentra La Yecla, una profunda y estrechísima garganta que transita por el Arroyo del Cauce. Hasta hace unos años solo era posible asomarse a la carretera que hay junto a ella y que recorrer un par de túneles.

Sin embargo, después de construir una pasarela, cualquiera puede introducirse en La Yecla y sentir cómo los muros de piedra parecen cerrarse sobre la cabeza (hay zonas en las que apenas hay un par de metros de anchura). Un paseo corto que sin duda merece la pena transitar.

La Yecla

Desfiladero de los Gaitanes

Nuestra última parada se encuentra en Málaga, en un desfiladero que es más conocido por el camino que lo recorre que por su propio nombre. Y es que se puede recorrer por el conocido Caminito del Rey, desde el que se puede observar la acción del río Guadalhorce sobre el terreno, formando paredes de más de 400 metros de altura.

El Caminito del Rey, conocido antes de que Alfonso XII lo inaugurase como Los balconcillos, se extiende más de 3 kilómetros y desde que se rehabilitó en el año 2015 (antes estaba prohibido pasar y solo se aventuraban los más osados) se ha convertido en un innegable atractivo turístico para la zona.

Desfiladero de los Gaitanes
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