Cine

Carlos Blanco, Laureano Oubiña en la serie 'Fariña': "No tengo la menor intención de jubilarme"

Antonio Castillejo

Sábado 27 de marzo de 2021

6 minutos

A sus 62 años asegura: "Poder disfrutar a mi edad de un papel de lujo se saborea mucho más"

Carlos Blanco, Laureano Oubilla en la serie 'Fariña': "No tengo la menor intención de jubilarme"
Antonio Castillejo

Sábado 27 de marzo de 2021

6 minutos

Carlos Blanco nació en Villagacía de Arosa nada más estrenarse el año 1959. Actor de cine, teatro y televisión, autor y director ha trabajado en multitud de programas y series. En 2018 se le otorgó el Premio Rebulir da Cultura Galega en la modalidad de Artes Escénicas y ese mismo año protagonizó Fariña, la aclamada serie en la que dio vida en la pantalla al narcotraficante Laureano Oubiña.

Carlos Blanco es Laureano Oubiña en 'Fariña'. Foto Antena 3

PREGUNTA: ¿Aprovechan las series de televisión el talento sénior de los actores?

RESPUESTA: Creo que sí, las series aprovechan el talento sénior, pero todavía faltan series dirigidas a nosotros, a la gente mayor. Hay cosas sí, ahora mismo está nominada para el Oscar El agente topo a la que llaman película documental aunque que en mi opinión es una ficción muy bien hecha y que habla de los mayores con toda claridad, está rodada en una residencia con una gran inteligencia, sentido del humor y mucho tacto. 

P.: Tienes 62 años y sigues en la brecha...

R.: Sí, tengo 62 años, creo que estoy en una edad estupenda y aspiro a hacer un Shakespeare a los 70, porque en su época un viejo era una persona de treinta y tantos años que no le tenía miedo a las palabras, mientras que hoy hay gente que está en plena forma con 70 años, está estupenda. Insisto, yo aspiro a hacer un Shakespeare a los 70… y ya, si lo dirige mi hijo ni te cuento. 

P.: ¿La pantalla refleja la realidad de los mayores?

R.: A mi me parece que todavía falta algo que refleje la realidad que vivimos nuestra generación, nuestra situación. No sé, una aventura de gente ya jubilada como la de unos franceses que yo me encontré en Perú y estaban recorriendo el mundo y viviendo una aventura fascinante después de haber dejado de trabajar.

P.: ¿Se aparta un poco de las cámaras a los mayores?

R.: He reflexionado mucho sobre esto y creo que merece la pena pararse a pensar cómo se nos llama en distintos idiomas. En España somos jubilados, pero en Brasil somos aposentados, los que ya se sientan, y en Portugal son reformados. Es curioso ver como según los idiomas se da una visión diferente de nosotros. Qué quieres que te diga, por mi edad estoy esperando la gran serie que hable de nosotros y estar en ella.

P.: En los últimos Goya solo Kiti Mánver estaba nominada teniendo más de 60 años…

R.: Es cierto. Por ahora nuestros papeles son de la madre de, del padre de o del abuelo de... Faltan historias en las que la gent gran, como dicen en Cataluña, seamos protagonistas. No me cabe la más mínima duda de que llegarán, pero lo bueno de nuestra profesión es que también hacen falta viejos en las series y en las películas.

P.: Pero los papeles se escriben para actores de entre 40 y 50, los roles para mayores no abundan…

R.: Es cierto y las mujeres en la profesión aún tienen un problema aún mayor. A nosotros todavía nos ven ligando con alguien 20 años más joven, pero las actrices se quejan, con toda la razón, de que a los 40 son invisibles y que cuando reaparecen es ya de abuelas. Creo que todavía no se escribe para nosotros pero espero que no tardará en hacerse.

P.: Si no trabajáis no cotizáis, la intermitencia, y en vuestra profesión es muy difícil alcanzar los 35, 36 o 37 años cotizados…

R.: Es verdad. Yo tengo la suerte de tener 34, pero lo que no tengo es la menor intención de jubilarme y en mi caso estarán muchísimos actores y actrices que deciden lo mismo. El problema es que hasta hace poco no te compensaba hacer un papel de uno o dos días porque perdías dinero, te lo descontaban de la jubilación y lo perdías. Esto quiere decir que había compañeros a los que le ofrecían un papel y decía que no porque no les compensaba, porque solo tenían una sesión y ese mes me tengo que dar de alta, lo que me pagan por la pensión es menos. Nuestro oficio siempre ha sido así, pero por fortuna existe AISGE, la asociación de Artistas Intérpretes, Entidad de Gestión de Derechos de Propiedad Intelectual, que facilita ayudas y me consta que le ha echado una mano muy grande a compañeros en situaciones muy difíciles, pero nuestra indefensión ha sido y es mayor que en las demás profesiones.

P.: Está claro que tu profesión es vocacional y que, efectivamente, si te sale un Shakespeare a los 70 lo haces y no te importa morir en el escenario…

R.: Y no solo eso, además soy capaz de producirlo. Los brasileiros quieren morir bailando y si puede ser en un grupo de samba, mejor. Yo también me apuntaría a eso, pero como bailo fatal prefiero que me de un día un yuyu y me quede ahí. Me parece una muerte muy bonita. Para el público sería una puñeta, pero siempre le queda la cosa de poder subirlo a YouTube.

P.: ¿De qué manera te influyó protagonizar la serie Fariña dando vida a Laureano Oubiña?

R.: Pues es un personaje que por un lado me pillaba muy de cerca, lo conocía muy bien. No tuve que trabajar el acento porque ya lo llevaba de serie, porque es el mío. El gallego de allí es muy específico y también hay una forma muy especial de hablar el castellano y la tenía muy estudiada. A mayores, afortunadamente marcó camino, apostaron por el talento sénior periférico, porque lo habitual es que una serie como esa la hubieran hecho grandes actores de renombre, Echanove, Coronado, Juan Diego… y lo habrían hecho de maravilla porque son magníficos, brutales. Pero en esta ocasión, por lo que fuera, porque era una productora gallega o porque el director era gallego, apostó por nosotros.

P.: Todo el mundo alabó tu interpretación, ¿te costó mucho preparar el papel?

R.: Cuando estás acostumbrado, como es mi caso, a hacer papeles secundarios, no sueles tener mucho tiempo para prepararlos, te avisan casi siempre a última hora, en cambio aquí hubo seis meses para trabajar vídeos, entender a esa persona, intentar representarla bien… y eso se notó en el trabajo. Lo cierto es que a mi me abrió una puerta muy grande a esta edad y está muy bien porque de repente estás en los casting, se acuerdan de ti… De hecho acabo de hacer un trabajo en La casa de papel, he hecho teatro en el María Guerrero…

P.: Esta profesión es dura...

R.: El otro día hablaba con unos chavales en la universidad y les decía que nunca se rindieran, porque yo, que por suerte he podido vivir de mi profesión sin hacer nada más que ser actor, he sido muy versátil y he actuado en bares de todo tipo y pelaje y en las plazas de pueblos y en las fiestas, poder disfrutar a mi edad de un papel maravilloso, de lujo, trabajando en un teatro como el María Guerrero, se saborea más, mucho más.

P.: De las series en las que aparecen mayores, a parte de Fariña claro, ¿cuál es la que más te atrae?

R.: Lo cierto es que no se qué decirte porque todas son muy buenas y hay un gran trabajo en ellas, aunque sí me quedaría con una serie catalana que me maravilló, Merlí, donde el protagonista era un señor que se jubila, lleno de sabiduría, de inteligencia, de gracia, con mala leche, aún sexualmente activo. Me gustó mucho aunque no hablaba específicamente de nosotros sino de la adolescencia, pero al mismo tiempo de la sabiduría que se obtiene con la edad. Hay muchas y buenas series con mayores pero a mi me conmovió esta especialmente porque además creo que Francesc Orella es un actorazo brutal, es increíble.