Cine

Un trío de amores veteranos en 'Quien me quiera, que me siga'

Carlos Losada

Foto: Adso Films

Viernes 26 de julio de 2019

2 minutos

Homenaje de José Alcalá a aquellas personas que se han jubilado y no han perdido las ganas de vivir

Quien me quiera, que me sig

Nada menos que un trío amoroso nos trae esta película francesa que se estrena este viernes 26 de julio de la mano del director José Alcalá. En Quien me quiera, que me siga cuenta con el destacado trabajo de Catherine Frot (Marguerite, Un air de famille...), Daniel Auteuil (Jean de Florette, Salir del armario...) y Bernard Le Coq (Acordarse de cosas bellas, La flor del mal...).

La trama de esta cinta se centra en Simone y Gilbert, que viven una conflictiva jubilación en un pueblo del sur de Francia. Gilbert está siempre enfadado y además andan mal de dinero, lo que provoca que Simone abandone su hogar, ya que, además, su amante y vecino Étienne se ha marchado. Es entonces cuando su marido se da cuenta de que quiere recuperarla y se lanza a hacer lo que sea necesario.

Recuerdos del pasado

“Tengo una casa en un pequeño pueblo del sur de Francia. En sus alrededores, hay una estación de servicio que ha estado cerrada durante mucho tiempo y justo detrás hay una casa que ha estado a la venta desde que tengo memoria. Pertenece a unos jubilados, personas sencillas que han luchado para mejorar su jubilación. Incluso abrieron una pizzería que finalmente no funcionó. La idea de la película empezó ahí: hablar sobre aquellas personas que no tienen una jubilación digna para realizar lo que desean, pero que no han perdido las ganas de vivir”, explica el director, que añade: “Quien me quiera que me siga es una película de actualidad. Pero también evoca a una generación que en el 68 había inventado los ideales de libertad y fraternidad, y que tenía algo maravilloso que transmitir. Sin embargo, esa transferencia no se realizó”.

Tres grandes actores

Sobre cómo prepararon sus personajes se pronuncian sus protagonistas en esta película de Adso Films (@Adso_Films). Para Daniel Ateuil, “la historia es de tres personajes más cercanos a la vejez que a la juventud. Y que se dan cuenta de que se han quedado fuera de tiempo, pues viven como si hubieran olvidado que los años han pasado. Aferrados a sus ideales, han mantenido algo de su infancia, ese período bendito donde uno cree con fuerza de hierro, cuando tener éxito no es algo esencial, y donde el amor y la amistad son sentimientos eternos”.

Por su parte Catherine Frot destaca que “son personas un poco desgastadas por la vida, que tienen aproximadamente la edad de jubilación, pero que en sus mentes tienen todavía 17 años. Fuman porros, beben alcohol, hacen el amor y aman las fiestas. Se pelean por nada, pero saben cómo remediarlo con una sola mirada porque, a pesar de sus diferencias, son inseparables. Son gente sencilla. Tienen finales de mes difíciles y, sin embargo, continúan actuando como si la vida no los hubiera maltratado. Pero se empiezan a dar cuenta de que algo ha cambiado, de que sus sueños se han esfumado... En su verdad y su autenticidad, su fragilidad y sus certezas los tres son conmovedores.Todos conocemos a gente como ellos. Es fácil identificarlos”.

Finalmente, Bernard Lecoq incide en que "a pesar de que rondan los 60 años, aún viven con los ideales y valores de los 20, pretendiendo no darse cuenta de que el tiempo y el mundo han cambiado. Permanecieron en la autenticidad de su juventud, mantuvieron sus valores y, sobre todo, se siguen otorgando a sí mismos el derecho a ser libres. Actúan tal y como les parece, asumiendo las consecuencias y el precio de sus acciones (especialmente Simone). Es bastante raro, pero me sentí muy seguro de mí mismo con estos personajes desde la primera lectura".

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