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André Comte-Sponville retoma sus pensamientos filosóficos en 'Lo inconsolable y otros impromptus'

Teresa Rey

Foto: Ed. Paidós

Sábado 21 de septiembre de 2019

2 minutos

El autor plasma sus ideas usando una fórmula que ya ha empleado antes: textos cortos improvisados

André Comte Sponville retoma sus pensamientos filosóficos en Lo inconsolable y otros impromptus

El filósofo francés André Comte-Sponville vuelve a ofrecernos un nuevo volumen con sus reflexiones filosóficas. En Lo inconsolable y otros impromptus (Ed. Paidós @EdicionesPaidos) plasma sus pensamientos usando una fórmula que ya utilizó en otro libro hace unos años. Se trata de textos cortos escritos según la inspiración del momento abordando cuestiones que a todos nos inquietan alguna vez, en donde la filosofía y la literatura se entremezclan, al igual que el pensamiento y la melancolía.

Filosofía para todos

André Comte-Sponville es un filósofo racionalista y humanista, que ha publicado numerosas obras de filosofía caracterizadas por su estilo claro y entendible, de modo que ha conseguido llegar a una gran cantidad de público. Es uno de los pensadores más seguidos en Francia, pero también en países de habla hispana.

En esta nueva entrega, el autor asegura que no usa ningún tecnicismo, elementos de erudición o nota al pie. Confiesa también haberse dejado llevar por el estilo de Montaigne, “filósofo impremeditado y fortuito”. El resultado ha sido estos doce textos de temáticas dispares, a través de los cuales no pretende adoctrinar, sino “destacar las etapas de un recorrido”.

A lo largo de cada uno de ellos, esgrime sus ideas sobre por ejemplo la alegría de vivir, el aburrimiento, la naturaleza, los derechos de los animales, la soledad y el aislamiento, entre otros.

André Comte Sponville

Improvisación reflexiva

A través de estos 12 relatos fruto de la improvisación reflexiva de Comte-Sponville, descubriremos que para él la soledad es una hermosa palabra. “Y es que veo en ella una dimensión —constitutiva, necesaria e inevitable— de la condición humana, que no se puede negar sin mentir”. A partir de esta idea expone su opinión sobre esta realidad de la que tanto se habla. Es muy común escuchar que uno nace y muere solo, pero el escritor da un sentido a estas expresiones. “Nadie puede nacer ni morir en lugar de otro. Por eso vivimos solos, aunque estemos rodeados de amigos: porque nadie puede vivir en nuestro lugar. Por eso amamos solos, aunque nuestro amor sea correspondido”.

Respecto a la naturaleza su postura es que realmente ella lo representa todo, y que “nosotros no somos nada”, al menos sin la misma o fuera de ella, explicando así el vínculo que tenemos con ella. Al mismo tiempo se plantea si el aburrimiento es algo inherente de la condición humana o si saber o no consolar es un deber.

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