Televisión

¿Por qué 'El Ministerio del tiempo' es historia de la televisión en nuestro país?

Marco Herrera

Domingo 7 de abril de 2019

1 minuto

TVE ha renovado la serie por una cuarta temporada para vivir aventuras a través de la historia

Reparto de El Ministerio del tiempo (RTVE)
Marco Herrera

Domingo 7 de abril de 2019

1 minuto

El Ministerio del Tiempo se presentó en TVE como una extraña serie de viajes en el tiempo, que ha sabido como pocas aprovechar al máximo su propuesta. Haciendo un guiño a la Historia y también sabiendo cómo usar el concepto de viaje en el tiempo para decir grandes cosas sobre ella y sobre el dolor que ha causado en los seres humanos. Es irónica, emocionante, divertida y, sobre todo, es una serie muy inteligente. Netflix ha entrado en su producción, teniendo los derechos digitales de sus anteriores temporadas y ayudando económicamente a la producción de esta próxima cuarta temporada.

Argumento

Lo esencial de ella se resume así. Durante siglos, España ha guardado un secreto poderoso: tienen acceso a puertas que se abren a diferentes fechas en el tiempo. Las ubicaciones de las puertas van cambiando, pero están, en su mayor parte, todas alojadas en las bóvedas del Ministerio del Tiempo. Es una organización burocrática que emplea agentes de varias épocas para trabajar juntos con el objetivo de detener cualquier complicación con la línea de tiempo. Naturalmente, hay espías y soldados tratando de manipular esa línea, y es tarea del Ministerio arreglar las cosas para que nuestra historia se mantenga segura.

El Ministerio del Tiempo comienza con la formación de un nuevo equipo de agentes: el caballero del siglo XVI Alonso (Nacho Fresneda), la brillante feminista en ciernes del siglo XIX Amelia (Aura Garrido) y el médico actual Julián (Rodolfo Sancho). Las tres personalidades son muy diferentes y deben moldearse como un equipo a medida que se les arroja a la España de la invasión napoleónica, en pleno apogeo de la II Guerra Mundial, o al entusiasmo de la década de 1980... todo en misiones específicas de espías.

La serie

El valor de la producción y el enorme rendimiento que se saca de esta radica en las complejidades de sus guiones y, sobre todo, cómo la serie logra abordar un concepto divertido con profundidad real y humor ingenioso. En un episodio, los personajes de El Ministerio del Tiempo se encuentran luchando contra un bucle similar al Día de la Marmota en los terribles días de la Inquisición española. Tienen que salvar la vida de un rabino judío que hizo saber a Isabel de Castilla de la existencia de las "puertas al tiempo". ¿Por qué intentan cambiar la historia por esta vez? Bueno, por si no lo sabías, los descendientes del rabino demandarán al Ministerio.

Lo que nuestros particulares héroes descubren es que no hay manera de convencer al infame Gran Inquisidor Tomás de Torquemada para que ceda porque el odio de la Inquisición desafía toda razón o humanidad. Aún así, en medio de todo esto, el programa logra equilibrar la tragedia, el humor y unos chistes muy astutos.

Lo que realmente apasiona a mucha gente seguidora de la serie es su enfoque de madurez de lo que significa un viaje por la historia y, sin embargo, está llena de chispa infantil que debería acompañar a cualquier espectáculo de aventuras. Todos los personajes son tridimensionales y se sienten arraigados en la realidad. El fondo de cada escena está lleno de matices y cada episodio es una aventura individual perfectamente construida. Es un gran espectáculo que mejora cuanto más te adentras en él.

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