Viajes

Descubre Escocia gracias a la película sobre su reina María I

Victoria Herrero

Domingo 24 de febrero de 2019

2 minutos

'María, reina de Escocia' nos traslada al norte de una isla repleta de castillos y leyendas

'María, reina de Escocia' (Universal)

Que con apenas una semana de vida accedas al trono de un país, es muy significativo de que igual tu vida es algo azarosa. No estamos equivocados a tenor de la biografía que conocemos de María I de Escocia –María Estuardo–, proclamada legítima heredera de la corona al morir su padre Jacobo V. Una historia que regresa a nuestros días con la película María, reina de Escocia y que nos sirve de excusa para hacer un recorrido por el paisaje escocés. 

Y es que la vida de esta bella reina dio mucho de sí hasta su muerte con 45 años. En todo ese tiempo, fue proclamada soberana con menos de un año de vida, enviada con seis años a Francia para casarse con el heredero en un matrimonio concertado, enviudar y regresar a su tierra de origen reclamando sus derechos dinásticos, tener un único hijo, estar prisionera y enfrentarse, entre otros muchos, con su prima Isabel I de Inglaterra. Fue precisamente esta última la que acabó con su vida mandándola decapitar.   

La reina de Tierras Altas

Nuestro particular recorrido por Escocia comienza en el Palacio de Linlithgow donde nació María I. Frente al lago del mismo nombre, este bello enclave no se encuentra muy lejos de la capital, Edimburgo. La ciudad recibe al visitante ante la presencia de su enorme castillo y dividida entre la New Town y la Old Town.

Sin embargo, uno de los castillos clave que aparece en el largometraje es el Stirling, construido encima de una colina como si de una fortaleza se tratase y donde fue coronada con apenas 9 meses de vida. Uno de los detalles más curisosos del lugar son las llamadas 'Cabezas de Stirling', una decena de rostros que el mismo padre de María I mandó tallar en madera. Unos rostros que representan personalidad como reyes, nobles o incluso personajes mitológicos.

 

El regreso a Escocia

Cuando la soberana escocesa quiso regresar a su país para reclamar su vuelta al trono desembarcó en el Leith, que durante años fue el puerto de Edimburgo. Era un 19 de agosto de 1561 y en ese mismo escenario le esperaban tanto sus más fieles seguidores como sus numerosos detractores. Una presión que hizo que, posteriormente, huyera al Castillo de Edimburgo, donde nació Jacobo I de Inglaterra y VI de Escocia, su único vástago. Precisamente, hoy este lugar es uno de los mayores reclamos turísticos de la capital escocesa.

En los años posteriores, su vida transcurrió encerrada en palacios y dependencias del interior del país por mandato de Isabel I que la consideraba una amenaza. Así, pasaron casi 20 años hasta que fue declarada culpable del intento de conspiración contra la soberana inglesa. En febrero de 1587, el castillo de Fotheringhay fue el escenario de su muerte. Poco queda de aquella época; apenas un fragmento de mampostería y una placa que recuerda el trágico final de la que fuera reina de Escocia.

 

 

 

 

 

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