Viajes

La Ruta de los Molinos de viento en Castilla-La Mancha

Olga Selma

Foto: Bigstock

Domingo 2 de agosto de 2020

3 minutos

Blancos molinos y llanuras de horizontes infinitos hacen de esta ruta una experiencia inolvidable

La Ruta de los Molinos de viento en Castilla-La Mancha

Castilla-La Mancha, tierra de ocres y dorados, ofrece un rico patrimonio histórico y artístico que la convierte en un destino imprescindible, cercano y único. Situada en pleno centro peninsular, se encuentra accesible desde cualquier punto de la geografía española; y desde las sierras más agrestes hasta las planicies manchegas, su abanico de destinos es fascinante, amplio y variado. Pero lo que más sorprende de este paisaje son las grandes anchuras truncadas por cerros donde se alzan las siluetas de sus famosos molinos de viento, formando una estampa única.

Mundialmente famosa por las aventuras narradas por Miguel de Cervantes en su obra Don Quijote, la visita de los molinos de Campo de Criptana, Alcázar de San Juan, Consuegra o Mota del Cuervo deleita al visitante desde cada uno de sus cerros donde se alzan poderosos sus molinos, recortando con sus siluetas el azul cielo manchego y dominando las llanuras de esta comarca cerealista. 

Además, desde esta ruta podrás acercarte a Toledo, una de las ciudades más bellas del mundo, con un casco histórico que cuenta con más de 2.000 años de historia y una riqueza artística incomparable; y a Cuenca, que asomada a las hoces del Júcar y el Huécar, invita a la calma. Los cascos históricos de ambas ciudades fueron declarados por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad en 1986 y 1996 respectivamente. Durante el viaje, te espera una gastronomía basada en productos locales de gran calidad y excelentes vinos; y una oferta hostelera variada y muy cercana. Castilla-La Mancha se conoce como el mayor viñedo del mundo, lo que sorprende a la vista, ya que nos encontramos en una región de las más secas de España.

Campo de Criptana

Campo de Criptana

 

“En esto descubrieron 30 o 40 molinos de viento que hay en aquel Campo…” el de Criptana. Cervantes iniciaba así el capitulo octavo del Quijote, quien confundía los molinos con gigantes contra los que luchar. Inmortalizado en la literatura, este espléndido conjunto del patrimonio industrial y Bien de Interés Cultural despliega sobre la meseta la potencia de su imagen. 

Actualmente son visitables el Molino Infante, el Burleta, el Culebro, que alberga el Museo de Sara Montiel, el Quimera, que acoge el Museo sobre la Semana Santa de la localidad y el Molino Poyatos, actual punto de información turística.  Durante la visita podrás conocer os molinos las tres partes de esta imponente estructura: la cuadra (habitación inferior del molino), en la que se depositan los sacos del cereal que iban a ser molidos y los sacos de harina ya molida; la camareta, habitación en la que se cernía la harina de trigo; y, por último, la tercera planta, en la cual se encuentra la maquinaria.

Alcázar de San Juan

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El Cerro de San Antón es el nombre que recibe la elevación donde se encuentran los cuatro de molinos de viento que conserva la ciudad de Alcázar de San Juan, cuyo principal encanto es la magnífica panorámica visual que ofrece desde este punto, conociendo como el "Mirador de La Mancha".

Los cuatro molinos del cerro son sólo una muestra de la concentración de molinos que tuvo Alcázar en otros tiempos, existiendo documentados hasta 19 molinos de viento y 8 de agua.  

Mota del Cuervo

Mota del Cuervo

 

En la Mota del Cuervo, se alzan vigilantes siete molinos de viento. El conjunto destacado por su armonía y belleza, en 1967 recibió la denominación geoturística de "Balcón de La Mancha" por el inmenso horizonte que se contempla desde aquí. Tres son los molinos visitables en Mota del Cuervo. Además, cada sábado se realiza la molienda tradicional en el molino "El Gigante", hoy también Oficina de Información Turística. 

Consuegra

Molinos de Consuegra (BigStock)

 

El Castillo de Consuegra que preside el paisaje de esta localdiad es sobrecogedor e imponente. No solp podrás visitar todas sus dependencias interiores sino que desde su torre la vista del paisaje es impresionante. Pero, sin duda, la imagen que Consuegra deja grabada en la memoria es la del cerro Calderico, con sus molinos de viento.

La celebración de fiestas como la Rosa del Azafrán, en octubre, y Consuegra Medieval, en agosto, son testimonios de un pueblo que conserva un pasado medieval y de tradiciones arraigadas.

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