Beatriz Cano
Opinión

Crónica de mi salida de la residencia: "A enemigo que huye, puente de plata"

Beatriz Cano
"Crónica de mi salida de la residencia"
Diario residente

Hola soy Beatriz Cano y ahora vivo en un hotel. Para que entendáis qué ha pasado me tengo remontar al miércoles pasado...

Ese día, por la mañana, estaba tranquilamente sentada ante el ordenador, tratando de no pensar e inquieta por el resultado de mi PCR. A las nueve, se abrió la puerta de golpe y entró la interventora que, mirándome fijamente y sin ninguna emoción, me dijo: "Has dado negativo. Te vas al hotel. Prepara tus cosas, que vendrán a buscarte a lo largo del día". En ese momento, a parte de sentir mucho alivio, pensé: gracias a Dios que no deshice la maleta cuando me dijeron: "Esto va para largo". 

Estaba feliz. A las 12:30 llegaba mi taxi y me iba, por fin. Mientras tanto, el equipo técnico se fue reuniendo poco a poco en la recepción de la residencia. Y, sorpresa, empezaron a aplaudir con entusiasmo y a darme la enhorabuena por haber conseguido la plaza.

La verdad, debo reconocer que me emocioné. Entiendo que el día a día nunca fue fácil, ni para ellos ni para mí y aunque no pude distinguirles a todos por los EPIs, agradezco mucho la despedida qué me prepararon y que nunca imaginé.

El que no me sorprendió fue el director, que se refugió en la cafetería, ajeno a tan impactante y original momento. Pero bueno, cada uno es como es.

Ya a las 12 y pico, el taxista, que hace traslados solidarios, me recogió. Fue muy simpático y como pago me pidió solamente que comentase en mis redes sociales lo que él hacía. Me despedí de ese buen hombre en la puerta del hotel y comencé a sacar mi maleta, siguiendo las indicaciones del “Comité de bienvenida”, que esperaba en la puerta. Fueron muy eficaces y dejaron todos mis enseres listos para su desinfección y cuarentena de unas 24 h., incluido mi ordenador (por esa razón no he podido contaros nada hasta hoy). 

Luego, me tocó a mí. Me pusieron una bata, un gorro, guantes, calzas y subí a la segunda planta: habitación 204. Me duché, me cambié y comí -todo estaba muy rico-.

Por primera vez estaba tranquila y me sentía relajada, libre. Y ahora, si os parece, os seguiré contando mis peripecias desde este hotel, donde actualmente resido, y en el que la cuarentena se hace mucho más agradable. El lunes más. Ese día os hago un resumen de mis primeros días y luego de vuelta al diario de una residente, esta vez desde un hotel. Hay mucho que contar.

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Mia Hace 7 meses
Bueno, bueno mi enhorabuena a esos trabajadores que se han librado de usted aunque solo sea por un tiempo, disfrutarlo 👏👏. Y ahora voy con usted también la doy la enhorabuena espero tenga una estancia tan buena, que no quiera volver a la residencia en la que reside se lo va agradecer su salud y la salud mental de esos trabajadores que se dejan su piel para dar lo mejor de ellos. Muchas gracias Kike por hacer realidad el sueño de estos trabajadores esto si son unas vacaciones para ellos.