Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

¿Qué es la oreja del nadador, también llamada "otitis de las piscinas"? Síntomas

Ramón Sánchez-Ocaña
La transmisión del coronavirus en el agua de playas y piscinas es "muy poco probable"

 

Pildoras

 

Ya hablamos en alguna “píldora” anterior sobre el llamado corte de digestión. Algo que ha triunfado en la cultura popular, pero que realmente no existe. La digestión tarda bastante más de esas dos horas que madres y padres ponen como necesaria espera. Lo que puede ocurrir y a veces en forma de accidente serio es la llamada hidrocución que puede producirse cuando el organismo cambia bruscamente de temperatura. Y está más relacionado con el ejercicio previo al baño que con la comida. El consejo que se impone es que NUNCA debe uno meterse al agua de golpe, especialmente si se ha estado mucho tiempo al sol, o, como suele ocurrir, se ha pasado un largo rato jugando a las palas o al fútbol.

En relación al baño hay dos problemas muy comunes. Uno es la conjuntivitis y otro, del que se habla menos es la oreja del nadador. Se llama también “otitis de las piscinas”. Es una otitis frecuente, externa y se debe al baño en piscinas con agua contaminada o con exceso de cloro. El baño, la ducha posterior y un deficiente secado, permiten que la humedad macere toda la zona con lo que abona el campo para la acción de los gérmenes. Se manifiesta con dolor fuerte –que aumenta cuando se mueve la oreja– y con supuración.

En cuanto a la conjuntivitis –casi siempre debido a las clamidias– se produce en las piscinas con mala cloración de las aguas. No tiene relación alguna con el enrojecimiento de los ojos tras el baño que se produce por la irritación inmediata del cloro sobre la superficie del ojo. La conjuntivitis aparece hacia los 7-8 días del baño y se manifiesta con una pequeña rojez, molestia ante la luz, lacrimeo y –detalle a tener en cuenta– con inflamación de los ganglios del cuello. Aparece en un ojo y días más tarde en el otro. Se impone una visita al oftalmólogo que, seguramente, recomendará el uso de antibióticos generales.

En cuanto a las piscinas, hay un reglamento que todas deben cumplir, siempre que no sean exclusivamente familiares. Por ejemplo, debe haber un canalillo de 40 cm por el que discurra el agua alrededor de la pileta, para que el bañista se lave los pies antes de entrar en el agua. Y tiene que haber duchas en cantidad proporcional al número de bañistas previsto. Los bordes de la piscina deben estar redondeados y los azulejos enteros. Recuerde que un azulejo roto puede cortar como un cuchillo. La limpieza del agua viene medida por lo que el reglamento dice: un disco negro de 15 cm de diámetro, colocado a una profundidad de tres metros debe ser visible desde el borde del vaso de la piscina a una distancia de 10 metros.

No se puede entrar vestido o calzado, ni pueden entrar animales aunque vayan acompañados por sus dueños. Y aunque en algunos lugares se sirven bebidas en recipiente de cristal, es una costumbre que debería eliminarse. Por mucho cuidado que se ponga es inevitable que en algún momento se rompa una botella o un vaso, con el riesgo que eso implica. Y recuerde que la única garantía de que el agua de la piscina está bacteriológicamente en condiciones nos la da el cloro residual; es decir, la molestia en los ojos por el cloro y su inevitable olor a lejía. Es molesto; pero es la garantía de su buen estado.

Sobre el autor:

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña

Ramón Sánchez-Ocaña (Oviedo, 1942) es miembro del Comité Editorial de 65Ymás. Estudió Filosofía y Letras y es licenciado en Ciencias de la Información. Fue jefe de las páginas de Sociedad y Cultura de El País, y profesor del máster de Periodismo que este periódico organiza con la Universidad Autónoma de Madrid. 

En 1971 ingresa en TVE. En una primera etapa se integra en los servicios informativos y presenta el programa 24 horas (1971-1972). Entre 1972 y 1975 continúa en informativos, presentando el Telediario. No obstante, su trayectoria periodística se inclina pronto hacia los espacios de divulgación científica y médica, primero en Horizontes (1977-1979)​ y desde 1979 en el famoso Más vale prevenir, el cual se mantiene ocho años en antena con una enorme aceptación del público.

Tras presentar en la cadena pública otros dos programas divulgativos, Diccionario de la Salud e Hijos del frío, fue fichado por Telecinco para colaborar primero en el espacio Las mañanas de Telecinco y posteriormente en Informativos Telecinco.

Es colaborador habitual de radio, periódicos y revistas, y autor de una veintena de libros, entre los que destacan Alimentación y nutrición, Francisco Grande Covián: la nutrición a su alcance, El cuerpo de tú a tú: guía del cuerpo humano, Guía de la alimentación y Enciclopedia de la nutrición

En 2019 entró en el Comité Editorial del diario digital 65Ymás, en el que colabora actualmente.

… saber más sobre el autor