Maternidad y pensiones (José Luis Escrivá). foto: Europa Press

El 18 de febrero el Congreso ha convalidado por solo cuatro votos de diferencia el Real Decreto-Ley que convalida un nuevo complemento a la pensión por maternidad. Se abre el periodo de enmiendas, en un procedimiento de urgencia.

Conceptualmente se trata de ayudar a cerrar la brecha de género. Las carreras profesionales de las madres han sufrido tradicionalmente, y siguen sufriendo, por el nacimiento y cuidado de los hijos y aunque se están produciendo profundos cambios en el comportamiento de la pareja en este y otros terrenos, existe un claro decalaje en contra de la mujer. El Tribunal de Justicia europeo estableció que los beneficios ya existentes se ampliaran a las madres con un solo hijo que no estaban cubiertas con la anterior reglamentación y que no quedaran discriminados los hombres.

La financiación de los 40 millones extra, que significará el cambio de las ayudas existentes actualmente por la nueva regulación, se incorporará a los Presupuestos Generales del Estado por no tener carácter contributivo. En realidad apuesta por la condición redistributiva, ampliando el número de beneficiarias y rebajando las prestaciones existentes en los grupos de rentas más altas.

El hecho de una aprobación (gracias a abstenciones significativas) por tan escasa diferencia de votos indica que la modificación no ha sido generalmente compartida y que ha faltado diálogo. No se ha discutido en el Pacto de Toledo, se trata de un Decreto-Ley y se tramita por el procedimiento de urgencia con una prisa excepcional y llamativa después de una sentencia europea. Creo que es un golpe bajo a la filosofía del Pacto de Toledo, que requiere negociación y amplio acuerdo.

Se ha criticado que de hecho se ha beneficiado a unas mujeres en perjuicio de otras. Operación que benignamente diremos que es muy fea. Se ha aumentado efectivamente el número de mujeres favorecidas por el complemento, las madres de un solo hijo, lo que consideramos muy positivo, pero por ejemplo se ha perjudicado con una reducción de ingresos a las madres con pensiones superiores a 1.100 euros mensuales que tengan dos o más hijos y especialmente a las familias numerosas. Aquí vemos un caso de discriminación clara en el grupo de mujeres que han tenido más de 4 hijos, que son las que más han contribuido a que en el futuro se puedan equilibrar las pensiones y que deberían ser premiadas especialmente. El partido ERC lo ha definido como algo no justo. Se han producido recortes y sabemos lo reticente que es nuestra población a este concepto.

Por otra parte se manda una señal muy negativa a la resolución de uno de los problemas más importantes en nuestro país: el demográfico. En vez de enviar un mensaje de apoyo futuro a las familias que pueden resolverlo de la forma más directa, normal y económica como es tener suficientes hijos y premiar a las que favorecieron en mayor media la resolución del problema o sea las que han tenido más de dos hijos (la media de hijos por mujer es en España 1,3 una de las más bajas del mundo) se las reducen los beneficios que hasta ahora tenían. Hay estudios que nos dicen que el 80% de las mujeres que tiene un hijo querrían tener más, pero que no los tienen por problemas económicos, laborales o de conciliación familiar. Según van adquiriendo más edad aumenta la frustración de no haber tenido más hijos cuando se podía haberlos engendrado. La legislación hasta ahora existente tenía en cuenta esta circunstancia y quiso favorecer el segundo y tercer hijo y premiar a las que más ayudaban a resolver el problema, las familias numerosas.

Esperamos que las enmiendas que los partidos políticos presenten en los próximos debates del Congreso, rectifiquen esta discriminación que afecta no solo a las políticas de genero sino a ayudar a resolver también la crisis demográfica.


Eduardo Rodríguez Rovira es presidente de honor de CEOMA y de la Fundación Edad&Vida.