Cultura

Así se construyó la Cámara del Oro, el gran proyecto subterráneo del Banco de España

Miriam Gómez Sanz

Domingo 22 de febrero de 2026

14 minutos

Una exposición repasa su diseño, su tecnología y su valor simbólico

Así se construyó la Cámara del Oro, el gran proyecto subterráneo del Banco de España. Fuente: Europa Press.
Miriam Gómez Sanz

Domingo 22 de febrero de 2026

14 minutos

A 35 metros bajo tierra, lejos de miradas y recorridos públicos, existe un espacio concebido para custodiar las reservas del Estado que representa el poder económico como algo casi sagrado. Es la Cámara del Oro del Banco de España, protagonista de uno de los apartados más sugerentes de la exposición Alegorías de un porvenir, que puede visitarse en la sede de Cibeles hasta el 28 de marzo.

La muestra revisa un momento clave en la historia de la institución: la gran ampliación arquitectónica y decorativa de los años treinta, justo antes de la Guerra Civil. El arquitecto José Yárnoz Larrosa prolongó y reinterpretó el proyecto original de Eduardo de Adaro, dando lugar a dos espacios fundamentales: el Patio de Operaciones, uno de los grandes conjuntos del art déco institucional europeo, y la Cámara del Oro, diseñada para custodiar las reservas de oro y plata del Estado.

Construir la Cámara del Oro no fue sencillo. Según explica Patricia Alonso del Torno en uno de los ensayos del catálogo, se trató de un reto "realmente complejo", especialmente por la presencia de aguas subterráneas, que obligó a emplear técnicas y materiales de aislamiento muy avanzados para la época. Las obras se desarrollaron entre 1934 y 1936, con un seguimiento minucioso por parte del propio Yárnoz Larrosa.

El resultado fue un espacio de unos 1.500 metros cuadrados, protegido por puertas acorazadas y refractarias que aún hoy siguen funcionando perfectamente. Algunas de ellas superan las catorce toneladas de peso.

 

Uno de los elementos más llamativos son precisamente esas puertas, fabricadas por la empresa estadounidense Coffres-Forts York, que también trabajó para instituciones como la Reserva Federal de Nueva York o el Royal Bank de Canadá. Realizadas en acero de extraordinaria resistencia y dotadas de un innovador sistema de bisagra-grúa, combinan función técnica y mensaje simbólico.

"Este recinto subterráneo fue diseñado como una arquitectura de precisión", explica Álvaro Perdices, comisario de la muestra junto a Yolanda Romero, en declaraciones recogidas por Colección Banco de España. "Más que un dispositivo técnico, la Cámara del Oro encarna una visión institucional del poder económico como valor sagrado: un espacio que transforma la seguridad en símbolo y la custodia en ritual".

La Cámara del Oro nunca fue concebida como un espacio de paso. No estaba destinada a ser recorrida ni admirada, y aun así, Yárnoz Larrosa decidió cuidar su diseño y su estética, utilizando elementos decorativos similares a los del resto de la ampliación.

Alonso del Torno compara su "singular naturaleza" con la de otras construcciones históricas, como pirámides o recintos sagrados, lugares ocultos y protegidos que funcionan como fortalezas inaccesibles.

El Banco de España entre la calle de Alcalá y la plaza de Cibeles. Fuente: Europa Press.
El Banco de España entre la calle de Alcalá y la plaza de Cibeles. Fuente: Europa Press.

Planos, maquetas y trabajo humano

A la Cámara del Oro está dedicado Tecnología y seguridad, uno de los cinco apartados en los que se divide la muestra. Aquí se podrán ver documentos y piezas en muchos casos inéditas: dibujos a tinta china, una maqueta de la sección transversal, planos, lámparas y mobiliario art déco y fotografías realizadas en 1936 por Antonio de Zárraga, que muestran la cámara ya terminada.

Junto a estos materiales técnicos y promocionales, destaca un gran mural fotográfico procedente del Archivo Histórico del Banco de España, con imágenes de la construcción que ponen rostro a los trabajadores anónimos. Para Perdices, estas fotografías introducen "una mirada que ya no es alegórica, sino humana". En ellas, dice, "la arquitectura no se contempla: se sufre".

La exposición propone así un contraste deliberado entre la idealización del poder y la realidad física del esfuerzo. Frente a los dibujos perfectos y las metáforas de seguridad absoluta, aparecen el peso de la maquinaria, la humedad y la dureza del trabajo.

No se trata de desmontar el mito de la Cámara del Oro, tan presente en el imaginario popular, sino de enraizarlo. Como recuerda el comisario, "bajo el símbolo está el barro y la humedad, y detrás de cada mecanismo hay una mano que lo ensambló".

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Miriam Gómez Sanz

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