Fernando Ónega
Opinión

Catástrofe laboral anunciada

Fernando Ónega
EPA: Más de 990.000 hogares siguen con todos sus miembros en paro

Un mazazo. Un desastre. Sin precedentes históricos. El virus se lleva vidas, ya más de 10.000, se lleva proyectos de futuro y barre el empleo: en dos semanas destruyó más puestos de trabajo que en 101 días tras la crisis de Lehman Brothers. A las 24 horas de publicarse el dato, no quiero crear alarma: es lo menos que se podía esperar de un confinamiento que paralizó empresas y personas. Es lo que corresponde a un tejido empresarial que debe seguir pagando salarios sin producir ni vender. Es una tragedia laboral anunciada. ¿Todo puede empeorar? Si el país sigue paralizado, claro que puede empeorar. Ante ello, casi no queda otro remedio que rezar. Rezar para que el virus desaparezca de nuestras vidas y de nuestras muertes, porque mientras esté ahí que nadie espere milagros. Y rezar para que todo esto sea temporal; que, pasado el tiempo, se produzca una rápida recuperación. Lo más triste es que no sabemos ponerle fecha. Cada día que pasa, el puñetero virus nos va cerrando más puertas. De ayer a hoy, una de las más queridas: la que da a la confianza. Queda también en estado de alarma. 

 

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Pedro Hace 6 meses
Mientras que se tengan gobiernos ineficaces y asesores cobrando un pastón para asesorar a gobiernos inútiles y partidos políticos de poca monta, el mundo se destrulle por el hombre, sin Remedio.