Fernando Ónega
Opinión

La importancia del piloto

Fernando Ónega
Aterriza sin problemas en Barajas el avión averiado de Air Canadá

Supongo que el miedo debe ser algo así: un pasajero de avión que escucha cómo el comandante informa que se averió el tren de aterrizaje. La palabra emergencia por los altavoces de un avión suena como un latigazo. Ese pasajero oye una voz histérica que grita. Mira a su lado y otra persona se santigua. Se asoma la ventanilla y ve que casi se tocan los tejados de las casas. Se agarra instintivamente al asiento delantero. Lo peor sería que alguien abriese un móvil y leyese el número de ambulancias y coches de bomberos que hay en la pista. Pero el comandante inspira tranquilidad. Su misión es evitar el pánico. Por eso se esfuerza en que su voz suene serena y en demostrar dominio de la situación. Superado con éxito el episodio, lo celebro y obtengo esta conclusión: un país, como un avión, puede estar en riesgo de estrellarse. Lo peor es que la sociedad entre en pánico, lo cual agravaría la crisis. Es entonces cuando ese país necesita un piloto. No un salvador. Simplemente un piloto que transmita seguridad. 

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