La patronal de las residencias, en contra de aumentar los sueldos hasta que el Estado pague más

El diario El País publicó ayer un informe desolador. Me hago eco de tres datos. Primero: solo el 40% de las personas mayores que viven en residencias reciben visitas a lo largo del año. Segundo: ese porcentaje baja al 16 durante las vacaciones. Y tercero: ese mismo 16% cena con sus familias en Nochebuena. El estudio se hizo en once residencias del sur de Madrid, pero el autor supone que ocurre lo mismo en las demás. Lo traduzco a un lenguaje cruel, pero realista: un 60% de las familias, mucho más de la mitad, tratan a sus mayores como objetos viejos que se mandan al desván, se olvidan y se limitan a esperar la novedad. Es como si los enterraran en vida, con la conciencia tranquila de les dan techo y atención. La residencia es para ellos un aparcadero de viejos. No saben lo que es la soledad del anciano. No saben cuál es el valor de una caricia, de una palabra, de un minuto de compañía. Y no saben que eso lo ven sus hijos y en el futuro los tratarán exactamente igual.