Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Hipertensión: cada fármaco a su hora

Ramón Sánchez-Ocaña
fármacos utilizados en la Terapia Hormonal Sustitutiva
Pildoras

 

Que la tensión elevada es un problema de salud pública, parece claro. El 20% de la población es hipertensa, porcentaje que se eleva hasta el 40% cuando se sobrepasan los 60 años. Además, el 95% de las hipertensiones son de las llamadas de origen esencial o primario, lo que supone que para un control adecuado se precisa un tratamiento “para toda la vida”. Quizá este es uno de los puntos por los que el incumplimiento terapéutico es tan alto, aunque ha mejorado notablemente en los últimos años. Se produce sobre todo en personas de más edad y, sobre todo, si tienen que tomar más de un fármaco. 

Una de las soluciones que se ha comprobado que tiene un magnífico efecto es la cronoterapia, es decir, la administración temporalizada de los fármacos porque, entonces el número de medicamentos que se necesita es menor. 

Parece la gran solución: tomar cada fármaco a su hora o adecuar la hora de administración de la medicación al comenzar la actividad por la mañana o al acostarse, según el patrón de variación de la presión arterial. Así se mejora el rendimiento de la medicación, aumenta la eficacia, es mayor la tolerabilidad y la seguridad de los fármacos  menores efectos secundarios) y lo más importante: se puede modular la tensión para conseguir su descenso  nocturno. Porque un adecuado descenso de la presión arterial durante la noche, disminuye el riesgo cardiovascular.

Han cambiado, pues, las pautas de administración de los medicamentos antihipertensivos. Hay que adecuarla al comienzo de la actividad en la mañana o al ir a descansar por la noche. En otras palabras, al levantarse o al acostarse .

Combinación de fármacos

Es verdad que el incumplimiento del tratamiento depende del número de pastillas que el paciente tenga que tomar. A más pastillas, más incumplimiento (solo 6 de cada 10 pacientes lo cumple rigurosamente). Sin embargo, hay algo que puede sorprender, pero que está demostrado: la reducción de la presión arterial que se puede conseguir con un solo fármaco es muy inferior a la que se consigue con un tratamiento combinado.

Seis de cada diez hipertensos necesitan terapia combinada. En la diabetes, por ejemplo, se ha observado que para conseguir los objetivos de una correcta presión arterial, se necesitan unos tres medicamentos. Se aprovecha la sinergia entre fármacos, lo que alarga la duración del efecto antihipertensivo; compensa los efectos secundarios y aumenta el perfil de tolerabilidad.