Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

La incontinencia urinaria no es solo femenina

Ramón Sánchez-Ocaña
Incontinencia urinaria (bigstock)
Píldoras

 

Muchas mujeres sufren pérdidas de orina por levantar un peso, por correr, o simplemente por reír. Es la incontinencia de esfuerzo. Y la gran mayoría ignora que es posible tratarla y corregirla; pero no acuden al especialista porque tienden a ocultar el problema por vergüenza social. Piensan que es algo inherente a la edad o la maternidad o creen que no tiene solución o es una solución poco eficaz. De hecho, la incontinencia urinaria afecta en mayor o menor grado al 40% de las mujeres mayores de 35 años. En los casos más severos provoca un grave deterioro de la calidad de vida imponiendo limitaciones muy serias en la actividad social, laboral y sexual. Y en la gran mayoría de los casos, tiene solución. 

Pero no es un problema exclusivo de la mujer. De hecho, se calcula que en España la padece un millón y medio de hombres que tienden, además, a silenciar la situación. En su caso, suele deberse a problemas de la próstata; y como en el caso femenino, va aumentando con la edad.

Los síntomas comunes que pueden ser un aviso son: goteo tras la micción que moja la ropa interior; ganas incontrolables de ir al baño; pérdida ligera de orina cuando se tose, se ríe, se estornuda o se hace un esfuerzo.

Se dice... pero no es verdad

- La incontinencia es un problema poco común. Falso. Afecta a más de 6 millones de personas en España.

- No es grave; no hay que darle importancia. Falso. Deteriora la calidad de vida.

- Es cosa de mujeres. Falso. También afecta –y cada vez más– a los hombres.

- Se debe a la edad. Falso. Aunque con la edad aumenta, el 5 por de las mujeres menores de 45 años la sufren.

- Si tienes pérdida durante el embarazo, ya eres incontinente para siempre. Falso. La mayoría de los casos, se resuelven.

- Estoy en la menopausia, es normal que tenga pérdidas. Falso. Nunca es “normal” y puede tener solución.

- No hay tratamientos eficaces; lo mejor es resignarse y asumirlo. Falso. Siempre se puede mejorar o resolver.

Soluciones

Hoy se pueden tratar y corregir más del 90% de los casos de incontinencia de esfuerzo y prevenir y evitar un alto porcentaje de las incontinencias desencadenadas por partos o cirugía. El tratamiento puede realizarse de diversas maneras, según el tipo de incontinencia. Las opciones de las que hoy se disponen son:

- Entrenamiento de vejiga: Se recupera el control de la vejiga aprendiendo a resistir el impulso de salida de la orina y contribuyendo así a aumentar la capacidad de la vejiga.

- Farmacoterapia: Son útiles en el alivio de los síntomas, pero sus efectos secundarios, como la sequedad de boca, pueden ser incómodos. 

- Pañales absorbentes: Palían el problema, pero no lo resuelven.

- Vaciado de vejiga: Se utiliza cuando no se puede vaciar la vejiga por completo. El afectado o quien lo cuida introduce un catéter para vaciar la vejiga.

- Cirugía: Según los especialistas, uno de los sistemas más efectivos y menos invasivos es la llamada TVT, que se basa en la colocación de una banda de material inerte, debajo de la uretra. Este elemento sirve de apoyo a la uretra en situaciones de esfuerzo y evita el escape. Se puede hacer con anestesia local y en régimen de cirugía ambulatoria.

- Ejercicios: Para algunas incontinencias femeninas se recomienda también la realización de ejercicios que puedan reforzar la musculatura pélvica inferior, cuya relajación por los partos, por ejemplo, puede ser una de las causas. Como todo paquete muscular, éste también puede sufrir un debilitamiento, porque tanto el embarazo como el parto inciden de manera directa sobre esa zona. 

- Prótesis: son ingenios mecánicos que cumplen la función de obturar temporalmente la salida de orina. Cada cierto tiempo, por un sistema de presiones se permite el vaciado a voluntad.

Toxina botulínica. (Bótox es un nombre comercial) Se inició su empleo para incontinencias traumáticas, en casos de tetraplejia o enfermedades neurológicas. Hoy sin embargo ya se han hecho ensayos en mujeres jóvenes y los resultados han sido  satisfactorios. La toxina relaja la pared del músculo de la vejiga. Cuando la incontinencia se debe a una mayor actividad de este músculo, la toxina logra que se contraiga menos. Y como se utilizan dosis mínimas resultan inocuas.