Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Insuficiencia renal, la próxima epidemia

Ramón Sánchez-Ocaña
Dieta insuficiencia renal
Pildoras

 

Son muchos los miles de personas que están en tratamiento con diálisis o esperando un trasplante renal. Y ese número se multipicará por el envejecimiento de la población y el aumento de otros procesos como la diabetes

Hay que llevar al convencimiento de la población la idea de que de cada 4 pacientes con insuficiencia renal crónica, tan solo 1 se debe a un problema del riñón propiamente dicho. De los cuatro, entre uno y dos llegan al fallo renal por la diabetes; y el cuarto, por el deterioro de la hipertensión arterial y la enfermedad vascular que acompaña a la arteriosclerosis. 

Y ya se puede hablar de epidemia. La insuficiencia renal crece cada año por una mejor –aunque todavía insuficiente– detección de la población con insuficiencia; la diabetes tipo 2 como causa de afectación renal (una enfermedad con predisposición genética pero desarrollada en nuestra sociedad por abuso nutricional y sedentarismo) y el envejecimiento de la población. Solo un dato: seis de cada cien españoles tiene una función renal inferior al 60 por 100 . A esto hay que añadir aquellos casos en que los riñones están anatómicamente alterados (quistes, cicatrices, etc.) o que pierden albúmina por la orina. En conjunto, alrededor del 12% de la población española puede estar afectada.

Es evidente que con la edad se pierden muchas funciones biológicas y entre ellas la filtración renal. Pero eso no significa que una persona de 80 años con una función renal del 40 por 100 esté enfermo. Lo estará si además hay albúmina en la orina, o si padece hipertensión arterial, que son factores que pronostican una pérdida progresiva de esa función.

Lo importante es que la población de riesgo, como los mayores de 65 años y aquellos que tienen otros factores de riesgo, conozcan su situación renal. Y es que hacia los 50 o 60 años comienza la pérdida de eficacia, ya que los filtros se van afectando con la edad, sobre todo, si les hemos hecho trabajar en exceso, a presión elevada, forzándoles a eliminar multitud de sustancias y endulzando sus paredes con glucosa elevada.

Y piense en este retrato robot: fumador, obeso, hipertenso, mayor de 65 años, diabético y con colesterol elevado.

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