Ramón Sánchez-Ocaña
Opinión

Y los jóvenes no se gustan

Ramón Sánchez-Ocaña
Y los jóvenes no se gustan

A los que tenemos ya unos años nos tiene que sorprender (aunque solo en parte) el resultado de una encuesta realizada entre chicos y chicas de 1ª a 4ª de enseñanza secundaria que dice que casi la tercera parte, no se gusta. Es decir que 73 de cada 100 querrían cambiar su imagen. ¿Que por qué? Los médicos de familia dan unas pistas claras. A esa edad empiezan a ver las primeras espinillas y les asoma el acné; los chicos empiezan a notar los gallos del cambio de voz y los primeros pelos en la cara. Es también cuando las chicas quieren perder peso. La imagen que los chicos quieren es la de altos, delgados y sobre todo, musculados.

Las chicas notan los cambios hormonales de su cuerpo, con aumento de caderas y de pecho y se ven gordas. Los modelos que imponen los medios de comunicación se basan en la delgadez. Y el problema subsiguiente es que son muy pocos los jóvenes que acuden a alguna consulta médica para perder peso. Entre otras cosas porque las revistas les ofrecen anuncios de sistemas milagrosos para adelgazar sin esfuerzo, o bien acuden a internet. Y lo más grave es que la gran mayoría tienen un peso normal. Y puede ser serio el caso de los muchachos porque el deseo de ganar músculo está contraindicado hasta que no se cierran los cartílagos de crecimiento y eso suele ser en torno a los 18 años de edad.

Sociológicamente asoma otra conclusión más dramática: los jóvenes no se gustan, porque se fijan en modelos de “lo” exterior. Como si lo importante fuera la apariencia, la presencia y no la esencia. Todavía no  han comprendido que lo importante es lo que se tiene por dentro. O dicho de otra forma: que lo esencial de la cabeza no es el pelo, sino lo que se tiene dentro.

¡Qué pena que en la mejor edad, la infelicidad llegue por esas causas...!

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