Alexandra Concepción Pérez-Mancebo
Sabores de mi tierra
El truco del chef para guardar caldos sin llenar el congelador
Un método profesional para ahorrar espacio y tener caldo casero siempre listo
Guardar caldo casero en casa suele traducirse en tuppers apilados, botellas a medio usar y un congelador saturado. El chef y creador de contenido @avozmechef propone una alternativa inspirada en la organización de las cocinas profesionales: más orden, menos volumen y mayor practicidad.
“Es la forma perfecta para almacenar caldos en casa y la que se usa en los buenos restaurantes”, asegura. Su objetivo es claro: optimizar el espacio y facilitar el acceso cuando se necesite cocinar.
Cambiar el formato: envasar y aplanar
El primer paso consiste en abandonar los recipientes rígidos. En su lugar, recomienda envasar el caldo al vacío para convertirlo en piezas finas, similares a “ladrillos”, que puedan apilarse fácilmente.
Para quienes no dispongan de envasadora, existe una alternativa sencilla: utilizar bolsas con cierre zip, extrayendo la mayor cantidad de aire posible antes de cerrarlas. Cuanto más plana quede la bolsa, menos espacio ocupará en el congelador.
Congelar con orden
No se trata solo de meter las bolsas en el congelador sin más. El chef aconseja colocarlas extendidas en un cajón vacío y apilarlas ordenadamente. Entre cada bolsa, sugiere intercalar papel de horno para evitar que se adhieran entre sí durante la congelación.
Una vez solidificado el contenido, las bolsas pueden reorganizarse en vertical o en bloques compactos, como si fueran carpetas archivadas. De esta manera, el espacio se aprovecha al máximo y resulta más fácil sacar solo la cantidad necesaria.
El resultado: caldos caseros siempre disponibles, sin recurrir a envases comerciales y sin desorden.
Un básico con valor nutricional
Más allá de la organización, el caldo es una preparación esencial tanto en cocina como en nutrición. Sirve de base para sopas, arroces, guisos y salsas, aportando profundidad y complejidad de sabor.
Desde el punto de vista nutricional, el caldo casero es principalmente agua enriquecida con minerales liberados durante la cocción lenta de verduras, carnes o pescados. Puede aportar potasio, magnesio, fósforo y sodio —según los ingredientes y la sal añadida—, además de colágeno y gelatina natural cuando se elabora con huesos y tejidos conectivos.
Ligero, versátil y fácil de conservar con este método, el caldo casero se convierte así en un recurso práctico y saludable dentro de una alimentación equilibrada.

