Advierten sobre el impacto de la soledad no deseada en la salud mental de los mayores

Un estudio demuestra una estrecha relación entre este sentimiento y tener depresión

Advierten sobre el impacto de la soledad no deseada en la salud mental de los mayores Miia

La soledad no deseada se ha convertido en uno de los principales desafíos relacionados al envejecimiento de la población.

Con el objetivo de conocer su alcance, un equipo de investigadoras de la Universidad de Jaén (UJA) ha desarrollado el proyecto Escuchando el silencio: soledad no deseada en adultos mayores a través de un análisis de riesgos y factores protectores en la provincia de Jaén, cuyos resultados demuestran que una parte importante de las personas mayores experimenta esta situación con consecuencias directas en su bienestar y salud mental. 

Un estudio pone en alerta sobre el impacto de la soledad no deseada en las personas mayores de Jaén (Fuente: UJA)

 

La investigación surge en un contexto marcado por el progresivo envejecimiento demográfico y el incremento de los hogares unipersonales.

Actualmente, en la provincia de Jaén existen más de 70.000 viviendas habitadas por una sola persona, una realidad que afecta especialmente a la población de mayor edad.

Por ello, la comunidad científica recalca que la soledad no deseada constituye un problema de salud pública, ya que se relaciona con un mayor riesgo de depresión, alteraciones del sueño e incluso ideación suicida.

De acuerdo con la información publicada en el Diario Digital de la Universidad, el estudio fue dirigido por las investigadoras de la universidad María Auxiliadora Robles Bello, Nieves Valencia Naranjo y María Eva Martín Puga, y contó con la financiación de la Diputación Provincial de Jaén y la subvención del área de Ciencias Sociales y Jurídicas del Instituto de Estudios Giennenses.

Para llevarlo a cabo se evaluó a un grupo de 377 personas de entre 60 y 101 años, conformado por 180 hombres y 197 mujeres procedentes de diferentes municipios de la provincia. La participación fue voluntaria, anónima y presencial, con el objetivo de identificar diversas variables relacionadas a la soledad, la depresión y la capacidad de resiliencia. 

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Fuente: BigStock.

Qué revela la investigación

Los resultados exponen que el 44% de las personas participantes presenta niveles moderados de soledad no deseada, mientras que el 13% experimenta niveles severos.

Los datos también confirman una estrecha relación entre la soledad y la depresión. Al mismo tiempo, ha permitido identificar diversos factores que incrementan el riesgo de experimentarlo.

Entre ellos destacan residir en un centro para personas mayores, encontrarse en situación de viudedad, padecer alguna discapacidad física, consumir medicación para dormir o experimentar una brecha digital que dificulte el uso de las tecnologías como medio de comunicación.

En cambio, variables como el sexo, tener hijos, convivir con otras personas o disponer de una mascota no mostraron una relación significativa con la presencia de esta problemática.

A partir de estos resultados, las investigadoras subrayan la necesidad de abordar la soledad no deseada como un problema social y sanitario, lo que evidencia la importancia de desarrollar políticas públicas que favorezcan el envejecimiento activo, refuercen las redes de apoyo comunitario y reduzcan la brecha digital entre las personas mayores. Asimismo, sus conclusiones respaldan la creación de programas de prevención e intervención que contribuyan a mejorar la calidad de vida de este colectivo.