Claves para preparar la jubilación: salud, propósito y red de apoyo son fundamentales
La experta en talento sénior Estrella Martín avisa: "Es una etapa que puede durar 25 o 30 años"
La preparación para la jubilación no puede reducirse a la dimensión económica. Aunque las finanzas siguen siendo un recurso relevante, los expertos en transiciones empresariales y gestión del talento sénior avisan de que la salud física y mental, el bienestar cognitivo, contar con una red de apoyo personal y disponer de propósito vital son factores clave para afrontar el retiro profesional.
“Preparar la jubilación no significa solo calcular una pensión o revisar los ahorros. Significa también preguntarse con qué salud, con qué vínculos y autonomía la queremos vivir. Porque la jubilación ya no puede entenderse únicamente como el final de la vida laboral, sino como una etapa que puede durar 25 o 30 años", advierte Estrella Martin Segurado, psicóloga especializada en talento sénior y gerontóloga, experta en transiciones profesionales y fundadora de Prox25.
Con más de 25 años como ejecutiva de recursos humanos en multinacionales, en la actualidad se centra en investigar la preparación de la población española para la jubilación desde el enfoque del envejecimiento sostenible. Acaba de elaborar un estudio, realizado a partir de una encuesta online con 532 respuestas válidas de residentes en España, incluyendo personas en activo, autónomas, desempleadas y jubiladas.

Las conclusiones de su investigación certifican una realidad inexorable: "Si tras dejar el trabajo nos quedan por delante 25 o 30 años de vida, no podemos permitirnos improvisarlos; debemos planificarlos activamente", pone de relieve Martin Segurado.
La salud empata, y hasta gana, a la preocupación económica
Uno de los datos que destaca esta experta es que la salud física y la salud mental aparecen de forma recurrente como dimensiones prioritarias. "En muchos grupos analizados, estas variables se sitúan por encima de los aspectos económicos como preocupación o recurso clave para la jubilación", señala.
Ante este panorama, existen una serie de consejos para llevar a cabo la planificación a nivel individual:
- Priorizar la salud integral desde una perspectiva preventiva. Abordar la etapa con un enfoque preventivo es vital, ya que llegar con buena salud física, equilibrio emocional y bienestar cognitivo marca la diferencia entre vivir con autonomía o hacerlo con limitaciones. Por ejemplo, el estudio detecta que los hombres señalan específicamente la salud física como una de sus preocupaciones principales.
- Dar calidad a los años ganados, para lo cual es crucial cultivar el bienestar cognitivo, seguir aprendiendo, participar en actividades estimulantes y mantenerse mentalmente activo.
- Construir el propósito vital con antelación. Dado que muchas personas construyen su identidad en torno al trabajo, su desaparición altera drásticamente la rutina, el rol, el reconocimiento y la sensación de utilidad. Por ello, es esencial trabajar en este propósito antes de jubilarse, buscando opciones como el voluntariado, el aprendizaje, el cuidado, la mentoría, el emprendimiento sénior o nuevos proyectos personales.

- Adaptar la planificación a la situación personal. No existe una única forma de vivir la jubilación; de hecho, esta experta identifica diversos arquetipos de jubilados, como los que buscan calma, los que se reinventan o los que transmiten experiencia.Tal como subraya, existen grandes diferencias sociodemográficas:
- Por edad. Las personas más jóvenes sienten mayor incertidumbre, mientras que las de mayor edad sienten más tranquilidad, aunque esto último no garantiza que hayan planificado con antelación.
- Por sexo. Las mujeres expresan una menor percepción de preparación global y mayor preocupación por la dimensión económica.
- Por situación laboral. Mientras los jubilados disfrutan de mayor tranquilidad, las personas desempleadas presentan más preocupaciones y carencias en salud mental. Los trabajadores en activo y autónomos mantienen una posición intermedia, preocupados por lo económico y el propósito.
- Por nivel educativo. Quienes tienen estudios básicos o secundarios sienten más incertidumbre y asocian más la jubilación con problemas de salud, mientras que las personas con estudios superiores muestran una preparación más amplia en varias dimensiones.
Planificar depende también de las empresas y administraciones
Preparar la jubilación tiene además un componente empresarial, y toda planificación que se realice debería formar parte de una estrategia más amplia de envejecimiento sostenible. Esto implica trabajar no solo a nivel individual, sino también desde las empresas, el propio Estado y el resto de las administraciones públicas:
- Empresas que acompañen más allá del trámite administrativo. Las organizaciones tienen un papel clave y no deben limitar la jubilación a una mera gestión de salida de personal.
- Compañías que se involucren mediante programas de preparación, salidas progresivas, mentoría, transferencia de conocimiento y orientación en planificación vital. Esta implicación forma parte de una estrategia necesaria y que rinde buenos resultados a ambas partes.
- Administraciones que impulsen políticas de envejecimiento sostenible. El rol del sector público es fundamental para cambiar la visión social. Deben promover políticas, recursos y campañas de sensibilización que ayuden a la ciudadanía a afrontar la jubilación como una transición de gran relevancia dentro de una sociedad cada vez más longeva.
