La IA acentúa aún más la brecha digital, con un impacto especial en mayores
Así lo revela una encuesta europea que destaca que quienes menos la usan son los mayores de 63 años
La brecha digital afecta a más de 3 millones de mayores de 65 años en España
La Inteligencia Artificial ha irrumpido en todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana. Es una herramienta útil en muchos aspectos, pero la percepción de los ciudadanos europeos en general y españoles en particular frente a la IA es ambivalente, y de momento aún pesan mucho las reticencias y la percepción de los riesgos, según revela la última encuesta de Consumer Empowerment Proyect, en el que participa OCU. Lo que queda claro, según el Índice de Empoderamiento Digital del Consumidor, es que la irrupción de la IA aumenta aún más la brecha digital.
El Consumer Digital Empowerment Index o Índice de Empoderamiento Digital del Consumidor es un estudio de investigación diseñado para cuantificar cómo los servicios digitales empoderan a los consumidores en su vida diaria. Es el principal estudio del Consumer Empowerment Project (CEP), una iniciativa conjunta de Google y Euroconsumers. Este estudio se ha realizado en 10 países europeos, además de en España, en Alemania, Bélgica, Bulgaria, Dinamarca, Francia, Italia, Polonia, Portugal y Suecia, preguntando a una muestra representativa de 2.000 usuarios de Internet de entre 18 y 74 años en cada uno de los países participantes.
Brecha asociada con la edad
Para empezar, la encuesta confirma la creciente presencia de la IA en nuestro día a día, sobre todo en el entorno online. En concreto, los españoles la perciben especialmente en áreas de consumo vinculadas a la información y los medios de comunicación (61% así lo afirman), en la cultura y al ocio (54%), en sus compras (53%) y en la educación y la formación (53%). Un poco menos que el resto de los europeos.
No obstante, los españoles destacan entre quienes más usan esta herramienta: el 20% utilizan la IA con frecuencia o casi a diario (el doble que un año atrás), frente al 18% de la media europea. Mientras que otro 33% de encuestados españoles la emplea de vez en cuando. Lamentablemente, hay otros muchos que no la conocen: el 40% nunca ha utilizado la IA (y hasta un 29% no se sienten capacitados para hacerlo), una cifra similar a la del resto de los europeos. Se trata de una llamativa brecha digital que se asocia sobre todo con la edad del encuestado: en España quienes menos la usan son los mayores de 63 años.

Actitud general ambivalente frente a la IA
El impacto percibido de la IA varía según su uso: Mayoritariamente positivo en el ámbito de la productividad, por el tiempo que ahorra; así como en el entretenimiento y en el ocio; o en de las elecciones como consumidor. Y menos positivo en el ámbito laboral o a la hora de valorar la calidad de la información online que ofrece. Y es que la encuesta revela una actitud en general bastante ambivalente:
- Ente las percepciones más negativas los encuestados españoles, señalan el aumento del riesgo de manipulación de la opinión pública (66%), la pérdida de privacidad (65%) y sus efectos sobre la ciberseguridad, donde el 58% juzga que implica más riesgos que beneficios.
- Entre los efectos positivos destacan una experiencia de cliente más personalizada (53%), posibles mejoras en la enseñanza, al permitir un aprendizaje más adaptado y accesible (50%), así como en la atención sanitaria, donde creen que ayudará a desarrollar nuevos tratamientos médicos, mejorará el diagnóstico y el seguimiento del paciente (47%).
Reglamento europeo
Aunque la creciente utilización de la Inteligencia Artificial (IA) ha traído consigo grandes beneficios, también plantea serios riesgos para los derechos fundamentales de los ciudadanos europeos. Para proteger a los consumidores y garantizar un desarrollo ético de la tecnología, la Unión Europea aprobó el 13 junio de 2024 el Reglamento de la IA, que introduce reglas claras sobre su uso en la Unión Europea. OCU se mantiene vigilante de su cumplimiento, al tiempo que anima a los consumidores a denunciar prácticas prohibidas a la propia organización o a directamente a la Agencia Española de Supervisión de la IA (AESIA).
En cualquier caso, los resultados de la encuesta también revelan una falta de capacitación y de conocimiento en el uso de esta herramienta para hasta un 40% de los ciudadanos, lo que requiere de campañas informativas y cursos de formación para este colectivo de consumidores vulnerables, advierte OCU.
