Alimentación

Aditivos alimentarios, ¿son perjudiciales para la salud?

Victoria Herrero

Domingo 9 de febrero de 2020

2 minutos

Ingredientes que se usan para garantizar la conservación o mantener las cualidades de los alimentos

Los aditivos se indican en las etiquetas

Si nos paramos a observar detenidamente la etiqueta de muchos productos de alimentación vemos que hay numerosos conceptos que están relacionados con su uso como conservantes o potenciadores. Está claro que a nadie se le escapa que un yogur de fresa no debe su sabor y color a la cantidad de fruta empleada en esa receta. Son los llamados aditivos. ¿Qué hay de cierto en que son perjudiciales para la salud? 

Como recoge un artículo de Raúl Baena y Esperanza Torija, licenciado y doctora en Farmacia respectivamente, "los aditivos alimentarios son sustancias que normalmente no se consumen como alimento en sí, ni se usan como ingredientes; se añaden intencionadamente a los productos alimentarios con un propósito tecnológico en la fase de su fabricación, transformación, preparación, tratamiento, envasado, etc. (Ministerio de Sanidad y Consumo, 1994)". Se trata, por tanto, de un elemento que se suele emplear en la industria alimentaria; la cual está obligada a indicarlo en dichas etiquetas nutricionales con un código reconocible con la letra E o su nombre químico. 

Su uso, continúan estos expertos, no solo obedece a razones más técnicas, sino que en ocasiones se emplean para garantizar la conservación de esos alimentos o para mantener las cualidades organolépticas que tienen, como es el caso del color, olor, sabor.... Un añadido que encontramos especialmente en productos procesados, envasados, congelados...

Pero vamos, que no se trata de nada nuevo del siglo XXI ni de la industria química. Los aditivos ya se usaban en el Antiguo Egipto, por ejemplo. La única novedad de la actualidad es la existencia de un mayor control sobre su uso. 

¿Aditivos bajo sospecha?

La Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) es el órgano institucional encargado de analizar y certificar si un aditivo es recomendable o no para la salud. Así, determinan si una ingesta excesiva puede ser perjudicial para los consumidores en base a una serie de parámetros como su composición o ciertos datos toxicológicos.

Por tanto, la preocupación, aseguran, no es tanto por el aditivo en sí, sino por un consumo demasiado elevado; algo que es raro que suceda en nuestra rutina de alimentación diaria. Así, lo que se exige desde la EFSA a la industria es que la cantidad empleada no supere los límites de seguridad establecidos. 

Fuera preocupaciones, y si lo que te interesa es una alimentación libre de añadidos, los expertos recomiendan apostar por los alimentos frescos en lugar de los ya preparados. 

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