Alimentación

El riesgo de infarto aumenta si se sigue una dieta alta en proteínas, según un estudio

Victoria Herrero

Foto: Bigstock

Sábado 8 de febrero de 2020

3 minutos

Los expertos creen que esta pauta alimenticia puede provocar la aparición de placas en las arterias

Según un estudio hay un mayor riesgo de infarto si se sigue una dieta alta en proteínas

Según un estudio, una dieta con una elevada cantidad de proteínas puede aumentar el riesgo de sufrir un infarto. Es lo que se asegura en un informe llevado a cabo por la Universidad de Washington (@UW), que ha hecho un análisis clínico a través del comportamiento y la reacción de dicha sustancia en el organismo de los ratones.

¿Qué desvela este estudio?

Lo que hicieron estos expertos durante el simulacro en el laboratorio fue darles de comer a estos animales unas altas dosis de grasas y proteínas, con la idea de provocarles una patología como la arterioesclerosis. De esta manera, intentaban averiguar si este tipo de comida podría influir en cierta medida sobre la salud cardiovascular del ser humano.

Hay que recordar que esta dolencia coronaria se produce cuando los vasos sanguíneos que se encargan de llevar oxígeno y nutrientes desde el corazón al resto del cuerpo se vuelven gruesos y rígidos. En otras palabras, dificultan el flujo normal de dichos compuestos, tan necesario para un buen estado de salud.

Así pues, las conclusiones obtenidas en la investigación evidencian que dicha pauta nutricional puede provocar la aparición de placas en las arterias, de ahí que se produzca el fallo coronario.

Tal y como explican los investigadores, en alusión a los efectos de las proteínas en los ratones, esa alimentación hace que, por la aparición de las placas, la sangre fluya más allá y, como consecuencia de la fuerza o el estrés que se origina, aparezca un episodio negativo en el corazón. Para llegar a este resultado, observaron en todo momento el camino seguido por la proteína desde que esta fue ingerida hasta que se descompuso en aminoácidos.

Según un estudio hay un mayor riesgo de infarto si se sigue una dieta alta en proteínas

La función de las proteínas en la salud

En este caso, se habla de unos macronutrientes que tienen una estructura muy compleja, formada por los aminoácidos, que pueden o no ser sintetizados por el organismo. Pero, en líneas generales, en ambos casos se trata de elementos fundamentales para la salud del cuerpo. Y es que las proteínas forman parte ineludible de las células, la musculatura, los órganos o los tejidos.

Cuando hablamos de personas ya adultas, el 15% de sus necesidades energéticas vienen de las proteínas y como el cuerpo no es capaz de producir por sí mismo aminoácidos, tiene que encontrarlos en los alimentos que se ingieren. Es el caso de la carne, el pescado, los huevos o los productos lácteos, si se trata de proteínas de origen animal, y cereales, frutas, legumbres y verduras si son vegetales.

Sabiendo esto, la cantidad diaria que un adulto debería tomar es de 0,83 gramos de proteínas por cada kilogramo de peso corporal. Algo más cuando se trata de personas mayores de 65 años, que necesitan aumentar la ingesta hasta más o menos, 1,2 gramos. 

Según un estudio hay un mayor riesgo de infarto si se sigue una dieta alta en proteínas

La mejor dieta para cuidar el corazón

Las proteínas forman parte de una alimentación sana y equilibrada para los mayores. Sin embargo, esta pauta siempre debe mantener unos niveles adecuados. Si dicho consumo es abusivo, será el corazón el que se resienta. Por eso, para cuidar la salud coronaria, lo mejor es apostar por una dieta saludable, como recuerdan desde la Fundación Española del Corazón (@cuidarcorazon). Así pues, los mejores alimentos en este sentido son: 

  • Las nueces son el fruto seco estrella cuando de prevenir problemas cardiovasculares se trata. Y todo ello gracias al poder que le otorgan los ácidos grasos Omega 3 que forman parte de su composición.
  • Una onza de chocolate negro es un pecado dulce que, además, sirve de aliada para favorecer la flexibilidad de las arterias. Lo mismo que las fresas y sus flavonoides, que ayudan a controlar la tensión arterial.
  • El principal protagonista de la dieta mediterránea, el aceite de oliva, es bueno para cuidar este órgano vital gracias a sus antioxidantes y ácidos grasos.
  • Un vaso de vino tinto al día puede acompañar la comida de una forma positiva, según algunos expertos. Y es que el etanol y los polifenoles tienen efectos beneficiosos sobre las moléculas responsables de la ateroesclerosis.
  • Las proteínas y la escasa grasa que contienen las legumbres son aptas para controlar los niveles de colesterol en la sangre.

Aparte de esta lista de la compra, no le vendrá mal a tu corazón seguir algunas recomendaciones a la hora de sentarse a la mesa. Así pues, es mejor controlar las porciones de comida que se ponen en el plato, sobre todo para no comer rápidamente y sin apenas darse cuenta. También incrementar el consumo de frutas y verduras, así como de cereales integrales o elegir proteínas con bajo contenido en grasa. Además, sería bueno no agitar demasiado el salero y descartar productos y preparados alimenticios con alto contenido en sodio, como sopas enlatadas o salsas. Sencillos hábitos para tener un corazón sano por mucho más tiempo.

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