Alimentación

Recicla el aceite y haz tu propio jabón

Rosa Roch

Foto: BigStock

Martes 30 de junio de 2020

3 minutos

Jabón de Castilla. Un recurso práctico para el hogar que beneficia el medio ambiente

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Estaba navegando por internet y me he encontrado con el blog (https://pepatabero.com/), de Pepa Tabero (@PepaTabero) (https://twitter.com/PepaTabero), asesora doméstica, en el que presentaba un tutorial sobre cómo hacer jabón casero, concretamente el jabón de Castilla. Si bien conocía eta fórmula para fabricar jabón casero, no sabía que su nombre fuera este, lo que me ha llevado a indagar.

Resulta que este nombre le vine dado por ser un jabón fabricado en los dominios de la Corona de Castilla, especialmente durante los siglos XV a XVIII, y se exportaba a gran parte de Europa y América. Es un jabón elaborado con aceite de oliva y en eso se diferencia del archiconocido jabón de Marsella que está elaborado con aceites vegetales de diferentes índoles, no solo de oliva.

Este jabón además es muy beneficioso para la piel, la hidrata, exfolia, limpia los poros, es antibacteriano y además, es biodegradable, con lo que no daña el medio ambiente.

Ingredientes

  • 1 litro de aceite de oliva reciclado
  • 1 litro de agua
  • 200 g de sosa cáustica en escamas

Materiales

  • Recipiente de plástico o cristal
  • Una paleta de madera
  • Molde no metálico (fiambrera de plástico, caja de madera, brik de leche cortado a lo ancho…)
  • Papel de cocina
  • Elementos de protección (jersey o camisa de manga larga, guantes, mascarilla, gafas protectoras)
  • Vinagre de vino

 

 

Elaboración paso a paso

 

ATENCIÓN: Si durante la elaboración nos cae sobre la piel alguna salpicadura, debemos lavarnos bien la zona con vinagre para neutralizar la mezcla y después con abundante agua.

1- Lo primero de todo es tomar las debidas medidas de precaución. La mezcla que se va a realizar desprende vapores y además es altamente corrosiva con lo que debemos protegernos bien los ojos, con unas gafas de protección o unas lentes de vista, una mascarilla que si bien no evitará que respiremos los vapores sí nos cubrirá buena parte de la cara frente a posibles salpicaduras; las manos con unos guantes gruesos de cocina y los brazos con una camisa o jersey de manga larga. También tendremos a mano una botella de vinagre por si algún momento nos cae encima alguna salpicadura, el vinagre contrarresta la reacción química de la mezcla.

2- Ponemos el agua en el recipiente adecuado, lo mejor sería un de base ancha para que sea fácil remover el contenido. La base de una garrafa de agua podría servir.

3- En un espacio ventilado, donde no se concentren los vapores (son tóxicos), puede ser una terraza o en la cocina si el extractor tiene buena salida, vamos volcando despacio la sosa cáustica a la vez que removemos con cuidado con una paleta de madera, estirando bien los brazos para no acercarnos demasiado al recipiente. Es importante no usar metal, pues la sosa lo echaría a perder. 

4- La reacción química del agua y la sosa suelta vapores tóxicos por lo que hay que tener cuidado, además, alcanza mucha temperatura.  

5- Esperaremos a que finalice la ebullición natural y dejaremos que enfriar hasta los 40ºC, si no tenemos un termómetro de cristal, calculamos que hasta que el recipiente esté caliente pero no queme.

6- Mientras la mezcla de agua y sosa se enfría, pondremos a calentar un poco el aceite (40ºC aproximadamente) que previamente habremos filtrado al menos dos veces para eliminar al máximo las impurezas o restos de comida que pueda tener.

7- Cuando las dos preparaciones tengan aproximadamente la misma temperatura, unos 40ºC, verteremos muy despacio el aceite al recipiente en el que tenemos el agua y la sosa. Removeremos sin parar y en la misma dirección durante unos 30-40 minutos. Durante este tiempo la preparación irá cogiendo una textura homogénea, con una consistencia parecida a la mayonesa. Observamos que el color ha ido perdiendo su tonalidad, ha blanqueado.

8- A partir de aquí ya tenemos la mezcla preparada para ponerla a reposar en un molde, ya sea uno grande para, después, cortar el pan en pedazos como las pastillas tradiciones de jabón; o en moldes de silicona para hacer madalenas, repostería, cubitos o similar y tener jabones con formas. Es importante que no sean de metal para que no se estropee.

9- Volcamos la mezcla en el molde y dejamos reposar y endurecer durante 24 horas en un lugar fresco, al aire libre.

10- Pasadas 24 horas, desmoldamos y cortamos el pan de jabón en pastillas del tamaño que nos convenga y envolvemos cada pastilla en un papel de cocina. Si hemos usado moldes individuales con formas, igualmente envolvemos individualmente.

11- Guardaremos durante un mes antes de darle el primer uso. Durante este tiempo las pastillas acabaran de secar y la sosa cáustica se habrá neutralizado siendo totalmente inocua.

Con este jabón podrás quitar las manchas más rebeldes de la ropa sin dañarla, usarlo como detergente para la lavadora, previamente rayado, o como jabón de manos. Además, cunde mucho.

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